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Como el cangrejo…
Por Juan Fernando Hernández - Guatemala, 30 de mayo de 2007
prosopis_2006@yahoo.com.mx

Desde pequeños, cuando vamos al puerto nos llaman la atención los cangrejitos que viven a la orilla del mar. Estos animalitos construyen sus madrigueras en la arena, cada una del tamaño apropiado para su habitante, unas muy pequeñitas, otras más grandes y unas comparativamente enormes, para los cangrejotes tenazudos. Salen muy de prisa, cuando se retira la ola, buscando su alimento o su pareja y corren y corren, pero cuando se acerca la siguiente ola, corren aún más rápido: para atrás. Llegan a su madriguera y se encierran, se ocultan de todo lo que los rodea y permanecen escondidos, y salen hasta que se retira la ola. Por eso es que cuando las cosas van rápidamente para atrás, decimos que van “como el cangrejo”.

Tal parece que en este Siglo XXI son muchos los que van como el cangrejo, y se sienten poderosos, omnipotentes: ¡están destruyendo las conquistas del Siglo XX! Basta ver como los líderes religiosos, que durante un tiempo impulsaron la modernidad y la puesta al día del discurso cristiano, los mismos que alimentaron la justicia y el progreso, ahora quieren que volvamos a la Edad Media, por lo menos.

En nuestro país los voceros de la extrema derecha se solazan de que el discurso mediatizante de las religiones formales y las sectas es un verdadero triunfo. La religión –dicen- sólo debe ocuparse de llenarle el cerebro a la gente de mensajes confusos, etéreos, para que sólo piensen en la salvación y así olvidarse del perverso mundo que los rodea. Las sectas (si, son sectas, porque parten en pedazos o secciones las creencias que unifican a las personas) cada día son más. ¡Qué felicidad! ¡Nos van a sacar del subdesarrollo! ¡Van a hacer que seamos más competitivos, más modernos!

¿Y la ciencia? ¿Para qué sirve? ¡Ah, no! Eso no se come. Con eso no se ganan millones, sobre todo si la ciencia se hace con fondos púbicos. ¡Horror! El gobierno jamás debe invertir en la investigación científica. Esta está reservada a la iniciativa privada. Pero hay que considerar que la inciativa privada sólo invierte en la ciencia cuando esta le sirve, para seguir contaminando y destruyendo el país con petróleo, minas o grandes agroindustrias. Con invertir en la ciencia que defiende el ambiente e impulsa el desarrollo social humano no se progresa, porque es más importante mantener a la gente mediatizada, buscando hambreados su pan de cada día, buscando la salvación de sus almas y no exigiendo la justicia y la verdad.

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