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Mixco Viejo: Monumento a la resistencia
Por Jessica Masaya - Guatemala, 14 de noviembre de 2004
jmasaya@sigloxxi.com

A finales de 1525 los habitantes de la ciudad Chwa Nima Ab´aj, mejor conocida como Mixco Viejo, ofrecieron la única resistencia a los invasores españoles durante la conquista. Hasta hace poco se creía que este pueblo era poqomam, pero se ha descubierto que era kaqchiquel.

El nombre de Mixco Viejo data del siglo XVII, y ahora se sabe que el verdadero apelativo de este importante sitio arqueológico es Chwa Nima Ab´aj, que significa frente a la piedra. "Todo empezó porque el cronista Fuentes y Guzmán, al describir la importante batalla librada en el lugar, supuso que los indígenas vencidos eran poqomames, que después fueron reubicados en el actual Mixco", explica el economista y sociólogo Guillermo Paz Cárcamo . "La verdad es que los pobladores de la ciudad Chwa Nima Ab'aj eran kaqchiqueles y se asentaron en donde hoy se encuentra San Luis Jilotepeque", aclara.

Fue el investigador Robert Carmack quien puso fin al error, gracias a sus largas investigaciones que tomaban en cuenta las crónicas del pueblo kaqchiquel y K'iche. "Según las evidencias arquitectónicas, cerámicas, patrones de asentamientos, descendencias y linajes, se llegó a una categórica conclusión: la batalla a la que se refería Fuentes y Guzmán fue librada por el pueblo kaqchiquel", señala Paz.

En el Título de San Martín Jilotepeque, que documenta la historia del pueblo kaqchiquel, se menciona claramente el nombre original de aquel pueblo: Chwa Nima Ab'aj.

Varios expertos coinciden en que algunos datos de nuestra historia necesitan ser revisados, pues se han cometido grandes equivocaciones. Paz Cárcamo opina que los nombres son un claro ejemplo. "Para empezar, nuestro país no debería llamarse Guatemala", explica. "Cuando los españoles invadieron nuestro país, traían a los tlaxcaltecas (de México) como su ejército y sus guías. Ellos les llamaban equivocadamente a los habitantes de Iximché 'goatimaltecos', en lugar de kaqchiqueles. Entonces los españoles bautizaron este país como Goathemala", señala. La mala utilización de un término se oficializó.

"Si los españoles hubieran tenido buenos traductores, este país se llamaría República Kaqchiquel", asegura Paz. Según él, esto se repitió en otras oportunidades, como en el caso de Mixco Viejo.

El proyecto de una vida

Después de estudiar ingeniería en la Universidad de San Carlos, Guillermo Paz Cárcamo tuvo que salir del país, debido a sus actividades políticas. Estudió sociología en España, economía en Francia, y luego se estableció en Costa Rica.

Periódicamente vuelve a Guatemala, no sólo para visitar a su familia sino diferentes lugares arqueológicos.

Uno de ellos es Mixco Viejo. En una de esas visitas, Paz descubrió que no había bibliografía sobre el importante sitio. "En el pasado apenas habían tenido un trifoliar basado en las investigaciones de Henry Lehmann, realizado en 1968 y que daba pequeñas explicaciones sobre el tema, pero que se había agotado". Entonces los administradores del sitio le pidieron a Paz que colaborara haciendo un nuevo folleto para entregárselo a los visitantes.

Conforme Paz avanzaba en sus investigaciones, el material fue creciendo hasta convertirse en un libro, que fue editado por la Editorial Cholsamaj. "Este texto sobre la ciudad Chwa Nima Ab'aj, nombre verdadero de Mixco Viejo, incluye una parte histórica en la que se relata la historia del pueblo kaqchiquel y de la invasión española en general, y una parte gráfica donde se muestra la belleza del sitio", expresa el investigador. Aparte de compilar toda la información disponible acerca de esta ciudad y de los kaqchiqueles, Paz Cárcamo relata la singular batalla entre kaqchiqueles y españoles. "Fue la única oposición que se registró y duró casi dos meses, gracias no sólo a la características de la ciudad, que contaban con fortalezas y precipicios naturales, sino a las estrategias de los kaqchiqueles". Los españoles contaban con armas más sofisticadas que los nativos, pero a causa del terreno, eran blancos casi inmóviles para los indígenas que les tiraban flechas envenenadas o grandes piedras desde una posición más alta.

Dos personajes controversiales

Pedro de Alvarado merece una atención especial en este libro. "Fue un personaje trágico y cruel, y nosotros tuvimos la mala suerte de tenerlo como conquistador", señala Paz. "Sus actos no eran ni heroicos, ni necesarios, sino que eran mas bien actos de infinita crueldad". Otro personaje que es investigado en este libro es Tekun Uman, y llega a la conclusión de que nunca existió. "Debido a la supuesta importancia del papel de este príncipe, debería existir en algún lugar su nombre, pero no hay evidencia de ello". Según el experto, el mito de este príncipe nació para darle un halo de heroismo al poco popular Pedro de Alvarado. "Para justificar sus matanzas, debían ponerlo frente a un Tekun Uman, que según la tradición era casi un superhombre, y eso lo hacía quedar bien ante los ojos de sus súbditos y colegas".

En cambio, Paz asegura que hay dos héroes que hasta hoy han permanecido en la sombra. "Se trata de Kayb'il B'alam, Señor de los Mames, y Kaji' Imox, Señor de los Kaqchiqueles. Tanto su existencia como su heroica resistencia frente a los invasores está comprobada científicamente".

Un libro para todos

El lenguaje sencillo de este libro Chwa Nima Ab'aj, Mixco Viejo, está pensado para que cualquier persona que lo lea, lo entienda. "Yo me propuse que no tuviera un tono académico, pero sin dejar el rigor de lado", dice Cárcamo.

Una de las afirmaciones más controversiales del libro es que la nacionalidad guatemalteca nació en Chwa Nima Ab´aj.

El pueblo Kaqchiquel ha recibido muy bien este libro, y se está dando a conocer por medio de la Editorial Cholsamaj. "Me han dicho que es la primera vez que se escribe la historia secuencial y bien detallada sobre los kaqchiqueles, por eso están tan contentos", cuenta.

La edición también cuenta con ayuda de la Fundación Soros, en una versión para niños, con ilustraciones especiales, para que sea utilizado en las escuelas. "Desmitificar la idea de que los kaqchiqueles eran unos traidores es muy importante para la historia. Se ha descubierto que, por el contrario, fueron quienes más resistieron", señala Paz.

"La historia que nos enseñaron hay que cuestionarla; debemos pensar que hay otra oculta que nos puede hacer sentir más cercanos unos a otros".

LA CIUDAD

A 60 km de la capital se encuentra este sitio arqueológico, Chwa Nima Ab'aj (Mixco Viejo). Se llega por la carretera que conduce a San Pedro Sacatepéquez.

Está asentado en una dilatada hondonada, rodeada en lo alto por las montañas de la sierra de Chúacus y en lo bajo por las cañadas y estrechos tajos cavados por los ríos Pixkaya' y Pacacó.

Casi en el centro del valle se levanta la meseta de Chwa Nima Ab'aj, esculpida sobre precipicios de más de 100 metros. Por una estrecha senda se ingresa a la ciudadela ceremonial kaqchiquel, construida en la última mitad del siglo XIV.

Esta ciudad, que según los expertos es una de las dos más importantes del Señorío Kaqchiquel, es la mejor conservada y restaurada.

Fuente: www.sigloxxi.com - Magazine 21


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