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Revolución: ¿Murió en el siglo XX?
Por Jessica Masaya - Guatemala, 20 de octubre de 2004
jmasaya@sigloxxi.com

A pesar del anhelo de algunos porque se repitan acontecimientos como la Revolución del 20 de octubre de 1944, veteranos de esa gesta y expertos en temas sociales opinan que no volveremos a ver ni tiranos ni revoluciones en el siglo XXI.

Cada año con la conmemoración de la Revolución del 20 de Octubre de 1944, un soplo de nostalgia invade a nuestro país. Usualmente se entrevista a los sobrevivientes y se vuelven a contar las mismas anécdotas. Frente a un panorama crítico lleno de conflictos, no falta quien afirme que una gesta como la de aquel tiempo es lo que necesitamos para resolverlos.

"El mundo ha cambiado"

Alfonso Bauer Paiz participó en la gesta de 1944, fue parte del gobierno de Jacobo Árbenz Guzmán y diputado en el Congreso de la República de 1999 a 2003, por lo que lo han entrevistado innumerables veces. Un poco sorprendido al preguntarle de una posible nueva revolución, medita un poco su respuesta. "Según las circunstancias actuales, no hay ninguna posibilidad de que surjan movimientos revolucionarios" afirma, con un dejo de tristeza. Elevando un poco la voz continúa,"es imposible porque desde 1954 a la fecha quien ha gobernado en el país es el poder económico. Además, tendría que existir un Ejército con la dignidad de aquél para que la historia se repitiera", señala convencido. "Sin embargo, hay que reconocer que en América Latina empiezan a haber cambios que podrían desembocar en progreso, que yo ya no veré pero que sucederán."

Óscar de León Aragón fue uno de los universitarios que tomaron la Guardia de Honor el 20 de octubre de 1944 y luego trabajó activamente en los gobiernos revolucionarios. También vislumbra un panorama para nada revolucionario. "No hay condiciones para una nueva revolución. Ahora la situación es diferente, aunque las condiciones de miseria persistan". Según ha visto De León en su propio nieto, a los jóvenes de ahora les interesan otras cosas y ven la historia como algo ajeno y distante para ellos. Opina que ya no hay líderes ni tampoco calidad en la gente que dirige. "Otra cosa que nos ayudaba en aquellos tiempos era que las clases sociales no estaban tan separadas, convivíamos todos juntos y no habían resentimientos".

Carlos Paz Tejada fue uno de los militares más importantes de la década revolucionaria que luego participó en la guerrilla. Vive en México desde 1962 y ha venido pocas veces a Guatemala desde entonces. "Como se da cuenta", dice mientras toma el libro Paz Tejada: militar y revolucionario de Carlos Figueroa en sus manos y señala la portada, "ya no soy éste", refiriéndose a una foto suya de hace 58 años. En ese libro se relata su vida, enfatizándose su participación revolucionaria en 1944 hasta su tentativa de implantar la guerrilla en nuestro país. "A pesar de estar lejos siempre trato de estar en contacto con Guatemala". Opina que la violencia que vivimos es mundial, se la atribuye a las políticas internacionales y al narcotráfico. En general cree que las cosas han cambiado, pero afirma no conocer en detalle la situación de Guatemala. "Por eso no puedo afirmar si puede o no haber una nueva revolución. No obstante, tengo la más firme convicción de que los problemas no se resuelven con fusiles en las manos". Reflexiona un momento y luego afirma "pero ¿quién sabe?". Con voz pausada y grave afirma que el mundo ahora es muy diferente, 60 años después. "Los problemas ya no son locales, son globales. Las maras y los narcos están en todos lados".

Siglo XX: grandes revoluciones

"La Revolución de 1944 fue el fruto de un movimiento que se gestó más de 10 años antes, pues ya tenía un germen frustrado en la Revolución de 1920", opina el doctor en sociología y director de la Facultad Latinoamericana de Ciencias Sociales, Flacso, Víctor Gálvez Borel. "Desde 1871 hubo un mismo régimen, el de los liberales, por lo que había una tradición de bloqueo político. Ahora ya esto no sucede, hay variedad de partidos y corrientes de pensamiento", explica.

Otro punto que no coincide con el panorama actual es la economía, que en 1944 tenía dificultades para crecer y se concentraba en el café y en los finqueros. "La economía de ahora cuenta con industrias y con comercio más amplio. Además, existe una clase media que vive en pobreza pero que tiene más opciones de empleo y de desarrollo", subraya Gálvez.

