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Armas de control social
Por Javier de León - Guatemala, 4 de junio de 2007

El tema con más recurrencia durante la semana pasada tanto en los medios masivos de (Des) información, nacionales como internacionales fue la decisión del gobierno del presidente Hugo Chávez, de la Republica Bolivariana de Venezuela de no renovar la licencia del espacio radioeléctrico usufructuado al canal RCTV por casi cincuenta y cinco años.

Sobre el tema, importa señalar, que la decisión del presidente Chávez es congruente con el proyecto de nación que se gesta en Venezuela. Esto puede ser plenamente comprobado en las declaraciones de Lili Rodríguez directora de la nueva Televisión Venezolana Social, TVES, que señala “… Tenemos un nuevo recurso para desplegar los conceptos dignos de la patria”. Además de estar sustentada sobre la base de la legalidad que le permite la constitución de Venezuela.

Pese a esto, las grandes multinacionales de la (Des) información y sus apéndices en Venezuela y Latinoamérica, han puesto todo su esfuerzo y su maquinaria mediática en mostrar una situación totalmente alejada de la realidad. Con el único fin de desestabilizar y de dar una connotación distinta a lo que en realidad sucedió.

En palabras del presidente Chávez fue la misma Sociedad Interamericana de Prensa, SIP, la que apoya abiertamente esta iniciativa, a través de las declaraciones de condena vertidas por su presidente –el guatemalteco- Gonzalo Marroquín quien considera que “más allá de la legalidad o no”, o del “derecho del Estado de decidir sobre la renovación o no de una licencia “esto no puede servir para castigar a unos u otros”.

Esto supondría en la lógica de la dirigencia de la SIP, que el canal RCTV, protagonista del golpe de Estado del 11 de abril, la huelga general y de varios referéndums nacionales, debe gozar de impunidad para poder conspirar, contra el gobierno de Venezuela, electo bajo las leyes que ellos mismos crearon.

Conviene en este punto subrayar que los preceptos por los que en 1943 surge la SIP, no son precisamente el derecho al libre ejercicio del periodismo, la defensa de la libertad de prensa, sino la defensa de los intereses de grandes grupos de poder económico y político.

Pruebas sobre el papel que jugó la desaparecida televisora RCTV, existen muchísimas, pero sin duda la prueba de mayor contundencia es la que Andres Izarra, ex director de noticieros de RCTV, ex ministro de Comunicación de Venezuela y actual presidente de Telesur relata: “Inmediatamente después del golpe del 11 de abril de 2002 contra el presidente Hugo Chávez, cuando cientos de miles de venezolanos salieron a las calles exigiendo el regreso de su presidente… RCTV y otros canales privados decidieron no informar sobre ese levantamiento civil, prefiriendo transmitir dibujos animados y viejas películas. Como yo no podía participar en esta censura, opté por renunciar”.

A todas luces, lo que los medios de (Des) información masivos tratan de armar, sobre el tema de la libertad de prensa en Venezuela, se asemeja a un retrato hablado incompleto, o una imagen distorsionada. Afortunadamente, existen medios alternativos, que trabajan por la democratización de la información y que ofrecen versiones con más equilibrio de la coyuntura venezolana.

Fuente: www.i-dem.org – Nueva Época - Número 1214


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