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"¡QUEREMOS A ROBIN VIVO!"
Por Juan José Hurtado - Guatemala, 28 de julio de 2007

“¡QUEREMOS A ROBIN VIVO! ¡QUEREMOS A ROBIN VIVO!” Esa era la consigna que millares de estudiantes gritábamos hace 30 años en las calles de la Ciudad de Guatemala y otros centros urbanos del país para demandar el aparecimiento con vida del dirigente estudiantil Robin Mayro García Dávila, desaparecido de manera forzada el 28 de julio por las fuerzas represivas del gobierno del general Lauguerud, junto al también dirigente Aníbal Leonel Caballeros Ramírez.

Corría el año de 1977. Había un resurgir del movimiento popular que se manifestaba a través de luchas obreras, el desarrollo de la organización campesina, un movimiento estudiantil vigoroso solidario con la lucha de otros sectores populares y muchísimas expresiones más de conciencia y organización.

A su vez, se iniciaba un nuevo ciclo guerrillero en el país que infundía esperanzas de cambio profundo, es decir, de Revolución.

Gobernaba entonces el General Kjell Eugenio Lauguerud García, quien fuera impuesto como presidente en 1974 a través de un fraude descarado.

La contrainsurgencia se había instalado en el país desde el año de 1963 como estrategia de dominación de los poderosos, que combinaba la represión y el terror con la demagogia y las maniobras políticas. En esa lógica, frente al avance de las luchas populares y revolucionarias, el gobierno de Lauguerud, al mismo tiempo que promovía el cooperativismo y permitía algunos espacios de expresión, reprimía brutalmente como ya había comenzado a hacerlo contra cooperativistas en el Ixcán y de manera selectiva en la ciudad capital.

Robin García había sido dirigente estudiantil de la Escuela de Comercio y Leonel Caballeros del Instituto Rafael Aqueche. Aunque habían pasado a ser estudiantes universitarios, mantenían un vínculo muy estrecho con el movimiento estudiantil de post primaria.

El 28 de julio por la noche, luego de haber participado en actos en conmemoración de la Revolución Cubana y otras actividades estudiantiles, Robin y Leonel fueron desaparecidos de manera forzada por agentes represivos del Estado. Dos días después, el 30 de julio, el cadáver de Leonel Caballeros apareció tirado a inmediaciones de la Universidad de San Carlos.

Esto provocó un gran repudio y fortaleció la movilización para intentar salvar a Robin. Luego de las intensas manifestaciones principalmente de estudiantes y otras personas de los sectores populares para repudiar la ejecución extrajudicial de Leonel y demandar la libertad de Robin, el 4 de agosto de 1977 apareció también cruelmente torturado su cadáver, en las cercanías de Palín Escuintla.

A estas gestas históricas protagonizadas principalmente por la juventud para repudiar la represión de la época y demandar justicia se les llamó posteriormente “las Jornadas de Agosto de 1977” . Nombrarlas así era también una forma de rememorar “las Jornadas de Marzo y Abril del 62” , 15 años antes, en que también los estudiantes de Secundaria y la Universidad fueron protagonistas de amplias movilizaciones en demanda de democracia.

“Recordar todo esto es muy doloroso, pero a la vez muy lindo”, dijo un compañero que también perdió a su hermano en esa época. “No sólo fue la tristeza por perder a entrañables compañeros y seres muy queridos, sino también la alegría de la lucha y la solidaridad.” Eran tiempos de sueños y esperanzas. Y nuestros héroes muertos se convirtieron en símbolo de la rebeldía contra el sistema.

Es por eso que 30 años después, familiares, amigas y amigos, compañeras y compañeros de esa época y organizaciones estudiantiles y sociales de la actualidad, hemos coincidido para llevar a cabo distintas actividades que tienen como objetivos:

•  Rendir homenaje a quienes lo merecen y reivindicar sus sueños, su alegría, el entusiasmo y el sentir de sus vidas.

•  Recuperar la historia para que no se olvide y no se repita y para que el recuerdo y los aprendizajes de esa experiencia nutran las nuevas luchas, especialmente de la juventud.

•  Ligar el pasado con el presente, sabiendo que mucho de lo que se vivió entonces continúa hasta la fecha y que la necesidad de forjar un mundo mejor sigue siendo un imperativo.

Las Jornadas de Agosto de 1977 fueron una expresión de que pese a los sectarismos y divisiones que existían en el pasado (aún dentro de las propias organizaciones de izquierda y que lamentablemente se siguen reproduciendo), se confluía para hacer frente común en la lucha por la vida. Siendo coherentes con esa experiencias, esta conmemoración tiene un espíritu incluyente, de convergencia.

Al estar reunidos hoy aquí distintas generaciones comprometidos en continuar la lucha, con satisfacción y esperanza, podemos hoy decir: ROBIN Y LEONEL VIVEN.

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