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El economicismo como forma de interpretación
Por Javier de León - Guatemala, 18 de junio de 2007

A seis meses de que el actual gobierno entregue de manera formal la administración del Estado en enero de 2008, el único logro que promocionan y del que se sin duda, se sentirán orgullos, se encuentra en el terreno de la economía. Principalmente, el que tiene que ver con el crecimiento económico (aunque no sea el deseable o el sugerido por organismos internacionales). Esto es algo en lo que no se podría estar en desacuerdo, por lo menos en teoría. Sin embargo, se hace necesario tratar de ir más allá de esta afirmación. En otras palabras, es necesario desenmarañar el contenido del concepto y su significación para diferentes sectores.

Pero especialmente es necesario dilucidar sin en efecto ese famoso y deseado desarrollo económico significa lo mismo para quienes lo impulsan como para los supuestos beneficiarios. Es más, es necesario tratar de constatar si en efecto el desarrollo económico, promueve o estimula al desarrollo humano.

Se hace este planteamiento debido a que, los pasados gobiernos y el actual (todos de derecha) interpretan la realidad a partir de la economía y los índices que deviene de ella. Expresándose con ello una estructura de pensamiento eminentemente economicista, que no es para nada nueva.

Estableciendo un concepto sobre economía podemos decir que, la economía es una de las áreas del conocimiento humano que se orienta al mejor uso de los recursos para el logro del bienestar de los miembros de una sociedad. Pero además, es una de las herramientas con las que cuenta la humanidad para el desarrollo de la acción del poder político en vistas al bien de todos.

Pero como suele ocurrir en los diversos campos de las ciencias, se corre el peligro de que se absoluticen para de esta forma olvidarse de su verdadera función. Entonces, para el caso de la economía, su deformación se transforma en economicismo. Se convierte en un conocimiento de abstracciones y no de realidades (1). En otras palabras, se olvida de la realidad de las personas y del carácter humano de la convivencia social, entre otras cosas. Produciendo a diferencia de sus logros virtuales catástrofes reales.

La cuestión del crecimiento económico, es uno de los temas principales en economía. Y algo que no se puede obviar es que este concepto no necesariamente esta ligado al del bienestar o mejores condiciones de vida. En este sentido, es evidente que un crecimiento económico que no se traduzca en beneficio para la población, carece absolutamente de sentido.

De manera que para evaluar un crecimiento se hace insuficiente la utilización de variables económicas, sino que habrá que tratar de medir el bienestar de la sociedad. Y par ello el economicismo no dispone de las herramientas suficientemente satisfactorias.

El crecimiento económico es un aspecto de otro más general: el desarrollo humano de una sociedad y está subordinado a este. Por ejemplo: que se hayan incrementado las exportaciones para el sector textil guatemalteco, es un dato estadístico y un hecho real, que no refleja necesariamente una mejora en la calida de vida de la sociedad guatemalteca, incluso en mejoras salariales para las miles de mujeres que trabajan en las maquilas. Otro ejemplo; que el los precios del café a nivel internacional hayan favorecido al sector cafetalero guatemalteco, en el ultimo mes, no significa que la mayoría de quienes cortan el aromático se beneficien de ello. De hecho, estas cuestiones significan mayor enriquecimiento de una minoría y un empobrecimiento insultante de la mayoría.

Por otro lado, una actividad económica puede ser económicamente redituable y, pese a ello atentar contra la salud del medio ambiente y la salud de las personas. Por ejemplo, la extracción de minerales en algunas regiones de Guatemala. No es cierto entonces, que lo que es bueno para la empresa canadiense Montana es bueno para Guatemala.

Por lo general pasa que los crecimientos en ciertas actividades económicas benefician a un sector, pero resulta el decrecimiento para otros.

De esta forma se va tejiendo una interpretación de la sociedad en términos exclusivamente económicos. Concluyendo, no existe un plan económico que tenga éxito si no se pone al centro de este el desarrollo humano. Ante ello, resulta cuestionable que el Gobierno adopte como logro, algo que en realidad no brinda beneficio a las familias pobres guatemaltecas.

(1) Polca, Hugo. Ensayo sobre “La mentalidad de los noventa (Tecnocracia, economicismo y consumismo)”. Publicado en www.institutoanaarendt.com.ar en 2000.

Fuente: www.i-dem.org – Nueva Época - Número 1224


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