Revista electrónica de discusión y propuesta social 
Revista · Documentos · Archivo · Blog   Año 4 - 2007

::::albedrío::::

Revista
Editorial
Artículos
Entrevistas
Noticias

linea

Redacción

linea

Enlaces

linea

SiteMap
Contacto


Otros documentos de consulta

De orden internacional
De carácter oficial
Comunicados

 

 

 

Demos el ejemplo
Por Juan Fernando Hernández E. - Guatemala, 14 de marzo de 2007

Cuando reflexionamos sobre el deprimente estado de nuestro país, donde la vida humana no vale nada, pensamos ¿cuánto puede significar la vida de todo lo demás? Resulta casi una ilusión pensar que en Guatemala algún día protegeremos el medio ambiente –garantizando así la vida de los seres humanos del futuro inmediato y mediato- si hoy en día no parece importarnos nada lo que ocurre a quienes están cerca de nosotros. ¿Podrá importarle a un gobierno que permite los más horrendos crímenes al interior de sus cárceles la depredación de la naturaleza? ¿Serán capaces los tribunales que ignoran o traspapelan los expedientes relacionados con el crimen organizado preocuparse siquiera un momento por lo que ocurre en una reserva de la biosfera? ¿No es absurdo soñar con la protección del entorno en un parque nacional alejado de la ciudad si no se puede proteger de caer en un gran agujero a los seres humanos de un barrio que tenemos al alcance? Realmente pareciera una ilusión. Pero todo está relacionado. Los ecólogos insistimos mucho en que no deben analizarse los fenómenos por separado. Cuando nos preocupa sobremanera la angustiosa situación de un país, debemos fijarnos en los principales baluartes del sistema. Sólo de esta manera iremos atacando los puntos clave en la trama y así poder ir resolviendo (porque debe ser posible, al menos en parte) la crisis.

Lo primero es dar el ejemplo. Este es un país donde nadie parece dar el ejemplo de nada bueno. Lo peor, es que a veces hasta risa causa. Se ha vuelto un líder aquel trabajador que trabaja menos y aquel estudiante que menos estudia. Nadie ha dicho que no haya que protestar cuando haga falta. Nadie niega el derecho de salir a manifestar lo necesario. Pero no hagamos más ruido que los ruidosos. De nada sirve que protestemos por la basura, si al minuto siguiente llenamos un camión. ¿Por qué nos quejamos de los autobuses, si al protestar ensuciamos el aire con humo negro? Poco valor tiene nuestra manifestación en contra de aquellos que violan los derechos humanos si nosotros intimidamos, enmascarados, a nuestros propios compañeros. ¿Quién le creerá a aquel que protesta contra la violencia con violencia?

Algunos quizás dirán que no se puede, que si no se manifiesta de esta manera violenta nunca seremos escuchados. Pero esto no debiera ser cierto. Ya existe, al menos, un ejemplo.

¿Somos los guatemaltecos acaso menos que los habitantes de la India ? No. Sin embargo, la independencia de aquel gigantesco país la lideró Gandhi sin disparar un solo tiro.

www.albedrio.org


Copyright © El credito de las contribuciones es única y exclusivamente de los autores. El contenido de las contribuciones no representan necesariamente la opinión de la revista; los autores son responsables directos del mismo.