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Los paras guatemaltecos
Por Juan Luis Font - Guatemala, 19 de febrero de 2007

Delincuentes que intentan librarnos de la delincuencia.

Casi nadie lo expresa en público , pero cada vez resulta más notorio que durante este Gobierno se ha incrementado la labor de los grupos que realizan limpieza social. Hay muchas personas que prefieren no tratar el tema y quisieran que nadie más lo trate porque lo encuentran justificable. Pues yo las adverso y francamente, veo muy cínico eso de conformarse con dejar la persecución en manos del MP.

A mí no me extraña que la Fiscalía sea incapaz de hallar evidencias de ejecuciones extrajudiciales en la recaptura de Pavón. Muchos fiscales en este país muestran una diligencia lacayuna cuando chistan los dedos de la Cámara Americano Guatemalteca de Comercio y corren a incautar discos piratas. En cambio, necesitan pañales a la hora de afrontar a criminales armados. Porque matar sin que medie sentencia judicial a quien se considera un delincuente es igualmente criminal. Y quien comete este crimen es además un necio ciego porque repite un error en el que los guatemaltecos hemos incurrido sin parar durante siglos. Avergonzados por nuestra insuficiencia, lo que nunca hemos intentado en serio es poner a trabajar a la justicia. El sistema infuncional que poseemos parece diseñado para fracasar y alienta de forma cómplice estas medidas extremas. ¿De qué manera se puede justificar, por ejemplo, la muerte de un parroquiano de la cevichería Las Marías en Escuintla, ajeno a los crímenes atribuidos a Gustavo Rafael Rodas Mancilla, el Chino María, pero igualmente asesinado durante el operativo para exterminarlo?

Los funcionarios de Gobierno han de creer que los embajadores acreditados aquí son poco menos que fronterizos cuando niegan lo evidente. Expertos traídos por la embajada de un país europeo han concluido que el 90 por ciento de las muertes violentas es atribuible a esa limpieza social.

Hay indicios de la existencia de escuadrones de la muerte bien articulados con nombres tan sugestivos como Los caballeros negros. Y hay motivos para pensar que la Policía Nacional Civil ha subcontratado servicios de personas y empresas dispuestas a aplicar la pena de muerte con base en su propia convicción. Apenas resulta lógico que toda esta vorágine de ajusticiamientos no brinde una sensación de seguridad a los ciudadanos sino lo contrario. Y tampoco disuade a los delincuentes, que encuentran más razones para la violencia extrema dados los riesgos en que se incurre.

En estos tiempos en que miles de personas miran hacia el sur con temor de ver repetidos en Guatemala los destinos de Venezuela o quizá también de Bolivia, sería útil ver a Colombia. Ahí, los paramilitares que empezaron tomando en sus manos la nada patriótica labor de eliminar guerrilleros son ahora un mal que amenaza con ahogar al Estado. ¿No les recuerda esto a algo que ya vivimos? Los criminales que nos libraron del comunismo poniendo en práctica métodos tan ingeniosos como crueles, son los mismos que han cobrado un botín impagable por sus servicios. Y ahí estamos nosotros, incapaces otra vez de pisar el freno.

Fuente: www.elperiodico.com.gt


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