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Cultura para el desarrollo
Por Jaime Barrios Carrillo - Guatemala, 25 de noviembre de 2007

Se ha perdido la memoria histórica y también la autoconfianza.

Seguimos parados sobre tesoros colosales de historia y cultura.

Un país sin cultura no progresa. Guatemala parece olvidarse de su cultura. De valorarla y gozarla. Se le da demasiada importancia a lo extranjero, a lo venido de “países adelantados”. Pero se ha perdido la memoria histórica y también la autoconfianza; es una sociedad donde reina la seudocultura del consumo extremo y su contrapartida: la subcultura de la pobreza.

El Ministerio de Cultura siempre ha sido el patito feo de todos los gobiernos. Poco o nada se sabe de cómo se apoyará, financiará y desarrollará la cultura guatemalteca en los próximos cuatro años. Algo realmente vergonzoso para un país con tan profundas raíces históricas y culturales, y con tanto potencial de turismo cultural.

La cultura brinda también, de cierta manera, consumo, cuando satisface necesidades. Pero, ¿cuántos guatemaltecos pueden darse “el lujo” de la cultura? ¿Y cuántos sienten la necesidad de ir al teatro, de leer, de asistir a conciertos, conferencias y exposiciones?

Cultura es lo que se hace y cómo se hace. La cultura se entiende también como formas mentales, sociales e incluso morales. Son las representaciones comunes, la memoria colectiva, los modos de expresión y hasta la idiosincrasia. De ahí que se haya afirmado bastante que el subdesarrollo es mental, por no decir cultural. No se trata sólo de los niveles materiales de existencia para distinguir a una sociedad como desarrollada y con altos índices de satisfacción existencial.

Existe también una pobreza espiritual, de la cual individuos “ricos”, medio ricos y también los clasemedieros sufren en nuestro país sin darse cuenta. Son ignorantes en un doble sentido. Y la ignorancia es atrevida. Lo lamentable es cuando las instituciones culturales caen en manos de este tipo de gente que carece de visión, y practican la sordera.

La situación lamentable de la cultura, ahora, es resultado de repetidas y falsas prioridades que le han dado siempre un lugar secundario. Son los hechos culturales realizados por personas y grupos, pero también las instituciones culturales; las mejores vías para lograr el perfil de la nación y el progreso. Junto a una educación constante y generalizada, dentro de un Estado de derecho que funcione.

El arte, la ciencia y la literatura son para muchos, supuestas preocupaciones de la élite, aunque nuestras “élites” resulten incultas y sean analfabetas funcionales. Mientras, para grandes estratos de la población guatemalteca, lo cultural es lejanía o cumbres inaccesibles.

La cultura es, sin embargo, la salida. O la entrada al desarrollo. Se trata de un proceso de integración de valores y del uso inteligente de nuestros recursos. Globalización, paz y cultura son un tema recurrente en el debate internacional. Resaltándose el papel de la cultura en el desarrollo como condición para que un país prospere. Sin cultura y educación no podremos despegar en este mundo de gran nivel competitivo. Sin saberlo, seguimos parados sobre tesoros colosales de historia y cultura.

Fuente: www.sigloxxi.com.gt


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