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Día de Resistencia y rechazo al imperialismo global
Por Javier De León - Guatemala, Guatemala, 13 de Octubre de 2005

El actual escenario a nivel global nos muestra un mundo que da señales de una enfermedad crónica en progresión. Los síntomas de esta enfermedad se expresan en los altos niveles de desigualdad económica, social, política y cultural, cada vez más evidentes, profundos y brutales. De esta situación los más afectados son las grandes mayorías: indígenas, negros, mestizos pero mayoritariamente mujeres y niños. Este hecho de carácter histórico, ha sido razón suficiente para que los pueblos a lo largo de su historia desarrollen acciones directas e indirectas, que casi siempre han sido desarticuladas con acciones represivas por parte de los Estados nacionales, a través de autoridades legales e ilegales.

Sin embargo, y de forma paralela a esta situación, las masas excluidas han desarrollado y protagonizado una lucha y resistencia que han producido algunos conquistas en términos democráticos, niveles de participación en ámbitos sociales y gubernamentales, pero que en muchas ocasiones han sido violentamente arrebatadas, a través de formas coercitivas, por parte de gobiernos militares y civiles con el apoyo de oligarquías locales y de gobiernos como el de Estados Unidos, principalmente, a través de diversas formas, económicas, militares y políticas con el único fin de perpetuar la dominación de Latinoamérica.

Es en este contexto que este, 12 de octubre, Día de la resistencia Indígena cobra una profunda significación sobre todo porque la acumulación de la riqueza se incrementa

cada vez más, en las manos de pequeño grupos. Produciendo de esta manera mayores cifras de excusión y pobreza, según datos del Banco Interamericano de Desarrollo,

BID, “América Latina tiene las peores desigualdades en el mundo 10 por ciento de las clases mas ricas tienen ingresos 84 veces superiores al 20 por ciento de los mas pobres. 85 por ciento de los niños latinoamericanos viven en la pobreza y 33 por ciento sufren malnutrición”.

Además de esto, el hambre que padecen millares de personas contrastado con las pocas personas que viven en la opulencia, da lugar para que se incrementen altos grados de exclusión. Otro hecho que no debe pasar desapercibido es el enorme deterioro que sufre el medio ambiente, que a su vez da como resultado bruscos cambios climáticos que de a poco hemos venido experimentando.

El ejemplo mas claro de este deterioro puede ser observado con las inundaciones en algunas regiones de Europa, con saldos trágicos. Y mas recientemente, este deterioro ha sido experimentado en el sur de México, en la mayoría del región del territorio Guatemalteco y parte de El Salvador y Nicaragua, por los efectos del huracán “Stan” que ya ha cobrado cientos de victimas, miles de damnificados, niños y niñas huérfanos, precisamente porque los efectos de la contaminación de los países industrializados es muy alta, siendo de esta manera los mayores responsables de la alteración climática.

Sin embargo, sobre este tema también los pueblos tienen un nivel de responsabilidad, que hay que asumir con madurez y tomar las medidas necesarias para contrarrestar la acelerada degradación ambiental.

Es precisamente entonces, en este momento al que hemos llegado, en donde se hace necesario, hacer un alto en el camino para reflexionar sobre el rumbo al que estamos llevando a la humanidad y su entorno. Es necesario replantearse varias cosas, una de ellas es y sin ninguna duda la mas importante la preservación de nuestra especie.

Para poder realizarlo es necesario plantearse un cambio de actitud al que tendremos que dedicar todo nuestro esfuerzo. Porque es seguro que en este camino, por el que tenemos que transitar, encontraremos a gente dispuesta a seguir por esta senda. Pero también nos encontraremos con desafíos mayúsculos, como la ignorancia que tendremos que vencer y porque también nos encontraremos con muchos prejuicios.

Se hace necesario, además, que todas las luchas, resistencias, articulaciones y ofensivas pongan en evidencia que no es a través de la reducción del Estado, de la acumulación del capital y de un modelo de desarrollo excluyente que se reducirá la pobreza.

Sobre esto es necesario señalar que también se ha avanzado en la articulación de un movimiento continental popular que debata sobre nuevas forma de lucha y resistencia tomando como punto de referencia las necesidades primarias de los pueblos. Y sin embargo siguen siendo insuficientes. Porque todavía siguen existiendo muchos seres humanos que se encuentran apáticos a la realidad en la que viven, seguramente por que piensan que su situación es un designio divino o por que consideran que es algo natural la realidad en la que viven.

Es necesario radicalizar nuestra lucha por la defensa de la humanidad y los recursos naturales; y de crear nuevas formas de lucha que nos permita una transformación real del mundo en que vivimos. No obstante sobre esto se ha hecho muy poco y ante esto debemos avanzar hacia la refundación de nuevas formas de relacionamiento entre seres humanos y entre países, debe de fomentarse una integración continental que permita desarrollarnos de acuerdo a nuestras características sociales y culturales por sólo a través de esta forma podremos superar la hegemonía de las grandes potencias capitalistas.

Finalmente, la resistencia indígena, negra y mestiza en el actual escenario global sigue constituyendo un rechazo contra la dominación imperial.

Fuente: www.i-dem.org - 121005 - Nueva Época número 835


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