Mensaje en una botella
La negra, negra Verapaz
Por José Manuel Chacón - Guatemala, 23 de noviembre de 2008
No recuerdo dónde leí el lema “La verde, verde Verapaz”, quizás en una agenda de desarrollo departamental, en una valla publicitaria o en una revista de ecoturismo... Lo cierto que este lema o título para un bello departamento se está quedando en el cajón de las fantasías, de los recuerdos o de los ideales. Pura utopía, como indicar que “las Verapaces son la cuna de la monja blanca” y siguiendo ese lema, muchos comercios en el departamento de Alta Verapaz: colegios, panaderías, servicio de buses, etc. llevan el nombre de “Monja Blanca”, cuando en la cruda realidad este símbolo nacional, esta hermosa orquídea ya desapareció al desaparecer sus ecosistemas que le dieron vida, de la misma forma como desaparecerá el ave símbolo el quetzal, y otras especies de flora y fauna que en su momento le han dado identidad a las Verapaces.
Un estudio publicado por el INAB, indicaba que en el año 2005 la tasa de deforestación en el departamento de Alta Verapaz representaba 6,256 hectáreas confrontado con programas de reforestación que alcanzaban 2,600 hectáreas anuales, y que si este escenario continuaba, en aproximadamente en 15 años, se agotaría la riqueza forestal del departamento. Desafortunadamente para combatir esta problemática lo único que se ha propuesto son los PINFOR que también promueve el INAB, que por lo general se resumen en plantaciones forestales, especialmente de pino, y como muchos sabemos una plantación está muy lejos de ser un bosque mixto, con el agregado de que los PINFOR son más una estrategia económica que privilegia especialmente al poderoso sector maderero, que una política seria de conservación de la biodiversidad de la región.
Se suma a esta problemática el cultivo de helechos, con sus cubiertas plásticas del tipo sarán, que han derrumbado miles de hectáreas de bosque nuboso, los mayores “generadores” de fuentes de agua, sin ningún tipo de regulación y con la complacencia del mismo INAB, que supuestamente sólo permite las técnicas de “manejo” y no de las talas razas. Es en este grave contexto donde año tras año esa “Verde Verapaz” se transfigura en “ la Verapaz del negro sarán”, sin olvidar los proyectos de minería, los monocultivos de plantaciones de caña de azúcar y palma africana, que también contribuyen a este cáncer negro. Desde luego este tipo de “desarrollo” es cuestionado en el último informe nacional del Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD).
Cabe mencionar que esa “Verde Verapaz” de la cual muchas personas nos enamoramos, no constituye sólo una estampa romántica digna de enmarcar, todavía contribuye en la conformación de importantes fuentes de agua, como las cuencas hídricas del Chixoy, Cahabón y Polochic especialmente, que representan un gran potencial en diferentes actividades de la vida económica y social, de las Verapaces y de otros departamentos.
Si no se establecen políticas urgentes de conservación y de manejo forestal, el lema de “la verde, verde Verapaz” sólo quedará como un recuerdo sentimental ante la negra realidad que avanza día con día.
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