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Síncopes
Por Jaime Barrios Carrillo - Guatemala, 2 de diciembre de 2007

Guatemala produce poesía. ¿No lo sabía? ¿La ha leído usted?

Si aún tiene dudas, adquiera el libro Síncopes, de Alan Mills y léalo.

En Guatemala nadie lee poesía. Tampoco nadie escribe poesía. La poesía no se vende. Y en las columnas de opinión de los medios, en los programas radiales o de televisión, nunca se habla de poesía. Podríamos continuar con una lista inacabable de lo que no pasa en Guatemala. Los eternos ”NOES” guatemaltecos, que casi equivalen a decir ”no ser”. Precisamente el tema de toda poesía: el ser.

Pero vayamos por partes, para seguir los consejos de un descuartizador virtual. En el Centro Histórico de la ciudad de Guatemala, en una pared desapercibida, alguien hizo una pinta. No de siglas políticas ni de mensaje de maras. Lo escrito decía simplemente: Lea Poesía. Yo encuentro necesario reflexionar un poco sobre lo que esta corta frase pueda significar.

Primero, leer poesía es un acto de espiritualidad. Escribir poesía es un arte superior y sumamente exigente. Todo gran pueblo ha tenido un gran poeta. O varios. Toda sociedad avanzada vuelve siempre a la poesía, a veces en formas insospechadas, en actitudes y en solidaridades. En la negación de todo aquello que afecte negativamente al ser humano. La poesía salva, sana y aporta.

Segundo, Guatemala produce poesía. ¿No lo sabía? ¿La ha leído usted? ¿Qué le dicen los nombres de Alan Mills, Javier Payeras, Maurice Echeverría, Juan Carlos Lemus, Maya Cuc Choc, Carolina Escobar Sarti, Claudia Navas y Alejandra Flores? Son algunos de los nuevos poetas guatemaltecos.

Tercero, la poesía sensibiliza y contribuye a entender la vida. La poesía nos aparta de lo mezquino y nos lleva a las dimensiones del amor, a la reflexión sobre la muerte e incluso al entendimiento de la realidad social. Un solo verso puede expresar a veces, más que muchas páginas de prosa sin sustancia. La poesía ya dijimos que no se vende, porque como decía un poeta argentino, “no se vende porque no se vende”. El único mercado del poeta es el alma.

Un libro de poesía titulado Síncopes, le está dando vueltas al continente hispanoamericano. Ha sido publicado en Perú y también en México, donde recientemente fue presentado por segunda vez. Se han leído poemas de Síncopes en Madrid, en Lima y en Santiago de Chile. Su autor es el joven poeta guatemalteco Alan Mills.

Me es gratísimo decir que en Guatemala el libro también tiene lectores. Y estoy seguro de que este experimento lírico de Mills, dentro del llamado neobarroco latinoamericano, es uno de los nuevos grandes poemarios guatemaltecos. Por supuesto que coincido con la autorizada opinión del gran poeta chileno Raúl Zurita, quien afirma que “Síncopes constituye una de las muestras más feroces y alucinadas de la gran poesía latinoamericana de hoy”. Y también con el peruano Maurizio Medo, quien considera el libro de Mills como “Una conquista del habla que deslumbra”.

Faltaría tal vez adivinar, quién es el autor de la pinta Lea Poesía. Yo me permito sospechar que fue Alan Mills quien la hizo. Si aún tiene dudas, adquiera el libro Síncopes y léalo, le hará un favor a su corazón.

Fuente: www.sigloxxi.com


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