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Preguntas aún sin respuestas claras (2)
Por Juan Fernando Hernández - Guatemala, 21 de octubre de 2007
prosopis_2006@yahoo.com.mx

Hace algunos meses expresé que acercaba el día de las elecciones y tendríamos la tarea de elegir nuestras autoridades para los próximos cuatro años. También expresaba que, aún quedaba por ver lo más importante para el futuro de la nación: cuáles son las actitudes y prioridades de los candidatos respecto al manejo del ambiente natural y social.

Insistí en que no se puede llegar a la justicia, el respeto por los derechos humanos, la estabilidad económica y social, el respeto por las diferentes culturas y la integración con otros pueblos y naciones sin tener en cuenta el manejo adecuado de los recursos naturales. Sostengo que eso es imposible a corto, mediano y largo plazo. Si bajo la autoridad de quienes buscan los cargos políticos los recursos humanos y naturales se continúan violando como hasta ahora, al terminar el gobierno que elegiremos en noviembre estaremos mucho peor. Estaba y estoy seguro que habrá más injusticia, más criminalidad, más pobreza y más violación de los derechos humanos. Porque esas graves situaciones se deben en parte a que hay menos aire y agua puros, menos tierra fértil, menos alimento sano (no comidas chatarra), menos cosechas abundantes, menos trabajo y menos comunidades satisfechas. Me preguntaba si era tan difícil ver esta realidad. Aparentemente si, al menos para el político promedio y quien lo patrocina. Por tanto, ahora que faltan tan solo pocos días, les reitero algunas preguntas a los candidatos a la presidencia.

¿Cuál es su actitud hacia el manejo y la conservación de los recursos? ¿Creen que es sólo una especie de mito o “asustar con el coco” de “ecohistéricos” que les estamos metiendo miedo para impedir el “todopoderoso” y “siempre deseable” crecimiento económico? ¿Creen que el cambio climático es algo irreal, una idea perversa de aquellos que se oponen al libre mercado? ¿Creen que el mercado está por encima de las leyes sociale sy los códigos de trabajo? Porque si así es su actitud, definitivamente no van a hacerle ningún bien al país. Lo más probable es que ustedes se enriquezcan a costa de nosotros, y pondrán sus “ahorros” en el extranjero y luego huirán cobardemente del país que ingenuamente creyó sus mentiras o se dejó llevar por sus espejitos. Por el contrario, si están dispuestos a aceptar las advertencias de los científicos, a contribuir con la investigación científica y acceder al manejo adecuado de los recursos, entonces talvez se pueda confiar parcialmente en ustedes.

¿Quién va a ser su próximo ministro de agricultura? ¿Será acaso una persona que lo que le interesa es que su finca y las fincas de sus amigos sigan produciendo caña a costa de la pureza del aire y el agua de las comunidades adyacentes? ¿Vigilará por que a los que corten la caña se les pague un salario digno, tengan acceso a beneficios de salud y seguridad laboral y condiciones ambientales adecuadas? ¿O cree que estas son “puras babosadas” de “rojillos infiltrados”? ¿Es su candidato a ministro un cómplice de los explotadores de la madera que agrava los problemas de deforestación? En cambio, si es alguien que impulsará la conservación de los bosques, los cultivos alternativos, se preocupará por la producción orgánica, el uso razonable de biocidas y fertilizantes, entonces talvez podamos apoyar su designación.

¿Quién va a ser su próximo ministro de ambiente y recursos naturales? ¿Será acaso una persona que ignora las complejidades de la ecología y sólo va a ser colocado allí como una especie de “premio de consolación” porque no se le va a dar poder de decisión sino únicamente estará allí para cumplir un compromiso? ¿Será un profesional de dudosa reputación que, aunque preparado en materia ambiental, ha servido los intereses de aquellos que han efectuado estudios de impacto ambiental que favorecen únicamente al que los solicita y su valor real es cercano a cero? Sin embargo, si la persona que piensan designar tiene conocimientos sólidos de biología, ecología, economía ambiental y capacidad de gestión, y se le va a dejar trabajar honradamente con apoyo en personal y suficientes recursos financieros y materiales, podría ser que los apoyáramos.

¿Quién va a manejar el Consejo Nacional de Áreas Protegidas (CONAP)? ¿Será capaz de limpiar de narcos, invasores, populistas aprovechadores y saqueadores de tesoros arqueológicos los parques, refugios y reservas de la nación? ¿Se le van a dar fondos, recursos humanos y equipo para que combatan los incendios forestales? ¿Tendrá autoridad para manejar apropiadamente los humedales, lagos, lagunas y esteros?

¿Se dará un impulso real a la reforestación y manejo sostenible? Por el contrario, si se le darán autoridad, recursos y poder para efectuar estas tareas podría valorarse su designación.

Insisto: respondan a estas inquietudes y sabremos si Guatemala va a quedar igual, peor o siquiera ligeramente mejor cuando su período haya concluido. No deseo repetir las palabras de un amigo que siempre que meto la pata me dice: “No quisiera decir que te lo dije, pero te lo dije”

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