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Nuevas cuentas nacionales, más aptas para analizar economía
Por Juan Pablo Ozaeta - Guatemala, 13 de mayo de 2007

•          SCN93 aumenta rubros, integra economía informal y devela concentración de ingresos

•          Economía informal y agricultura, emplean a mayoría de población y reciben los salarios más bajos


•          Se prevé restricción de reveladora información contable

El Banco de Guatemala (BANGUAT) presentó un nuevo sistema de cuentas nacionales (SCN93), basado en un manual internacional elaborado en 1993, y tiene como año base 2001. Este cambio permite a los actores económicos tener nuevas herramientas para el análisis de la riqueza nacional. Las primeras observaciones hechas sobre el tema, basadas en las nuevas estimaciones del PIB, arrojan que el mayor porcentaje del valor agregado del país se destina a las empresas, mientras la población asalariada recibe una menor parte. La agricultura y la economía informal (que ahora también se contabiliza) son sectores que aunque emplean un mayor número de personas, reciben menor salario. Ésta y otras informaciones reveladoras, ofrece el SCN93. No obstante, hay quienes prevén que cierta información clave pueda estar restringida por grupos de poder.

MÁS SENSIBLE AL ANÁLISIS. El Banco de Guatemala ( BANGUAT ) presentó, el 1 de abril, el nuevo Sistema de Cuentas Nacionales ( SCN93 ), para el cálculo del Producto Interno Bruto ( PIB ). Éste está basado en el Manual de Sistema de Cuentas Nacionales de 1993, y utiliza como año base, 2001. Anteriormente, el PIB se calculaba con base al Manual de Naciones Unidas de 1953 y utilizaba el año base 1958.

            En los últimos años, el PIB se calculaba desde dos enfoques. Uno era el de la producción, que es igual a la sumatoria del valor agregado bruto por actividad económica. El otro, el del gasto, con el que se obtiene la demanda final de bienes y servicios.

            Con el SCN93 se agrega otro enfoque, el del ingreso, que permite observar la distribución de los ingresos.

            Estos cambios, son indicio de que las cuentas nacionales ahora hacen una configuración más detallada de la economía nacional. Aunque cabe mencionar que el enfoque desde la distribución de los ingresos no es nada nuevo. En décadas pasadas era parte de la información acerca del PIB , pero dejó de utilizarse. La alta concentración de los ingresos que este enfoque reflejaba, hizo que sectores políticos lo dejaran fuera ( elPeriódico, 4/03/07).

            Otro cambio en la metodología para el cálculo del PIB lo constituyen las actividades económicas que se contemplan. Con el anterior sistema, la clasificación de los sectores económicos sumaba 11 rubros y tomaba en cuenta sólo 29 actividades económicas. Ahora se contabilizan 130 actividades económicas.

            Lo novedoso del sistema es que integra por primera vez al sector de la economía informal. Mientras la actividad del 75% de la población económicamente activa ( PEA ), que representa el sector informal, estaba fuera de la medición del PIB , ahora se ha implementado un mecanismo para incluir a este grupo en el cálculo.

            Esta inclusión se da gracias a que ahora las cuentas nacionales también se presentan clasificadas por sectores institucionales, factor que no se utilizaba anteriormente. Las cuentas de los sectores institucionales se dividen en: Sociedades no Financieras, Sociedades Financieras, Gobierno Central, Hogares e Instituciones no Financieras sin fines de lucro que sirven a los hogares.

            Hogares es la cuenta que integra a la economía informal. Ésta la conforman aquellos grupos de personas que comparten la misma vivienda y que juntan total o parcialmente su ingreso, su riqueza y que consumen colectivamente cierto tipo de bienes y servicios, como los hogares de ancianos, las cárceles. 

            Estos cambios metodológicos, hacen más precisos los datos sobre la economía nacional. Por ello las reacciones no se han hecho esperar. Los analistas económicos han opinado sobre los indicadores macroeconómicos y las variantes que se han presentado.

