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El individuo y la sociedad en la lucha contra la violencia
Por Javier De León - Guatemala, 28 de noviembre de 2008

En las últimas semanas hemos podido observar, de forma casi generalizada, como algunos segmentos de la sociedad guatemalteca han expresado de manera pública su rechazo hacia el clima de inseguridad que se ha venido padeciendo, expresado en el incremento de secuestros, enfrentamiento entre carteles del narcotráfico, y la violencia producto de la delincuencia común.

Este rechazo se ha hecho manifiesto a través de campañas de sensibilización, promovidas y organizadas por algunos medios comerciales de comunicación, particularmente, el de una emisora radial. “No a la violencia, no al secuestro” es el mensaje con el que se busca que la población adquiera una actitud de rechazo a todo lo que este relacionado con la violencia.

Sin duda, resulta positivo que se desarrollen campañas que busquen concientizar a la sociedad sobre la violencia como fenómeno social. Pero es necesario hacer algunas acotaciones sobre un fenómeno que escapa de la lógica simple de la dicotomía del bien contra el mal o de buenos contra malos, que en última instancia es algo que se puede ubicar cuando se escuchan las declaraciones de personas en relación a las preguntas hechas por entretenedores de los medios comerciales de comunicación.

Contrario a la idea de que la violencia, con las particularidades con las que se expresa en nuestro país, es un asunto que se reduce a la idea errónea de ladrones y policías, es necesario tratar de ubicar en la justa dimensión el fenómeno de la violencia y todo lo que ella implica.

Empezando por decir que producto de los altos niveles de inseguridad que se registran, esto trae como consecuencia que se fortalezca en la sociedad la idea del autoritarismo. Esta es una tendencia que a estado presente en el imaginario colectivo por mucho tiempo, pero es en los últimos tiempos que se ha hecho más notoria. Provocando con ello sentimientos de impotencia que han llevado a grupos de personas a tomar la justicia por cuenta propia.

A pesar de ello, no es únicamente la situación de violencia la que reafirma el autoritarismo como opción ante la inseguridad. Pensar que esta situación de desventaja en la que se encuentran las personas, justifica cualquier comportamiento en contra de violencia se hace insuficiente para explicar una situación tan compleja.

En este sentido es necesario agregar otros elementos que hace precisamente que los niveles de violencia sean mayores o exacerbados. Específicamente hacemos referencia al papel que juegan los medios comerciales de comunicación, pues es sabido del uso que hacen del recurso de la (Des)información para de esta forma ir creando esquemas mentales que posteriormente se ven reflejados en declaraciones, comportamientos y comentarios de un buen segmento de la sociedad guatemalteca.

En síntesis, lo que los medios comerciales de comunicación hacen en temas como el fenómeno de la violencia, según Atilio Borón, sociólogo argentino, utilizando para ello el adjetivo de “prensa libre” “es la libertad que reclama el capital para reafirmar sin interferencias su dominio en el terreno de la ideología y el sentido común de una época”.

Además, de esto es necesario señalar que la violencia no se ejerce únicamente, a partir de hechos como el secuestro, o la ejercida por la delincuencia común y organizada. También existen diferentes tipos y niveles de violencia que es importante hacer ver, que se expresan tanto en el ámbito privado, como en el público.

Y es precisamente la violencia que se ejerce en los espacios privados, la que llama nuestra atención. La razón, es a nuestra consideración, bastante sencilla pues el uso de la violencia empieza con nosotros mismos y es difícil pensar que uno va a moldear o modelar una sociedad y no lo logra si no ha empezado por moldearse o modelarse a sí mismo. Un caso bastante ilustrativo para estos fines es la violencia que se ejerce contra las mujeres en los hogares, y que el los últimos años ha evolucionado desde el abuso psicológico, pasando por físico, hasta terminar en el asesinato.

Como podemos observar la violencia es un tema que tiene que ver con la realidad de todos los días, pero particularmente con lo que esta pasando en nuestra sociedad. Por eso es que, sensibilizar sobre un tema tan amplio como la violencia es necesario tratar de hacerlo con propiedad.

Nos acercamos a una época en la que es común escuchar hablar de la paz, desear la paz, pero es necesario concebir la paz, no como lo contrario de la violencia o la ausencia de ésta, sino como un movimiento en el que todos debemos estar. Un movimiento que señala precisamente que el rechazo y la indignación no constituyen por si mismo la construcción de una sociedad con menos niveles de violencia.

Fuente:www.i-dem.org - Nueva Época número 1575 - 271108


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