Revista electrónica de discusión y propuesta social 
Revista · Documentos · Archivo · Blog   Año 4 - 2007

::::albedrío::::

Revista
Editorial
Artículos
Entrevistas
Noticias

linea

Redacción

linea

Enlaces

linea

SiteMap
Contacto


Otros documentos de consulta

De orden internacional
De carácter oficial
Comunicados

 

 

 

Retos ante el modelo neoliberal
Por Javier de León - Guatemala, 19 de enero de 2007

“De pensamiento es la guerra mayor que se nos hace”
José Martí


Reflexionar sobre los efectos de la implementación del modelo económico neoliberal y sus consecuencias, en Latinoamérica, es un ejercicio que amerita el constante debate, principalmente en los sectores que tienen una posición critica y de oposición ante el actual estado de cosas y también si se toma en cuenta los enormes efectos que ha producido en los ámbitos político, económico y social. Intentar ir más allá, debe ser también una responsabilidad compartida por sectores sociales, políticos y académicos comprometidos y concientes de que un cambio a nuestras realidad es un imperativo y de esta forma superar la limitación que se ha mostrado hasta la fecha para poder encontrar la clave que muestre, sobre la base de una análisis sereno, la limitadísima capacidad que han tenido los defensores y propulsores del neoliberalismo para poder resolver la crisis mostrada por el capitalismo y la incapacidad que han tenido para resolverla.

Algo que no podemos perder de vista es que este modelo económico sigue profundizando las desigualdades en la mayoría de países de Latinoamérica, incluso este fenómeno puede ser observado en menor escala en países más grandes y con más recursos. Pero especialmente aquellos en donde se ha implementado de forma más dogmática. En la región latinoamericana el ejemplo más reciente lo constituye Argentina. Aunque sobre este caso se hace necesario señalar que a partir de estos hechos y de la distancia que tomó el gobierno argentino del modelo, la economía se recupera de forma acertada, pero sobre todo desestimando intereses foráneos y privilegiando los intereses nacionales. Mostrando de esta forma el fracaso e inviabilidad del neoliberalismo en este país del sur de América.

Actualmente, está claro que existen signos de fracaso del neoliberalismo. Mostrados a partir de hechos como el arriba mencionado, pero más recientemente lo demuestran la emergencia de nuevos actores sociales motivados por la reestructuración económica y social promovidas por el neoliberalismo, como el caso de los piqueteros en Argentina y una gran variedad de movimientos de carácter identitario. Pero además, por nuevas fuerzas políticas como las de Venezuela, Bolivia y más recientemente en Ecuador.

De lo no cabe duda es que el modelo neoliberal podrá seguir siendo implementado, si y sólo sí, el imperialismo encuentre en cada país a útiles representantes locales como las oligarquías y disciplinados gobiernos como el de Colombia, El salvador y Guatemala, que le sirven de operadores.

El fracaso del neoliberalismo, podemos decir, es más visible en el ámbito de la economía, pero queda por delante un desafío grande, un frente en el cual el neoliberalismo ha tenido un éxito innegable: en lo ideológico. Y es precisamente, ese ámbito al que dedicaremos el resto de esta reflexión.

Al respecto Atilio Boron señala que la victoria neoliberal se asienta fundamentalmente sobre las siguientes dimensiones: en la primera señala se encuentra “En la avasalladora tendencia a la mercantilización de derechos y prerrogativas conquistadas por las clases populares… convertidos ahora en “bienes” o “servicios" adquiribles en el mercado. La salud, la educación y la seguridad social, por ejemplo, dejaron de ser componentes inalienables de los derechos ciudadanos y se convirtieron en simples mercancías intercambiadas entre “proveedores” y compradores al margen de toda estipulación política”.

Segundo: “El desplazamiento del equilibrio entre mercados y Estado, un fenómeno objetivo que fue reforzado por una impresionante ofensiva en el terreno ideológico que “satanizo” al Estado mientras se exaltaban las virtudes de los mercados. Cualquier tentativa de revertir esta situación no sólo deberá enfrentar a los factores estructurales sino que, al mismo tiempo, tendrá que vérselas con potentes definiciones culturales solidamente arraigadas en la población que asocian lo estatal con lo malo e ineficiente y los mercados con lo bueno y lo eficiente”.

Finalmente, señala que “El neoliberalismo cosechó una importantísima victoria en el terreno de la cultura y la ideología al convencer a amplísimos sectores de las sociedad capitalistas… de que no existe otra alternativa. Su éxito en este terreno ha sido rotundo: no solo impuso su programa sino que, inclusive cambió a su provecho el sentido de las palabras”.

En concordancia con lo último expuesto hemos sido mudos testigos del nivel de penetración que han sufrido las mismas organizaciones políticas de izquierda más radicales al asumir en ocasiones el discurso neoliberal. El ejemplo más claro es que cada vez menos se utiliza términos como “lucha de clases”, “imperialismo”, “proletariado”, etc. En su lugar se ha recurrido al uso de términos carentes de contenido.

Sin duda, la vigencia del neoliberalismo y su discurso en las elites económicas y políticas se debe a la acción de la publicidad y los medios de comunicación masiva, que cada vez con mayor cinismo sirven al poder económico.

El gran reto a lograr en este contexto, en donde el neoliberalismo muestra signos de agotamiento, es de llevar este mensaje a la gente de forma clara y sencilla, a través de recuperar y promover el pensamiento critico al orden actual.

Fuente: www.i-dem.org – Nueva Época - Número 1123 - 180107


Copyright © El credito de las contribuciones es única y exclusivamente de los autores. El contenido de las contribuciones no representan necesariamente la opinión de la revista; los autores son responsables directos del mismo.