Revista electrónica de discusión y propuesta social 
Revista · Documentos · Archivo · Blog   Año 4 - 2007

::::albedrío::::

Revista
Editorial
Artículos
Entrevistas
Noticias

linea

Redacción

linea

Enlaces

linea

SiteMap
Contacto


Otros documentos de consulta

De orden internacional
De carácter oficial
Comunicados

 

 

 

Basura flotante…
Por Juan Fernando Hernández - Guatemala, 11 de junio de 2007
prosopis_2006@yahoo.com.mx

Acabo de volver de unas sabrosas vacaciones en Atitlán. Durante varios días escapé del bullicio de la capital y de los mensajes de los políticos. Huí del vicio de ver la computadora a cada rato y de sentarme frente al televisor como si fuera un ritual diario. Creí (una vez más, iluso de mi) que saliendo de este caldero de vanidades que es la capital podría escapar de mi obsesión por ver todo lo malo que nos embriaga. Sin embargo, descubrí una vez más que cada viaje que efectúo a Atitlán trae sinsabores y disgustos. Es cierto que aún puede uno ver los volcanes a lo lejos durante el día y disfrutar del maravilloso espectáculo que representan las tormentas del Pacífico detrás de los volcanes por la noche. Aún puedo escuchar al amanecer el canto de los guardabarrancas, senzontles y jilgueros en los cerros que rodean Panajachel. Todavía sopla el mismo Xocomil que hace jugar al lago por las tardes con la vida de los que se atreven a cruzarlo con pequeñas embarcaciones. Todavía hay esperanza.

Pero…¡oh decepción! ¡Que cantidad de basura flotante! Y no solo hablo de la basura flotante real, de esas toneladas y toneladas de envases de refrescos, sobres de comida chatarra, bandejas, cuchillos, cucharas y tenedores de plástico. No solo incluyo los centenares de miles de bolsas plásticas (que siempre delatan con su color o logotipo la empresa que las utiliza para empacar sus productos pero que nunca organiza ni siquiera la más pequeña campaña de reciclaje con estas mismas bolsas). No.

Incluyo también la contaminación visual del gran mercado, la cual, al fin y al cabo se puede tolerar. Incluyo los colores chillantes de las campañas publicitarias de los grandes, pequeños y medianos almacenes. También allí van los kilómetros y kilómetros de lazos de fibra de vidrio o plástico que no se pudren y nadie recoje, los hierros retorcidos, ladrillos, blocks y trozos de asfalto que quedaron como consecuencia de la catástrofe producida por la tormenta Stan y sus secuelas.

No excluyo la contaminación auditiva causada a la orilla del lago por esas decenas de sectas, pastores e iglesias que proclamando la salvación a todo volumen y mandando al infierno a todos aquellos que no escuchan su mensaje de condenación y castigo lastiman mis oídos y mi paz interior.

Allí van también mis pensamientos cuando cuento los meses que han transcurrido desde que ocurrió la tormenta y aún no se cuenta con un sistema adecuado de tratamiento de aguas negras. Señores de las municipalidades: ¿acaso creen ustedes que un Atitlán contaminado y deteriorado como consecuencia de sus pequeñas luchas por el poder o la influencia política tiene menos importancia que salvar la única, repito, la única razón por la cual el turismo acude a sus pueblos? ¿Es tan estrecha y vil su mente que no les importa arruinar lo más bello del mundo con tal de que sus ambiciones de poder, dinero o influencia se cumplan? Por favor…

No puedo dejar de disgustarme cuando veo los miles y miles de mensajes políticos en rocas, árboles, paredones y monumentos. Lo peor, es que no creo que haya habido partido que no haya dejado su mancha en alguna parte. Por supuesto, algunos mensajes son mucho más frecuentes que otros. Reitero: ¿van a limpiar la naturaleza cuando concluya la gesta electoral? O solo el ganador tendrá que hacer un trabajo a disgusto y a medias (conste que todavía se ven a veces sombras de mensajes electorales de contiendas pasadas).

Ojalá esté equivocado. Ojalá que cuando hayan concluido las elecciones se inicie un verdadero esfuerzo nacional por rescatar la joya de la corona. No es un esfuerzo fácil, lo sé. Deben incluirse todos, gobierno, ONG's, iniciativa privada, etc. Pero si no lo hacemos… para las próximas elecciones, va a ser mucho peor.

www.albedrio.org


Copyright © El credito de las contribuciones es única y exclusivamente de los autores. El contenido de las contribuciones no representan necesariamente la opinión de la revista; los autores son responsables directos del mismo.