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Cuidar la vida nunca es algo secundario
Por Juan Fernando Hernández - Guatemala, 28 de mayo de 2007
prosopis_2006@yahoo.com.mx

Cada vez resulta más evidente que los políticos guatemaltecos y quienes los asesoran en cuanto a lo que deben ser sus planes de gobierno tienen una idea muy vaga de lo que es cuidar de la vida y la libertad de los ciudadanos. No me extraña que “libertarios” y economistas de derecha no piensen para nada en la salud de los ecosistemas del país que representan la vida y la libertad de la mayoría de la población. Tampoco me extraña que los políticos tradicionales y sus asesores no se preocupen por esto. No. Ellos definitivamente cierran los ojos a la verdad (porque sólo creen en la ciencia cuando les conviene) y no les gusta que los ecólogos y ambientalistas les estemos poniendo el dedo en la llaga. Son personas que quieren seguirse enriqueciendo a costa de todos nosotros y como ya tienen la mayor parte de sus fortunas en el extranjero, no les importa que dentro de cuatro, ocho o doce años la situación del país sea mucho peor que la actual. Pero si me extraña que las corrientes económicas y políticas que dicen preocuparse por el bienestar de la mayoría no expresen como algo central de sus plataformas de gobierno la importancia de proteger la vida y la naturaleza del país. ¿Por qué digo esto? Pues sencillamente porque el manejo adecuado de los recursos naturales no es algo secundario. No es algo que se incluye dentro de un folleto de plan de gobierno como una concesión ante los ambientalistas o un párrafo adicional para “quedar bien” con las agencias internacionales.

Es cierto que a muchos les puede parecer que lo más urgente es combatir la criminalidad, buscar fuentes de empleo, etc. Sin embargo, en la mayoría de los casos la criminalidad y la falta de empleo son consecuencias, no causas. Un país profundamente enfermo en su ambiente natural y humano definitivamente refleja esa enfermedad en el crimen y el desempleo. Por eso es que luchar por la salud de los ecosistemas es vital para cualquier político que se precie de preocuparse por sus conciudadanos. Es cierto que para la mayoría de la población esto no le parezca muy claro, pero todo el mundo sabe que no se puede vivir sin aire, agua, alimentos y medicinas. Que si estos faltan, el crimen viene siendo una de las pocas formas de conseguirlos. Entonces, si el ecosistema provee de aire, agua, alimentos y medicinas, ¿cómo no vamos a preocuparnos de su manejo apropiado?

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