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A ver si ahora si les “cala”
Por Juan Fernando Hernández E. - Guatemala, 9 de febrero de 2007

Ya nadie puede negar la realidad del cambio climático. Ante las alarmantes conclusiones de Grupo Intergubernamental sobre el Cambio Climático (IPCC), solamente instituciones retrógradas o decididamente contrarias al bienestar de la humanidad pueden seguir negando que las acciones del ser humano son responsables en buena medida de esta grave situación. No obstante, aún existen instituciones consideradas respetables por los neoliberales y libertarios que niegan estos hechos. Muchos de estos “expertos” aún citan trabajos efectuados hace varios años cuando aún existía alguna posibilidad de duda. Estamos ante un hecho. ¿Y si les sigue tomando en cuenta? ¿Qué pueden argumentar quienes están de acuerdo con ellos a favor de la humanidad?

Si bien es cierto que los grandes países como Estados Unidos y China son los principales productores de gases de efecto invernadero, los países pequeños tenemos mucho que aportar. De ladrillo en ladrillo se construyen las casas. Un país como Guatemala puede contribuir grandemente a la mitigación de este problema global. ¿Cómo? Existen muchas formas, de las cuales solamente mencionaré algunas:

  1. Cumplir y hacer que se cumplan las leyes ambientales existentes. De nada sirve que existan decretos que favorecen al ambiente como el 4 – 89 si nadie los conoce y menos los cumple.
  2. Educar a profundidad a todos: niños, jóvenes y adultos, sobre la necesidad de cuidar nuestro entorno. Esta educación debe ser profunda, consistente, asentada en la realidad y considerada como parte fundamental de nuestra visión de país.
  3. Desarrollar conciencia dentro de la población que todo está relacionado. Que somos parte de una sola entidad – la Tierra- y que no estamos ni por encima ni por debajo de ella.
  4. Apoyar el desarrollo de la investigación sobre la naturaleza a todo nivel. Esto se hace través de instituciones gubernamentales y no gubernamentales, de universidades, institutos y la iniciativa privada.
  5. Cambiar la visión de consumismo de nuestros comercios e industrias para que no produzcan tanta basura. Basta recorrer cualquier río de nuestro país para apreciar cuanta de una buena parte de la contaminación por desechos sólidos procede de bolsas y envases desechables. Toneladas de estos desperdicios son depositados en cuencas, lagos y canales. El reciclaje debe ser política de estado.
  6. Limitar el desarrollo de la minería a cielo abierto y las petroleras. No es posible impedir del todo su expansión, pero esta debe estar estrictamente regulada. Por ejemplo, si una población no desea que su entorno se contamine, sus deseos deben ser respetados y no combatidos o ridiculizados.
  7. Contribuir en mayor medida con la reforestación del país. Cuidar de las zonas reforestadas y no promover el desarrollo de lotificaciones, agricultura o industria en aquellos lugares donde la tierra no las favorece.

Estas no son las únicas estrategias. Existen muchas otras. Todas merecen ser tratadas por separado y elaboradas. Pero por algo se empieza. De piedra en piedra se edifican los grandes palacios, de semilla en semilla crecen los grandes bosques.

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