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Diversidad del pensamiento indígena (IV)
Por José David Son Turnil - Guatemala, 21 de junio de 2018

Otra versión del pensamiento indígena es la que se ha desarrollado en Totonicapán, cuya población indígena alcanza 98 % según el censo del INE 2002. Llegar a Totonicapán, especialmente en un día sábado, es una experiencia singular. Todo el centro se satura de ventas informales, entre las que encontramos, artesanías de toda índole, comida tradicional y moderna, venta de aparatos, muebles, frutas, verduras. En sus calles estrechas se hace muy complicado el tránsito motorizado y peatonal. En las calles y tiendas es común escuchar conversaciones en idioma k’iche’. Es tradición que el día sábado lleguen las personas de las áreas rurales a realizar sus transacciones comerciales al centro urbano.

Totonicapán es una mezcla entre cultura urbana y cultura rural. Una de las características de su organización social es que mantiene instituciones ancestrales indígenas. No es perceptible el movimiento campesino, porque, dado el minifundio predominante, nadie vive de la agricultura. Sus cultivos son solo un complemento de sus necesidades básicas, pero su mayor fuente de ingresos son las artesanías, el comercio, el arte, entre otros.

La organización indígena emblemática es la asociación de alcaldes comunales de los cuarenta y ocho cantones. Ellos son electos anualmente por las comunidades sin intervención del Estado. Para ser alcalde comunal se debe tener residencia en la comunidad y tener honorabilidad demostrada. Esta asociación mantiene la armonía comunitaria, resuelve casos de lindereos, interviene en asuntos de interés social a nivel de la población en general. Administra justicia indígena alternativa. Los alcaldes comunales intervienen en conflictos de menor escala, lo hacen con base en las costumbres y las buenas maneras de vivir. Es autofinanciable, sus movilizaciones son por necesidades sentidas por toda la población, por lo que no se requiere financiamiento externo.

La asociación de los cuarenta y ocho cantones goza de legitimidad y confianza de la población, su carácter independiente y al margen de la política partidaria le ha dado credibilidad. No obstante, muchos políticos se han acercado a ellos con el fin de cooptarlos. Pero, bajo el escrutinio de la población, han tenido que rectificar determinadas decisiones. La particularidad de esta organización es que en sus decisiones predomina la voluntad de la población rural. El centro urbano solo está representado por un bajo porcentaje de alcaldes comunales, y la gran mayoría representan a las aldeas del municipio. En otras palabras, la opinión de los alcaldes urbanos pesa muy poco en la asociación.

El pensamiento predominante en las comunidades no es el mayismo, la mayoría de la población es cristiana, sea católica o protestante. Es un pensamiento indígena que se fundamenta en la tradición comunitaria del servicio. Se entiende este como la responsabilidad de participar y decidir sobre los asuntos comunitarios. Estos se refieren al cuidado de los bosques, las tierras comunales, las fuentes de agua, los linderos entre comunidades, la administración de los baños de augas termales y conciliar en asuntos interpersonales de menor cuantía. Su mayor fortaleza es convocar a la población cuando surge un problema que afecta a la comunidad, como la manifestación emblemática cuando obligaron al gobierno de Arzú a dar marcha atrás a la reforma a la ley del IUSI. Los cuarenta y ocho cantones no se involucran en problemas de carácter nacional y cuando lo hacen por alguna influencia, empiezan a perder su naturaleza y legitimidad.

La incidencia política de los cuarenta y ocho cantones es relativa. Como ejemplo, se puede indicar que en el municipio no existe la posibilidad de que esta asociación incida en la elección de la alcaldía municipal. Durante varios períodos fue reelecto un alcalde indígena pero que no representaba los intereses indígenas, sino que estaba al servicio de los partidos políticos de turno y asesorado por los diputados. La pregunta obligada desde el punto de vista político es: ¿por qué, cuarenta y ocho cantones, con su poder de convocatoria, nunca han incidido en la elección de un alcalde indígena legitimanente representativo de las comunidades?

Desde la perspectiva sociológica, este fenómeno tiene una explicación lógica. Los incentivos que hacen que la organización se mantenga a través del tiempo no son políticos, ni religiosos, ni compatibles con los temas de las organizaciones campesinas y sindicales a nivel nacional. Sus motivaciones son comunitarias. Por lo mismo, sus fines y acciones se limitan a los servicios comunitarios ya descritos, y no trascienden a la política partidaria, ni a la espiritualidad, ni al mayismo, ni otros temas de carácter global o nacional. Es una variante del pensamiento indígena centrado en la comunidad, en el microcontexto del municipio.

Fuente: www.gazeta.gt


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