Revista electrónica de discusión y propuesta social 
Revista · Documentos · Archivo · Blog   Año 4 - 2007

::::albedrío::::

Revista
Editorial
Artículos
Entrevistas
Noticias

linea

Redacción

linea

Enlaces

linea

SiteMap
Contacto


Otros documentos de consulta

De orden internacional
De carácter oficial
Comunicados

 

 

 

Sociedad y ambiente: una contribución para los políticos y quienes creen que todo lo decide el mercado en el día de la Tierra
Por Juan Fernando Hernández E. - Guatemala, 23 de abril de 2007
prosopis_2006@yahoo.com.mx

Hace algún tiempo el antropólogo estadounidense Julian Steward formuló un modelo gráfico para explicar el funcionamiento de las sociedades. Este modelo es aplicable a cualquier sociedad humana, tanto a las más “primitivas” como las bandas y tribus como a las más “evolucionadas” como los estados modernos. El modelo plantea que toda sociedad se desenvuelve alrededor de un núcleo cultural constituido por los seres humanos, sus valores, derechos y obligaciones más básicos. Circunscriben a este núcleo el ambiente y la tecnología. El ambiente establece las posibilidades y limitaciones de una sociedad. Por ejemplo, si viven en el Ártico, el frío, la nieve y las noches prolongadas del invierno marcarán la pauta de todas sus actividades. De igual manera, si se desenvuelven en la Amazonia serán quizás la selva, el calor, las enfermedades asociadas a los ambientes tropicales, las serpientes o insectos peligrosos. Del ambiente es también de donde la sociedad extrae elementos vitales como el agua y sus alimentos, por ejemplo. Al mismo nivel está la tecnología. Esta puede variar entre una muy simple (arcos, flechas, cerbatanas, piedras de moler) hasta una muy compleja como la que conocemos en el Siglo XXI. La tecnología permite a la sociedad relacionarse con el ambiente, tanto de manera apropiada como dañina.

El núcleo cultural está, pues, limitado por el ambiente y la tecnología. No funciona la sociedad sin tomar en consideración los dos factores limitantes. Ninguna sociedad permanece estable si intenta escapar de sus limitaciones naturales. Ninguna sociedad puede ignorar la protección y manejo sostenible de su ambiente. Nunca.

A su vez, existe una relación íntima entre ese núcleo cultural, limitado por el ambiente y la tecnología, con las “características primarias” de la sociedad. Estas son el almacenamiento, la tenencia de los bienes, la división del trabajo y la producción, unidos por un lenguaje común. Se denomina almacenamiento a la capacidad de una sociedad de guardar o conservar sus recursos tanto naturales como culturales y económicos. Las sociedades “primitivas” tienen poca capacidad de almacenamiento mientras que las más evolucionadas deben ser capaces de almacenar –cuidar y administrar- mejor sus recursos. La tenencia de los bienes también es básica. Esta puede ser colectiva o individual pero también está limitada por el almacenamiento y la división del trabajo. Este, a su vez se hace cada vez más necesario en las sociedades más evolucionadas, mientras que en las sociedades básicas, como en una tribu, no es raro que incluso los dirigentes participen en todas las actividades como la recolección y la agricultura. La producción tiene el mismo sentido que en el lenguaje económico: se denomina así a la capacidad de la sociedad para generar bienes y servicios. El lenguaje, medio básico de comunicación entre todos los integrantes de la sociedad, sirve para unificar todos estos elementos y, a su vez, para integrarlos con la tecnología, el ambiente y el núcleo cultural.

Toda sociedad también tiene las llamadas “características contingentes” que circunscriben a las características primarias pero están íntimamente ligadas a ellas por las prácticas aceptadas socialmente, las instituciones y los símbolos. Estas características contingentes son la redistribución de los bienes y servicios (que es en su mayor parte deber de un gobierno establecido por consenso), el intercambio libre entre los elementos de la sociedad, los mitos o creencias que son los que establecen que puede hacer un individuo o una colectividad sin caer en el mal, la reglas morales y, finalmente, la ley en todas sus acepciones.

Es conveniente notar que este modelo es un círculo. Steward lo concibió así porque si falta un elemento la sociedad no se mueve de manera apropiada, algo así como un vehículo con una llanta pinchada. Pretender que se le quite el elemento ambiental o el tecnológico es, por lo tanto, imposible si se quiere sobrevivir como sociedad.

Durante muchos años los políticos, economistas y quienes abogan por un estado de derecho ignorando la importancia del ambiente han pretendido que la sociedad se mueva hacia adelante, pero ya no. La Tierra misma nos dice a gritos que no podemos seguir ignorando a la naturaleza, que debemos proteger nuestros recursos y que el “todopoderoso” mercado no nos llevará a ninguna parte si ignoramos nuestro medio ambiente.

www.albedrio.org


Copyright © El credito de las contribuciones es única y exclusivamente de los autores. El contenido de las contribuciones no representan necesariamente la opinión de la revista; los autores son responsables directos del mismo.