            Entre los principales análisis, destacan los relativos a la distribución de los ingresos. elPeriódico (04/04/07), por ejemplo, calificó de «pastel desigual» los datos vertidos en torno a la distribución de los ingresos, los cuales muestran que en 2005, un 39.1% de los ingresos se destinó al excedente de explotación bruto, es decir, las ganancias de las empresas. En tanto, para la remuneración de los asalariados se destinó el 32% del PIB.

            A ese respecto opinó el director del Colectivo de Organizaciones Sociales ( COS ), el economista Carlos Barreda, quien dijo a Inforpress que con esta información «se confirma lo que se venía diciendo en torno a la desigualdad y la pobreza» . Añadió que las nuevas cifras ponen alarma sobre el tema de la deuda interna, la cual refleja un mayor crecimiento.

            Sobre esa misma base, destaca también el análisis del Decano de la Facultad de Ciencias Económicas y Empresariales de la Universidad Rafael Landívar, José Alejandro Arévalo , quien expresó en su columna de prensa que al actualizar la información de los últimos años, bajo el SCN93 «Puede ser que a algunos no les gusten las estadísticas actualizadas, porque no les convenga a sus particulares intereses saber que la carga tributaria o el endeudamiento del país, respecto del PIB es mayor, o que el valor nominal a precios corrientes del PIB es menor». ( elPeriódico 3/04/07).

            Si bien el SCN93 es sólo una nueva metodología para medir el PIB , y no un indicador de la pobreza o la desigualdad, ayuda a los analistas a sacar conclusiones sobre indicadores sociales. Tal como afirma Barreda , «se confirman los datos que antes se anotaban sin mayor sustento» . Cabe anotar que información como el Índice de Gini de desigualdad y los índices de desarrollo humanos ( IDH ), que tienen la función de analizar el impacto económico en lo social, son informes con menos actualidad que las cifras macroeconómicas que se brindan a través del PIB . Sin embargo, una mejor radiografía de la economía nacional permite hacer mejores análisis en ese campo.

AGRICULTURA PIERDE PESO. Debido a que el SCN93 contabiliza 130 actividades económicas, en lugar de las 29 del SCN53, los sectores productivos sufrieron cambios drásticos en relación con su participación dentro del PIB.

            Los casos más visibles fueron el comercio y la agricultura; sectores que pasaron de ocupar el primer y segundo puesto de participación dentro de la economía nacional, a ocupar la tercera y cuarta casilla, respectivamente.

            Los sectores que le desplazaron fueron la industria y los servicios.

            Los datos más recientes publicados por el BANGUAT , en relación con el PIB, con base 2001, son del año 2005.

            Del total de actividades productivas, 20 corresponden a la agricultura. El antiguo método contemplaba 4. En tanto, la industria manufacturera pasó de 18 a 58 actividades productivas a contemplar en el PIB . Los servicios privados pasaron de ser 8 a 23 actividades productivas.

            El comercio se contempla, como una actividad única. El comercio informal estará contabilizado en este rubro, y su monto se estimará a través de encuestas en los hogares. No obstante, los analistas consultados expresaron sus dudas en torno a esta medición.
            En opinión del consultor financiero Edgar Balsells, se podría subestimar el aporte de la economía informal a las cuentas nacionales . Esto se debe a que es más del 70% de la PEA, y por tratarse de una encuesta y no un censo, sólo toma una parte de la población y podría darse una «economía oculta».

            Al analizar el PIB de 2005, con año base 2001, desde el enfoque de la producción, se puede determinar que la industria manufacturera representa el 18.7% del PIB , lo cual ubica a este sector como el que más participación tiene en la economía.

            El PIB del año 2001 presenta un desglose de este sector y establece que sólo la maquila representa el 1.5% del PIB de ese año.
            Esto refleja la importancia de la maquila en la economía nacional. El sector de servicios (hoteles, restaurantes, enseñanza y salud privadas, etc.) representan el 15.3%, mientras el comercio y la industria son el 14.8% y 12.4%, respectivamente.

