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Condiciones peores
Por José Carlos Marroquín - Guatemala, 22 de enero de 2005

Un conflicto armado guatemalteco de varias décadas parece que no fue suficiente para poder terminar con la posibilidad de que se repita y, peor aún, constantemente se ha metido leña al fuego de la confrontación.

Las condiciones de intolerancia, pobreza, divisionismo y las "dos guatemalas" (una rica y una pobre) son mucho peores ahora que cuando aquellos jóvenes encabezados por Turcios Lima, Trejo Esquivel y Sosa salieron a relucir como los primeros guerrilleros guatemaltecos. Por cierto, guerrilleros comprometidos con un cambio.

La desesperanza del guatemalteco promedio, aquel que está dentro de los márgenes de pobreza y extrema pobreza, es tan profunda que puede en cualquier momento notar que con una chispa enciende una bomba social que nos explotará en la cara.

Cuidado. Me preocupa que no entendimos la lección y tras haber sufrido ese conflicto en que los mejores guatemaltecos tanto de izquierda como de derecha perdieron la vida, todavía desafiamos la paciencia, la inteligencia y la dignidad, pero lo peor es que en vano entregaron su sangre al país porque se está cosechando peor odio y resentimiento.

La guerra terminó con un Ejército vencedor como derrotado y una guerrilla mediocre como vencedora porque políticamente logró manejar la imagen hasta sentar a los chafas negociantes de la paz a pactar unos acuerdos que no arrancan y un status ventajoso para algunos vividores de la guerrilla que nunca demostraron que el sacrificio que exigían al pueblo empezaba por ellos mismos.

¡Ah!, ¿y de la pobreza, de la vida, de la desesperanza? De eso se olvidaron porque allí siguen, creciendo más que el país. Perdimos cientos de miles de personas, simplemente para que todo esté peor.

Pero lo más malo, es que ahora estamos queriendo jugar con el mismo fuego porque ese reto que se está haciendo a la paciencia de los guatemaltecos puede que ahora no sea con el resultado ya experimentado.

Debemos entender que las "razones" para que se organice un grupo revolucionario están allí. Con un poco de ingenio, culto discurso ideológico y esperanza, por vaga que sea pero esperanza al fin, se logrará que de nuevo guatemaltecos vean en la lucha armada una solución que posiblemente será la única que tengan para salir del atolladero en que se les ha mantenido.

Preocupa porque nada más estúpido que propiciar la muerte entre hermanos. No podemos seguir esperando que con la cabeza gacha y con los ojos sin expresión se siga "desarrollando el país". Para crecer se necesita que todos sepamos y entendamos que con el estómago lleno, sabiendo que los hijos están sanos, que tienen oportunidades que uno de padre no tuvo y, en fin, que hay esperanza, se hará una mejor función en la sociedad.

No podemos seguir retando a la muerte a que solucione los problemas que tenemos. Recordemos que somos, para bien o para mal, una minoría gobernando a una mayoría y que el día que de verdad estén dispuestos a romper la estructura, lo harán.

Repito: Cuidado. Las condiciones que originalmente abrieron la brecha al conflicto armado interno, están peores hoy que en ese momento.

Tomado de www.lahora.com.gt


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