Revista electrónica de discusión y propuesta social 
Revista · Documentos · Archivo · Blog   Año 4 - 2007

::::albedrío::::

Revista
Editorial
Artículos
Entrevistas
Noticias

linea

Redacción

linea

Enlaces

linea

SiteMap
Contacto


Otros documentos de consulta

De orden internacional
De carácter oficial
Comunicados

 

 

 

Y así, ¿qué nos puede importar el futuro del planeta?
Por Juan Fernando Hernández - Guatemala, 29 de mayo de 2007
prosopis_2006@yahoo.com.mx

En países como el nuestro donde la mayoría de la población no tiene acceso a la educación formal y la educación gratuita, laica y obligatoria no ocupa un lugar de importancia para un gobierno “de empresarios” no debe extrañarnos que se inviertan millones de millones en templos, iglesias, salones del reino y capillas y la cantidad invertida en la investigación científica y la divulgación de la información que esta genera sea asombrosamente menor.

Todos los días, a toda hora y por cientos de radios, estaciones de televisión, altavoces y predicadores callejeros muy activos, se bombardea a la población con el mensaje de “El Reino”, la venida de “El Salvador”, la inminente llegada de “El Juicio” y el próximo fin de “Este Mundo” y sus inicuos habitantes. A todos se nos inyecta con renovada energía la idea de que todo lo que hagamos acá, en esta Tierra, debe estar únicamente condicionado a lo que podamos tener en el más allá. Pronto vendrá el fin del mundo, y si no estamos preparados para el rapto, nos freiremos peor que chicharrones de feria.

Sorprende enormemente que en pequeñísimas aldeas, donde a duras penas se ve una escuela rural de una o dos aulas, existen al menos cinco o seis templos, cada uno con su colorido mensaje particular. Todos tienen música, altavoces y conjuntos para alegrarles el domingo a las comunidades. Pastores y “hermanos” exigen diezmos a diestra y siniestra y utilizan las fortunas que así amasan (pequeñas, medianas o enormes) para lucirse ante ellos mismos, sus congregaciones y ¿sus divinidades?

¿Y la ciencia? Bien, gracias… Cada vez hay más colegios privados ligados a congregaciones religiosas –según los “amantes de la libertad” los únicos que debieran existir- que difunden entre sus alumnos mensajes religiosos de dudosa finalidad. No está lejos la creación de universidades “creacionistas” que divulgen el mensaje de que el mundo fue creado –en un santiamén- únicamente para el hombre (no para la mujer, por supuesto) y puesto enteramente a su disposición. Por tanto, no importa si lo destruimos o contaminamos. Insisto: si la destrucción del mundo por su creador es inminente, ¿por qué habríamos de preocuparnos por limpiarlo y cambiarlo? Si la justicia divina lo arregla todo, ¿qué importancia puede tener preocuparnos por la justicia terrestre? Si el mundo fue creado en siete días, ¿por qué no vamos a destruirlo en siete años? Total, si nos morimos estaremos gozando de la gloria para siempre.

www.albedrio.org


Copyright © El credito de las contribuciones es única y exclusivamente de los autores. El contenido de las contribuciones no representan necesariamente la opinión de la revista; los autores son responsables directos del mismo.