            Según Balsells , en las antiguas estimaciones del PIB , no se tomaba a la industria manufacturera como un referente importante. «No se le ponía atención a industrias muy dinámicas como el azúcar y la maquila» , dijo el entrevistado.

            Si a esto se suma que cuando el SCN53 , base 1958, tuvo vigencia la agricultura era indiscutiblemente la actividad principal, se puede explicar el porqué los cambios en los porcentajes de participación de estos sectores en el PIB.

            No obstante, es en estas circunstancias en que los datos del BANGUAT deben cruzarse con otra información para hacer nuevas deducciones.

            El Informe de Desarrollo Humano 2005, del Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo ( PNUD ), señala que son el comercio y la agricultura los que emplean a la mayoría de la PEA.

 En consecuencia, debe entenderse que el crecimiento de la industria y los servicios son resultado del crecimiento en la productividad de estos sectores.

            Esto no quiere decir que representan un incremento de los empleos. Por el contrario, los analistas coinciden en que lo que aumenta el valor agregado de estos sectores es que cuentan con mano de obra calificada.

            La agricultura y el comercio, por el contrario, son sectores que aunque brindan más oportunidades de empleo son menos remunerados y sus trabajadores no necesitan formación especializada para desarrollar su trabajo.

PREOCUPA HERMETISMO. Otra de las bondades del SCN93 , es que permite tener un mejor detalle de los ingresos tributarios. Por ejemplo, conocer qué sectores están aportando más al Estado.

            No obstante, los analistas creen que esto pueda motivar un hermetismo. Carlos Barreda aseguró que la información a detalle sobre los montos que tributan los sectores económicos más importantes, siempre la han tenido, pero está restringida a la población.
            Otro aspecto que preocupa tiene que ver con el rubro de intermediación financiera. El SCN93 amplió las actividades en lo concerniente a banca, seguros y bienes inmuebles. De cubrir 2 actividades y 50 instituciones, se pasó a 4 actividades y 123 instituciones.

            Sin embargo, estas actividades no contemplan a las entidades fuera de plaza ( Off shore ). Esto genera dudas por los problemas que ha ocasionado al sistema bancario el poco control sobre esta actividad. Pese a que la Superintendencia de Bancos ( SIB ) ha asegurado que no reciben información de las entidades Off shore, Balsells indicó que dicha entidad sí cuenta con el balance consolidado de estas operaciones.

            Por ser un balance general, que no detalla la dinámica particular de cada Off shore , el citado analista opinó que sí es posible tener esta información estimada en el PIB sin riesgo de general alguna controversia.

            Sin embargo, fuentes del BANGUAT aseguraron que la información de estos entes ha sido restringida a través de la Junta Monetaria ( JM ), y que en manos de éste se encuentra habilitar la información.

            Esto podría poner en alerta a los diversos actores económicos, para estar pendientes de que no haya grupos interesados en obstaculizar el acceso a la información de la riqueza nacional.

            En la citada columna de José Alejandro Arévalo , el analista destacó que fue motivo de reconocimiento para los sectores, tanto públicos como privados, el hecho que se haya aprobado el SCN93.

            Esto porque se sabe que implica riesgo para algunos sectores que podrían verse afectado con la publicación de información detallada del comportamiento de la economía. Tal como fue en los años 80 cuando decidieron dejar de realizar las estimaciones del PIB desde el enfoque de la distribución de ingresos.
            Pasados más de 20 años, cuando esta metodología se utiliza nuevamente, todo apunta a que la amenaza persiste. En esta ocasión, su aprobación se debió en parte a que se trata de un proyecto que impulsan todos los gobiernos del continente.

            El BANGUAT destacó que Guatemala es el primer país del istmo en publicar las nuevas cuentas nacionales, y el séptimo en América Latina.

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