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Análisis de los programas de gobierno en materia ambiental
Por Juan Fernando Hernández - Guatemala,24 de agosto de 2007
prosopis_2006@yahoo.com.mx

Cuando analicé las respuestas dadas por los candidatos presidenciales a las preguntas planteadas por los periodistas de Prensa Libre sobre su política ambiental noté inmediatamente que la mayoría de ellos ignora o pretende ignorar la importancia de una política ambiental sólida, basada en la investigación, la protección con base científica de los recursos y la importancia de reevaluar concesiones que se hicieron solamente con miras a favorecer económicamente a empresas extranjeras y sin considerar los intereses nacionales. A continuación, presento brevemente las razones por las cuales tengo esa impresión.

Alejandro Giammattei dice que en Guatemala “hay políticas y leyes suficientes en materia de ambiente; lo que hace falta es cumplirlas”. Bien se ve que sus asesores no le han hecho ver que las políticas y leyes que hay, aunque parecen muchas, no necesaramente son suficientes en todos los aspectos ambientales y que, aunque se cumplieran, tampoco se lograría proteger los recursos porque muchas de estas leyes fueron promulgadas cuando el conocimiento sobre nuestros recursos estaba todavía en una etapa embrionaria.

Por otra parte, es cierto lo que dice que “es necesario dotar de más recursos al Ministerio de Ambiente y Recursos Naturales”, pero debe tener en cuenta que no es sólo con más dinero o personal que este ministerio cumpliría con sus objetivos. También tiene que tener más poder y más influencia a todo nivel y debe lograrse que sus directrices se sigan. Cuando dice que “no está ni a favor ni en contra de la minería” deja ver, con una respuesta tan ambigua, que no sabrá cómo decidir si se le presentan alternativas que en un caso resulten desastrosas para las comunidades afectadas por la extracción de minerales, mientras que en otro pudieran resultar beneficiadas.

Tiene razón al decir que “El Estado ha sido débil a la hora de resguardar las áreas protegidas” y que “Además de incementar la seguridad en esas zonas, hay que hacer un mejor aprovechamiento de las áreas de amortiguamiento”. Ojalá esté consciente de que ese “aprovechamiento” no es una explotación irracional, porque entonces dejarían de ser áreas de amortiguamiento. Reconoce que la construcción de hidroeléctricas puede conducir –a largo plazo- a la producción de energía más barata y menos contaminante. Esperamos que también reconozca que no se pueden construir hidroeléctricas en cualquier parte, ni anegando las tierras de las poblaciones cercanas, ni sin contar con un plan de manejo a largo plazo que cubra toda la cuenca del río, incluyendo reforestación con especies nativas, limpieza a fondo de los cursos de agua que alimentan la hidroeléctrica y que la energía producida no debe comercializarse fuera del país como si fuera cualquier cosa.

En resumen, Giammattei parece estar bien informado sobre las necesidades de cuidado ambiental del país, pero será necesario que sus asesores investiguen más profundamente lo que sus planes (de cumplirse) pueden significar para las poderosas fuerzas políticas y económicas que tanta influencia tienen en el país. Además, es urgente que sus asesores reconozcan que la inversión en investigación y educación ambiental debe ser absolutamente prioritaria.

Eduardo Suger dice acertadametne que “Para proteger el medio ambiente, es necesaria una política integral a largo plazo…” Pero su idea de juntar las carteras de Ambiente, Salud, Educación y Cultura es decididamente inoperante. Sólo responde a la terquedad libertaria de reducir el número de ministerios y limitar el poder del Estado y se traduce en quitarles autoridad a estas entidades; además, no dice que pasaría con el presupuesto que tienen ni con todos los empleados que actualmente laboran en estas instituciones.

Está en lo correcto al decir que “reducir la contaminación en ríos, lagos y otras áreas no sólo mejorará las condiciones del ambiente, sino también de la salud”, aunque esto se contradice con su deseo de reducir tanto el presupuesto, el poder y la cantidad de personal del Estado, porque aunque quisieran reducir la contaminación, ¿quiénes y cómo vigilarían que esta reducción se está cumpliendo?, ¿quién cuidaría de que los estándares se mantuvieran?

Su postura sobre la explotación segura de los recursos parece correcta. Ojalá que sus palabras verdaderamente reflejaran una posición firme al respecto. Mucho cuidado se debe tener sobre su intención de efectuar “una reforma del Estado”, porque ese “desconcentrar funciones a nivel departamental y municipal” si no se hace muy cuidadosamente puede conducir a la formación de mini-estados regenteados por reyezuelos todopoderosos que difícilmente aceptarían una coordinación a nivel nacional o regional.

Sus observaciones sobre la energía barata parecen ser las más acertadas de todos los candidatos. Al igual que con Giammattei, es urgente que sus asesores reconozcan que la inversión del Estado (no sólo de las entidades privadas) en investigación y educación ambiental debe ser absolutamente prioritaria.

El “enfoque humano” del que habla Menchú parece razonable. Se nota que sus asesores le han dado bastante buena información, por ejemplo, sobre los múltiples factores que afectan al ambiente y que hay que buscar medidas para solucionarlos. Pero, ¿estará dispuesta a invertir lo necesario en recursos económicos, humanos y materiales en esa búsqueda? Ojalá que el “estudio” que pretende darle a la “Ley de Concesiones” no lleve tanto tiempo como para que cuando concluya, su posible gobierno ya esté de salida.