En el aspecto social, antes había miedo de organizarse o de manifestar, el clima de las dictaduras clásicas era de prohibición, temor y persecución. Ahora a pesar de los males que nos aquejan, existen libertades que se han ganado con el tiempo. "Querer ver que la historia regresa no es muy útil, eso desvía la atención de qué cosas pueden pasar realmente ahora. Este país ha cambiado, si bien no todo lo que quisiéramos ni en la profundidad que se necesita, pero los progresos comparados con los de antaño son notables".

Si hubieran dictaduras, cabría la posibilidad de una gesta popular. "Las revoluciones clásicas, las que vimos en el siglo XX, no se volverán a ver. Debido principalmente a que los dictadores de ese tipo han desaparecido". Según el experto, en lugar de cuestionarse si se repite o no la revolución, debemos concentrarnos en los logros que se establecieron. "Luchar por recuperar los que se han perdido, velar porque se conserve el resto".

Para finalizar, Gálvez señala que el siglo XX fue el de las grandes revoluciones. "Por supuesto que en el presente siglo habrán conflictos, pero se cree que se resolverán de otra forma. Sin embargo, nunca ha habido un siglo de certezas", concluye.

También el doctor Edelberto Torres Rivas, asesor del Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD) y profesor en Flacso, opina que los hechos históricos no se repiten. "La acumulación de problemas internos fueron impulsados por factores externos para que estallaran en 1944". Torres afirma que ahora que terminaron los conflictos se busca retomar sus logros y metas. Los triunfos principales son el legado de 1944 y los Acuerdos de Paz.

"La mayor diferencia entre 1944 y hoy es que en aquel tiempo hubo una explosión de esperanzas. Hoy la gente está frustrada, no hay esperanza y no tienen perspectivas. Tenemos una baja autoestima colectiva", asegura Torres. "Debemos trabajar en esto porque a pesar de la violencia en la que estamos inmersos, tenemos recursos morales y culturales para trabajar y resolver nuestros conflictos". Según el experto, en la etapa democrática que estamos viviendo, los avances han sido lentos porque es difícil salir de la tradición autoritaria en la que crecimos.

Por último, Clara Arenas, directora de la Asociación para el Avance de las Ciencias Sociales en Guatemala, comparte la opinión de que las condiciones internacionales de la globalización cambian el panorama y hacen difícil que surjan movimientos revolucionarios. Sin embargo, Arenas afirma que no debemos descartar la capacidad de hacer cambios en nuestra sociedad, característica fundamental de una revolución. "Hay organizaciones nuevas de jóvenes, como H.I.J.O.S. que constituyen un ejemplo de que se sigue adelante viendo hacia el futuro y peleando por un mundo mejor". Según Arenas, actualmente, en realidad, no debemos esperar un solo estallido espectacular como en 1944, sino que "todos los días ocurren pequeños estallidos que producen también cambios".

ALFONSO BAUER PAIZ

"Tal y como están las cosas, confío en la juventud actual. Precisamente por esto un grupo de viejos militantes de 1944 y revolucionarios de otras épocas, estamos iniciando a trabajar para crear un centro de investigación y estudios históricos, sociales, económicos y políticos, fundamentalmente para que nuestra juventud conozca la verdadera historia de nuestro país que desde 1954 se ha ocultado y tergiversado. Conocer la verdad de nuestra nación puede contribuir a formar nuevos líderes".

ÓSCAR DE LEÓN ARAGÓN

Opina que los jóvenes de este siglo pueden provocar cambios en la sociedad, pero aún no se les ha presentado la oportunidad. "Necesitan líderes; alguien y algo en qué creer. Yo creía en mis líderes estudiantiles: Manuel Galich, Mario Méndez Montenegro, después en Juan José Arévalo, Jacobo Árbenz y, en sus inicios, en Julio César Méndez Montenegro". A la escasez de buenos ejemplos políticos para las generaciones recientes, le atribuye De León Aragón esa falta de interés por participar en algo similar a lo que él y sus compañeros lograron para el país.

CARLOS PAZ TEJADA

"La Segunda Guerra Mundial influyó en el pensamiento de mucha gente de nuestra generación. Nos dimos cuenta de que había otros modos de vivir. (...) Había mucha retórica en contra de los dictadores. (...) Los universitarios como Manuel Galich eran m*s avanzados que nosotros (los militares) mentalmente. (...) Vi la película de Charles Chaplin "El gran dictador" en Antigua Guatemala. Esas cosas lo iban politizando a uno". (Paz Tejada, militar y revolucionario , Carlos Figueroa Ibarra). "Ahora todo ha cambiado, no creo que esas explosiones heroicas vuelvan a suceder".

Tomado de www.sigloxxi.com - Magazine 21


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