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Cambio general
Por Jaime Barrios Carrillo - Guatemala, 18 de junio de 2012
jbarrios@sigloxxi.com

Ser estadista no consiste en dictar estados de sitio. ¿Estado de sitio o estado sitiado por las mafias? Muy poco reflexiona nuestra conservadora clase media sobre las causas que han dado origen a la actual situación. Le ha creído demasiado a los oligarcas y no se atreve a luchar por un capitalismo moderno.

¿Cuándo fue Guatemala un país más habitable? La respuesta varía dependiendo de quien responda. Según la antigua generación terrateniente y fascista, durante el régimen autoritario de Ubico no había ladrones. Pero abundan testimonios que dan cuenta del terror, la “ley fuga”, la corrupción del general Ubico (los $200 mil que se recetó manipulando al Congreso).

Durante la Primavera Democrática (1944-54) el país fue más habitable para las masas campesinas y para los trabajadores. Reforma agraria, creación de empleo y un cúmulo de conquistas culturales y sociales. También para la clase media. Se decidió que no habría más generales, coronel sería el grado máximo. Todo echado abajo en 1954. No se permitió construir un país democrático y pluralista y volvieron en cambio los generales. Le echaron la culpa a Moscú, pero realmente la tuvo, en gran parte, Washington.

Con el conflicto armado interno (1962-1996) el país se hizo menos habitable: masacres, tierra arrasada, desaparecidos, ejecuciones extrajudiciales (Manuel Colom y Fuentes Mohr, entre miles). Persiguiendo guerrilleros ultraizquierdistas y foquistas, acabaron los generales cometiendo un genocidio. ¡Tantos generales y tan poco progreso! “En Guatemala no hay presos políticos solo muertos”, afirmaba el doctor Francisco Villagrán Krámer. Este es el país que heredaron las generaciones que no sobrepasan los 40 años. Heredaron también la impunidad de un aparato criminal y represivo que nunca se desmontó plenamente, ni se juzgo a todos sus hechores. ¿Habrá fracasado la Cicig?

La sombría realidad ha llevado a la desesperación. Porque la oferta de la mano dura que hechizó electoralmente no funciona, es demagogia ineficiente. No hay luz. No hay ideas. Solo el canciller Fernando Carrera se salva.

La clase media está decepcionada ante la creciente inseguridad, mala economía y corrupción y no sabe a donde mirar. Nada nuevo, siempre ha estado políticamente ciega, dispuesta a que le digan “de frente, marche”.

Guatemala no es un país habitable. La situación rural es desastrosa y frágil frente a los embates de la naturaleza; así se demostró con la devastación del terremoto en San Marcos. Hay desnutrición y hambre.

Dos millones han emigrado. Encima, el narco manda ahora en la casa con sus sicarios y narco políticos. Ocho policías ejecutados en Salcajá resultan prueba contundente.

En la Guatemala del Partido Patriota yo no veo patria, sino más pobreza, violencia, corrupción y narcotráfico. Y frustración en la población, incluyendo a la golpeada clase media que, paradójicamente, sigue esperando que el autoritarismo resuelva lo que solo la verdadera democracia puede lograr: libertad y justicia. ¡Urge un cambio general!

Fuente: www.sigloxxi.com


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