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Claro, a ellos que les va a importar…
Por Juan Fernando Hernández - Guatemala, 27 de diciembre de 2007
prosopis_2006@yahoo.com.mx

Recientemente un matutino* publicó en sus columnas de colaboraciones un artículo firmado por Xavier Sala i Martín, un miembro del Cato Institute, un “think tank” de la más extrema derecha capitalista. En este artículo, titulado “El cambio climático no es prioridad”, Sala i Martín afirma que diversos pensadores del “Consenso de Copenhague” dicen que el orden de prioridad para atacar los muchos problemas que aquejan al mundo es el siguiente: “la lucha conta el sida y la malaria, la pobreza y la malnutrición, las barreras arancelarias que impiden a los países pobres comerciar y crear riqueza, el acceso al agua potable y la educación”.

Bien se ve que los pensadores del Cato Institue como Sala i Martín y los expertos del Consenso de Copenhague sólo ven el “derecho de su nariz” y analizan de manera parcial los problemas. Claro, si uno piensa únicamente en las prioridades inmediatas de la economía de mercado, pues esto si puede ser así. Pero el mundo es mucho más que eso. La Tierra es un todo y no puede combatirse el sida, la malaria, la pobreza y la desnutrición, para empezar, si no se atiende a los problemas del cambio climático. ¿Por qué?

Pues bien, por ejemplo, el problema del sida es mayormente un problema de educación y acceso a los servicios de salud. La educación, a su vez, depende en buena parte de la salud (para lo que es indispensable que los niños estén bien nutridos). Y no puede haber salud en un mundo aquejado de sequías e inundaciones, con inviernos inclementes y veranos ardientes, ¿verdad?

Además, ¿acaso no habrá más malaria si se extienden las zonas donde puede proliferar el mosquito que la transmite? Consideremos que en Guatemala, por ejemplo, la malaria no es común a nivel de la capital porque el clima actual de Ciudad de Guatemala es lo suficientemente fresco como para que los charcos que se forman durante la temporada de lluvias no permitan el desarrollo del mosquito. Si esta tempertura llegara a subir unos pocos grados, muchísimos kilómetros cuadrados más de nuestro país podrían ser también habitables para esta plaga. Esto, a su vez, haría que muchísmos millones más de personas estuvieran expuestas a esta enfermedad.

Por su parte, la desnutrición depende también de las cosechas. Si los lugares donde hoy se puede sembrar maíz, por ejemplo, se hicieran más secos, muchas comunidades no tendrían acceso a su principal alimento y las zonas sujetas a hambrunas y desnutrición se extenderían aún más.

Sala i Martín también incluye el acceso al agua potable como otro de los problema prioritarios (¡ y eso que lo pone después de esa confusa frase de “barreras arancelarias que impiden a los países pobres comerciar y crear riqueza”!) pero esta agua potable también depende de la salud de los bosques y las cuencas. Y esos bosques y esas cuencas, ¡vaya si no se verían afectados por el cambio climático!

Entonces, pues, no me parece que un verdadero “grupo de sabios que incluía a varios Premios Nobel” pueda decir que el problema del cambio climático “no es prioridad”. Solo alguien que mire únicamente la mitad que le conviene de los muchísimos problemas que aquejan al mundo puede ser tan corto de vista.

* página 13, Siglo XXI, 6/12/07

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