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Cardoza para todos
Por Jaime Barrios Carrillo - Guatemala, 22 de junio de 2008

A pesar de que la Biblioteca Nacional lleva su nombre, sus libros fueron prohibidos.

En 1954, Cardoza y Aragón se exilia en México, donde reside hasta su muerte en 1992.

Estoy convencido de la falta de conocimiento que tienen muchos guatemalteco de los valores nacionales. El caso de Luis Cardoza y Aragón (1901-1992) lo confirmaría. Tal vez porque Cardoza fue obligado al exilio y tuvo que vivir la mayor parte de su vida en México, donde llegó a ser muy conocido y estimado. A pesar de que la Biblioteca Nacional lleva su nombre, sus libros fueron prohibidos y eran difíciles de conseguir en el país.

Cardoza nació en junio en Antigua, cuando comenzaba el siglo pasado, y fue un hombre polifacético que se consideraba a sí mismo “tercamente guatemalteco”. Poeta, ensayista y político. Desde muy joven mostró grandes cualidades para la literatura, publicando sus primeros poemas en periódicos de su ciudad natal. En 1921 emigra a Europa, donde permanece hasta el fin de la década. Cardoza entra en contacto con las vanguardias del arte y la literatura europea y entabla amistad con André Bretón, Paul Eluard y otros. En París publica su primer libro de poesía (Luna Park) con influencias del surrealismo francés.

En 1926 se encuentra en África del Norte y publica, luego, en París, su segundo poemario (Maelstrom), con prólogo de Ramón Gómez de la Serna. En Buenos Aires, es incluido en la célebre antología Índice de la poesía americana, editada por Huidobro y Borges. Con sólo 25 años de edad, Cardoza y Aragón alcanza significación continental como poeta.

Regresa a América en 1930 y vive en La Habana, donde conoce a Federico García Lorca, con quien escribe conjuntamente una adaptación del Génesis para el Music Hall de Nueva York, que no se llega a escenificar.

A partir de 1932 radica en México. Se dedica al periodismo cultural y a la crítica del arte. Aparecen sus grandes ensayos sobre el muralismo mexicano. La década del treinta es muy productiva para Cardoza.

Con el triunfo de la Revolución de Octubre retorna a Guatemala, en 1944. Funda la Revista de Guatemala e inspira al grupo de jóvenes escritores y artistas Saker Ti. Sirve como diplomático y es también diputado a la Asamblea Constituyente. En 1947 publica su obra poética capital Pequeña Sinfonía del un muevo Mundo.

Al caer el gobierno en 1954, después de la invasión apoyada por Estados Unidos, Cardoza y Aragón se exilia en México, donde reside hasta su muerte en 1992.

La obra literaria de Cardoza es amplia y variada. Aunque estuvo influenciado por las vanguardias europeas, nunca dejó de distanciarse y de desarrollar un estilo muy propio, basado en la combinación de la paradoja y de metáforas. Fue creador de sorprendentes aforismos ( “la poesía es la única prueba concreta de la existencia del hombre”). Como crítico de arte es precursor de una estética americana, basada en la reacción poética y en la posición de que la crítica de arte también debe ser arte.

Hay un libro de Cardoza que deberían leer todos los guatemaltecos: Guatemala, las líneas de mi mano. Una obra que retrata al país en su cultura, historia y naturaleza.

Fuente: www.sigloxxi.com


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