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Guatemala y el péndulo de la historia (para mi generación)
Por Javier de León - Guatemala, 1 de octubre de 2007

La idea de que la historia se mueve al ritmo de un péndulo, supone que nada es eterno y que los periodos históricos, siempre de forma natural llegan a un fin. De esta cuenta podríamos considerar que situaciones especificas y/o de conflicto en la historia mundial (como las guerras o las dictaduras militares, etc.), les suceden periodos de relativa calma. No obstante, la oscilación pendular cuando invierte su curso, causa para las sociedades periodos de enorme incertidumbre, igual o peores que cuando el péndulo alcanza su mayor impulso.

En Guatemala, pareciera ser que ese movimiento pendular, ha sido de forma intencional modificado para que siempre sea derecha… derecha… derecha… derecha… y nunca a la izquierda.

Pero en esta situación nada es casual. Sin ninguna duda, para que la historia se haya desarrollado como hasta ahora, tuvo que existir y privar el interés de un grupo de personas con el afán de mantener e incrementar sus intereses a costas de otros, en la creación del llamado Estado Moderno. Ese que deviene de la superación de un Estado semi colonial, producto de una crisis económica estructural a partir del aparecimiento de nuevos colorantes de tejidos que dejaron obsoleta la producción monocultivista, como la grana y la cochinilla. Instaurándose la producción y exportación del café, como base del desarrollo económico.

Sobre la base de esos intereses supuestamente nacionales, la población indígena es desplazada y despojada de las mejores y más productivas tierras, mismas que son adjudicadas a colonos alemanes y aristócratas criollos. Y de aquella fecha para la actualidad, la historia ha sido la misma. Pobreza, explotación y exclusión.

Actualmente, el interés de una elite económica sigue prevaleciendo. La diferencia podría ser que ahora, en lugar de utilizar al Ejército, utilizan otros instrumentos para expresar, preservar y reproducir sus intereses: la mayoría de partidos políticos tradicionales, destinados para cumplir esta función de garantía de intereses.

La consecuencia de esta exitosa política, perfectamente estudiada de las elites, es un país altamente fragmentado e insolidario. Esto pese a que de forma alterna también existe la abnegación de innumerables luchadoras y luchadores que han dedicado sus esfuerzos a la construcción de un país diferente.

El que Guatemala sea un país de extraordinaria diversidad, ha favorecido esas divisiones intencionadas, que inmovilizan y nos dejan inermes en manos de quienes únicamente defienden intereses particulares arropados de intereses nacionales.

Quienes proclamaron la independencia de España, quienes fundaron el Estado de Guatemala, acorde a sus intereses, tuvieron siempre la certeza que el éxito de su empresa dependería de mantener a un pueblo, tan diverso en sus costumbres y composición, dividido para siempre. Así, podemos darnos cuenta que en nada han puesto tanto cuidado que en enseñarnos y recordarnos a cada momento, a qué estrato social pertenecemos. Sobre esto, nada puede ser más ilustrativo que la educación (a pesar que los discursos digan que ésta es la solución a todos nuestros problemas), es una escuela de estratificación.

Por eso a menudo, y de acuerdo con el colombiano Wlilliam Ospina, “se oye en las filas democráticas y de izquierda la consigna de Unidad, repetida muchas veces“. Una de las claves entonces, para la consolidación de un proyecto político alternativo pasa por conquistar la unidad. Alejada de las declaraciones de buena voluntad expresadas en reiteradas ocasiones, del diente al labio, y como lo han dicho otros: dotada de contenido.

Por ultimo, otra idea que se repite y en la actualidad empieza a tomar relevancia, dados los resultados que se han obtenido por las dos expresiones políticas de izquierda en las últimas elecciones generales, tiene que ver con la famosa renovación generacional. A pesar de ello vale la pena intentar tomar distancia de la ligereza de estas palabras, y la razón es sencilla: el pensamiento y las practicas sectarias, arribistas, oportunistas, cerradas, intolerantes y hegemónicas no son privilegio de los “viejos dirigentes”; ni tampoco es de los jóvenes virtud generalizada de tener posiciones absolutamente contrarias a las practicas señaladas. En todo caso lo que la dinámica de la realidad demanda es la promoción de espacios en donde confluyan diversas generaciones.

 

“Generación”

“Porque esta generación,
Provisoria y desgarrada como un viento,
Se ha venido formando
En el duro aprendizaje
De soñar entre los muertos, yo la escucho
Entre ella canto,
Bailo y conspiro contra el miedo:
Me gusta hablar con mis amigos
A las puertas del día que despunta.
Y aunque nos acorrale una nación sombría
Y un puñado de muertos nos gobierne,
Gozamos del rayo solar en un vaso de vino.
Llevamos, quiéranlo o no,
Una parcela de sueños en donde crecen
Las secretas plantas del poema”.

(Juan Manuel Roca)

 

Fuente: www.i-dem.org – Nueva Época - Número 1298


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