Por otra parte, no es solamente necesario que se le explique a la población que ganará con las concesiones y de que se cumplan los beneficios. Además, debe haber consenso sobre esas “ganancias”, las cuales deben ser a largo plazo y sin daño para las comunidades vecinas, por ejemplo. Mucho ojo requiere también su pretendido cuidado por el Ejército de los recursos naturales. ¿Quiénes son los jefes actuales de ese Ejército? ¿Quiénes son los que en los próximos años alcanzarán ese poder? ¿Son todas personas confiables? Es de evaluarlo.

Con respecto a su deseo por que se “promueva el turismo” en la región norte del país, habría que saber a qué clase de turismo se refiere. Por ejemplo, hay que recordar que ya hubo una iniciativa –por demás absurda- de colocar una especie de teleférico en un sitio arqueológico para que los turistas pudieran visitarlo. No es fácil saber cuánto turismo soporta un sitio. Antes de promover las visitas, deben hacerse los estudios correspondientes. Esto lleva tiempo, recursos y esfuerzos a todo nivel.

Su posición respecto a la producción de energía limpia y renovable parece muy acertada. De llegar al gobierno quizás sería la más adecuada para el país. No obstante, los estudios generalizados y profundos sobre los sitios donde se pueden colocar las plantas de producción energética son urgentes. Ojalá que ella y sus asesores estén conscientes de esto.

La posición de Pérez Molina es decididamente temible. Por ejemplo, su deseo por extraer grandes cantidades de petróleo en Petén no puede cumplirse sin un impacto todavía más desastroso del que ya se tiene sobre ese departamento. Bastaría evaluar cuál sería el efecto que más carreteras, tuberías, camiones, y más gente asentada en cualquier parte, etc. tendrían sobre la cobertura forestal, la flora y la fauna y los sitios arqueológicos.

Su deseo de “respetar” los contratos mineros existentes es profundamente preocupante. La minería de metálicos en Guatemala en general no es deseable. Eso de que “Guatemala tiene un potencial minero muy grande, aunque habrá que ser cuidadoso en que no haya deterior del ambiente, pero tampoco se dejará de explotar un recurso que está allí” refleja su ignorancia acerca del “potencial minero” y su posición a favor de las compañías mineras que actualmente explotan y deterioran el ambiente prácticamente sin ningún beneficio y su ignorancia sobre que en muchas ocasiones es preferible no explotar el recurso minero porque se afecta el valor turísitico de algún lugar, por ejemplo.

¿Por qué dice que "no basta con seguir declarando más áreas protegidas”? ¿Conoce las que ya hay y cómo están conectadas? ¿Cuánto más estará dispuesto a darles a los campesinos para que “respeten las leyes”? Si sabe que existe una “asociación peligrosa” entre los campesinos que deforestan y los grupos armados, ¿cómo va a evitarla?

Su posición sobre las consultas populares también refleja que su posición a favor de las mineras es sólida. Aunque las consultas siguieran todos los pasos apropiados, un posible gobierno suyo no las respetaría. Las “campañas informativas eficientes”, si son con engaños y provocando el enfrentamiento entre comunidades, son decididamente peligrosas. Teniendo en cuenta estas observaciones, considero que un posible gobierno de Pérez Molina conduciría a un serio empeoramiento de las condiciones ambientales que actualmente se tienen en el país.

Colom parece tener claro la necesidad y urgencia de recuperar los bosques. Ojalá también sepa cómo hay que “reordenar las instituciones relacionadas con el ambiente”. No se deben dar empleos como “premios de consolación” a personas inadecuadas para trabajar en estas instituciones. El reordenamiento territorial no debe responder a políticas partidistas ni a intereses obscuros que lo único que quieren es reducir el poder del Estado para favorecer a sus intereses.

Al igual que con Pérez Molina, su deseo de “respetar las concesiones mineras” es profundamente preocupante. Estas concesiones en muy raras ocasiones son favorables para el país, la región y las comunidades. ¿Sabe él cuando si deben respetarse y cuando no? ¿Quién se lo va a explicar? ¿Va a seguir las directrices de sus asesores?

El proyecto de ordenamiento territorial es necesario, pero al igual que con otros proyectos a mediano y largo plazo no debe producirse ese retraso en todo que conduce a que los mismos se echan a andar cuando el gobierno ya va de salida. ¿Con qué recursos va a expulsar al narcotráfico de las áreas protegidas? ¿Quiénes lo van a apoyar en esta iniciativa?

Respecto a las “consultas ordenadas” su posición parece correcta. Ojalá la cumpliera, de llegar al poder. También me llamó positivamente su mención del agua como un recurso que debe protegerse. Los otros no lo hicieron directamente ¿por qué? No obstante, al igual que los otros candidatos, no parece darse cuenta que la inversión que se necesita para la investigación y monitoreo de los recursos es muy grande. ¿Estará dispuesto a reducir los presupuestos de algunas otras carteras que actualmente desperdician toneladas de dinero con el objeto de trasladarlo a la ciencia y la tecnología?

En resumen, los cinco candidatos entrevistados tuvieron respuestas más o menos preocupantes. Aparentemente, ninguno está consciente de que la inversión en investigación científica y tecnológica es prioritaria. Tampoco parecen saber que recursos como el agua continental y los mares territoriales necesitan de mucha más atención. Quisiéramos saber también quienes serían sus ministros y asesores en materia ambiental. Hay tanto que preocupa, que la decisión sobre por quién votar se hace todavía más difícil para quienes estudiamos los recursos naturales que para la mayoría de la población. Y eso, ya es mucho decir.

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