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Minuto perfecto
Por Javier Payeras - Guatemala, 20 de marzo de 2005

Cuadro que recibe los generosos rayos del sol. Los veraneantes toman las playas para tostarse la piel en la arena; escapa el aroma de aceite bronceador y abundan las manos para esparcirlo sobre las espaldas desnudas. Es impensable un cuerpo viejo, es impensable que algo no-bello ponga sus pies en este lugar; sólo existen curvas zodiacales, músculos firmes, rostros bellos, música, atardeceres espectaculares.

Me encuentro dentro de un minuto perfecto. Estoy perdido en uno de esos anuncios comerciales que en sesenta segundos nos proporcionan la playa, el verano. Sin saber qué hacer ni cómo comportarme, me muevo de un lugar a otro, sin siquiera saber qué hacer con tanta fantasía accesible, sin lograr asimilar tanta perfección.

Mi caminar es torpe; soy el único que no corresponde a este lugar; mi ropa no es de diseñador, mi cuerpo no es atlético, mis facciones son asimétricas, sin contar que ando cargando un libro de Cioran. Yo soy la mancha que se mueve dentro de ese minuto perfecto.

Así es, en un momento, luego de tanto desear algo, luego de tanto verlo y soñarlo, sucede. Paffff. Llega el día en que uno atraviesa esa dimensión desconocida y el mundo feliz de la publicidad se hace una hermosa realidad: sin resacas, sin enfermedades de transmisión sexual, sin responsabilidades, sin remordimientos.

¿Qué haré?

Tengo ante mí una trascendental elección: creer que todo es completamente real y adaptarme, o bien desconfiar de todo, ayunar como un asceta buscando la trascendencia y aceptar mi muerte.

Me vuelve loco ver tantas mujeres sexis, tanta lujuria cinematogr*fica, tanta hemofilia de libertad, tanta cerveza congelada en la hielera... siento ganas de atiborrarme de todas las emociones que puede proporcionarme esa democracia del deseo, el marketing.

Me he decidido, voy a mandar a la mierda a Cioran, voy a quitarme la ropa y voy a vivir adentro de todo esto como si fuera cierto.

Durará un minuto, durará lo que tenga que durar, un destello dentro de una pantalla antes de cambiar de canal, unos escasos pero intensos segundos.

Tomado de www.sigloxxi.com - Magazine 21


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