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"Creo que he visto una luz, al otro lado del río"
Por Jorge Carro L. - Guatemala, 4 de marzo de2005
jcarrol@intelnet.net.gt

Dice la canción del uruguayo Jorge Drexler, ganadora de un Oscar, escrita como si fuera para cantarla del otro lado del Río de la Plata, en la rivera argentina. Es una canción que está acompañando un largo festejo que comenzó, posiblemente con candombes, el 31 de octubre pasado, cuando Tabaré Vázquez ganó las elecciones en primera vuelta, y que continuó el pasado martes 1, cuando asumió como el primer presidente no colorado ni blanco en la historia uruguaya.

No pocos son los orientales que parecen sorprendidos de su propia alegría; tanto con el nuevo gobierno, festejado como ninguno de los otros anteriores, como por el Oscar ganado por Drexler. -"Somos cuatro, y a uno de los cuatro le dieron el premio" -dijo irónico un "canillita" (término creado por el dramaturgo uruguayo Florencio Sánchez y que usamos en ambas orillas del río color de león), quien tiene su quiosco en pleno centro de Montevideo. Los orgullosos uruguayos piden el tema de Diarios de motocicleta y lo tararean por la calle igual que su compatriota ante la Academia de Hollywood.

Los dirigentes del Frente Amplio están convencidos de que esa esperanza nunca vista en este país, es una pieza clave para gobernar. Si por un momento olvidamos la negociación de la deuda, el aspecto que más complicará a corto plazo a Uruguay, los primeros pasos marcarán una gran acumulación de poder político por parte de la izquierda, con la colaboración de los blancos en embajadas o en directorios de entes de control. Agreguemos la inminente ley que permitirá el voto consular que agregará una cifra de votantes frenteamplistas que quizás aumente en un 30 por ciento el caudal obtenido el 31 de octubre.

Vázquez estructuró su Gabinete para darle gran poder al ministro de Economía, Danilo Astori, un respetuoso de la ortodoxia que podría repetir el modelo de Antonio Palocci con Lula da Silva. Una línea distinta encarna "Pepe" Mujica, el político más popular de Uruguay, a cargo de Producción, pero Astori consiguió el poder suficiente como para designar al presidente del Banco República, que es la llave para cualquier emprendimiento productivo en industria y agro. "Cuidar mucho las cuentas quiere decir obtener un superávit importante, sólido, y generar un marco de confianza que es un requisito imprescindible para atraer decisiones de inversión", dijo anoche Astori. "Sin inversión el país no crece, y sin crecimiento no puede atender las necesidades de las que hablamos siempre", agregó.

No se pronostican, sin embargo, choques internos. La tradición de Vázquez no es la de un "bolas tristes" como Fernando de la Rúa, sino la de un político acostumbrado a tomar decisiones. Y la tradición de la coalición de izquierda es de un alto nivel de discusión previa y un elevado compromiso con las decisiones colectivas. Pero si los orientales no obtienen una dispensa para ahorrar menos del 3,5 por ciento del PBN antes de contar el pago de intereses, aumentar el gasto social será un objetivo difícil. "Esa plata estará", es la respuesta que se repite. "Puede no estar para aumentar todo lo suficiente el gasto social en educación y salud, pero habrá presupuesto para atender a los más pobres."

Tabaré tiene además una ventaja adicional, su decisión política. El aumento de la actividad económica produjo una mayor recaudación impositiva, y una buena administración de ese dinero serviría como garante de un plan social de emergencia. ¡Arriba corazones!... y festejemos la alegría uruguaya, que es la de todos los iberoamericanos.

Fuente: www.sigloxxi.com


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