Signos de esperanza
Por Juan José Hurtado Paz y Paz - Guatemala, 31 de enero de 2012
A la memoria nuestras heroínas y héroes
Había decidido no escribir nada hoy… pero me levanté inquieto… no podía quedarme callado… y se me vino a la mente una anécdota que quiero compartir.
En la vida de todas y todos hay hechos que nos marcan para siempre y en mi caso uno de ellos es el de la Masacre en la Embajada de España, ocurrida hoy hace 32 años. En esa ocasión, las fuerzas represivas del Estado prendieron fuego al edificio que ocupaba esa embajada con todo y sus ocupantes dentro, quemando vivos a 37 personas incluyendo a campesinos (en su mayoría Mayas), pobladores, obreros, estudiantes, cristianos, personal de la Embajada y otros visitantes.
Ese hecho sacudió las conciencias de muchas y muchos por el grado de irrespeto a la vida, la brutalidad de los poderosos (de los que gobernaban, de aquellos para quienes gobernaban y siguen gobernando), la ilegalidad de sus acciones terroristas con las que pretendían acallar a quienes querían y queremos una vida diferente…
Los estudiantes muertos que acompañaban a las personas de Nebaj, Chajul, Cotzal y Uspantán que tomaron la embajada como un último recurso para hacerse escuchar, eran parte del Frente Estudiantil Revolucionario Robin García – FERG - . Una de ellas, una joven valiente: Sonia Magaly Welches Valdez.
Tras la masacre vinieron nuevas luchas y el FERG se propuso crecer más en número para tener más fuerza, promoviendo la integración de nuevos miembros. Como un estímulo para las y los nuevos integrantes, así como para quienes ya éramos parte de la organización estudiantil, antes de comenzar las reuniones y asambleas, cada una y cada uno de los nuevos miembros se presentaba ante los demás, diciendo su nombre y qué le movía a formar parte de la Organización.
Y fue en una de esas asambleas que alguien dijo las palabras que se me grabaron para siempre y que ahora repito. Al momento de presentarse una de las nuevas participantes, con voz quebrada dijo: “Yo, de verdad, no sé mucho de política… pero yo era amiga de Sonia Magaly. Sé que era una buena persona. Y si a ella la mataron, yo estoy aquí para ocupar su lugar.”
Guatemala, 31 de enero de 2012
(Iximuleu, 12 E’, 4 Tz’ikin)
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