Costa Rica: ¿un ejemplo para Centroamérica?
Por Juan Fernando Hernández E. - Guatemala, 28 de diciembre de 2006
Hace unos días tuve la oportunidad de visitar Costa Rica. Hice un esfuerzo por conocer algunos de los parques nacionales y reservas privadas que han hecho famoso a ese país por la protección que le da al medio ambiente natural. Creo que el hecho de que un país centroamericano explote racionalmente su naturaleza para educar y enriquecer a su pueblo es algo muy positivo. Pero, como todo ejemplo, también tiene sus bemoles.
Hay grandes áreas de Costa Rica que continúan dedicadas a cultivos masivos como el banano, la caña de azúcar y la palma africana. Estos cultivos no solamente alteran gravemente el paisaje natural sino que lo contaminan a largo plazo por la gran cantidad de biocidas, abonos y otros agentes químicos que requieren. Además, en San José al menos, la caótica situación del tráfico, el descontrol en la contaminación por los gases de los autos y los buses y el desorden en la localización de los edificios públicos dañan el entorno social y la ecología urbana. No obstante, existe conciencia de estos problemas y las ONGs ambientalistas hacen llamados a la población para que limiten el uso de químicos contaminantes y al gobierno para que se adhiera a los compromisos de conservación que ya existen. Este último llamado es de particular importancia porque el gobierno actual más parece tirarse a los principios del neoliberalismo que ignoran por completo el cuidado ambiental, como si el aire, el agua y los alimentos pudieran todos adquirirse en el supermercado.
Varios de los lugares de Costa Rica que son promovidos para el ecoturismo están especialmente bien atendidos. Llama la atención que en el Parque Nacional Braulio Carrillo, en el trayecto hacia el Parque Nacional Tortuguero, en el Atlántico, se observa muy poca contaminación visual por propaganda comercial y la basura a la orilla de la carretera es muy escasa. Para llegar al parque es necesario navegar por un estero tropical que asombra por su limpieza. No flotan en él envases de refrescos ni abundan por todas partes las bolsas de empaque de los supermercados. En el propio parque nacional la contaminación por desechos sólidos es mínima y la aldea cercana al sitio de anidamiento de las tortugas marinas se mantiene limpia. Los aldeanos se preocupan por cuidar de las tortugas, actuando como guías de turistas y explicándoles a éstos la importancia de la conservación. Ellos están concientes de que la prosperidad del pueblo depende del ecoturismo ¿Es imposible que los canales de nuestras costas y las playas de Puerto Barrios y Monterrico se mantengan libres de envases de refrescos, cajas de comida rápida y restos de vidrio y metal? De igual manera, el entorno del Volcán Arenal se nota limpio y ordenado. Existe un cierto grado de contaminación alrededor de los pueblos, pero los ríos que desembocan en el Pacífico en su mayoría están limpios. Las personas se bañan en ellos y el agua es clara. Los guías de turistas que llevan a los visitantes a las playas se encargan de que éstos depositen la basura en los recipientes apropiados y luego recogen estos recipientes al concluir la visita, dejando la playa limpia nuevamente. Todo esto es posible en un país centroamericano.
stá claro que el esfuerzo de los gobiernos locales y las ONGs ha jugado un papel muy importante en estos logros. Sin embargo, creo que es la educación pública a la que tiene acceso la mayoría de los costarricenses que habitan en las áreas rurales el factor determinante. Durante años los diferentes gobiernos de Costa Rica han invertido considerables sumas de dinero en la educación ambiental. ¿Acaso es mucho pedir esto para Guatemala? www.albedrio.org |