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El dinero es sangre
Por Javier Payeras - Guatemala, 16 de agosto de 2007

El dinero es sangre, dentro del “Capital”, bombeado por una banca usurera.

Mi vida se divide en dos estados: el empleo y el desempleo. Ambas condiciones son difíciles.

Tener un empleo significa vivir al margen del conformismo, ganando un mal salario y soportando la masticada impunidad de las “máquinas” que han acomodado para anular mis derechos y mi libertad como individuo. Estar desempleado es no tener nada: caminar durante horas que se van volviendo días y luego meses, hasta que las deudas y la depresión terminan haciendo que me doblegue ante cualquier trabajo, por pésimo que sea.

Ambas vidas están marcadas por el horizonte de posibilidades y opciones que me da el dinero.

El dinero es sangre que, dentro de ese aparato circulatorio llamado “Capital”, es bombeado por una banca usurera que actúa sin ningún control. Usura que es el corazón del poder y que manipula el cambio a su sabor y antojo e impone tasas altísimas de interés que impiden el florecimiento de nuevas empresas, protegiendo de la competencia a los monopolios establecidos legal o ilegalmente.

El monopolio es la administración del dinero ajeno que me cierra la posibilidad de independencia económica por medio del crédito, condenándome a la enorme cantera de asalariados infuncionales que sobreviven en Guatemala.

Hablar de monopolio en este país es hablar de un fundamentalismo que resume su doctrina en: comprar barato, vender caro y quedarse con el vuelto. Esto no es nada nuevo; matar por dinero tampoco.

(Recomendación: lean Factotum, de Charles Bukowski).

Tomado de www.sigloxxi.com - Magazine 21 - 150807


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