Revista electrónica de discusión y propuesta social 
Revista · Documentos · Archivo · Blog   Año 4 - 2007

::::albedrío::::

Revista
Editorial
Artículos
Entrevistas
Noticias

linea

Redacción

linea

Enlaces

linea

SiteMap
Contacto


Otros documentos de consulta

De orden internacional
De carácter oficial
Comunicados

 

 

 

El Síndrome de la Mano Extraña
Por Jonatan Rodas - Guatemala, 3 de diciembre de 2007

Por ello patria, van a nacerte madrugadas,
cuando el hombre revise luminosamente su pasado.
(Distante de tu rostro, Otto René Castillo)

El centro de práctica psicológica que funcionaba en el Hospital de Amatitlán durante los años 90, tenía un prestigio indiscutible; cada principio de año los estudiantes que deseaban ingresar a este centro debían presentar una prueba de amplios conocimientos de la ciencia psicológica y de sus aplicaciones terapéuticas. Sin duda, su mayor prestigio se debía a la excéntrica personalidad de quien la dirigía: un médico psiquiatra, psicólogo y demás hierbas, cuya cabeza equivalía a una gran biblioteca de historia universal. Su arrogancia se justificaba en la disciplina del centro, en la exigencia a sus estudiantes, una constante indagación teórica y una puesta en práctica sorprendente que le concedían el derecho de burlarse de sus autoridades y desafiar a sus evaluadores. De esa cuenta no era difícil suponer que tuviera detractores que estuvieran al pendiente de un desatino del cual poder echar mano.

Una de esas ocasiones en que parecía inminente su derrota en el plano de lo teórico-académico, tuvo lugar con uno de sus estudiantes quien llevaba bajo la manga –literalmente- un video sobre una extraña patología denominada “Síndrome de la mano extraña” que consistía en un ataque al cuello de ciertas personas perpetrado por sus propias manos mientras dormían. La recurrencia del hecho llamó la atención de los científicos quienes iniciaron un proceso de investigación exhaustiva para dar con la causa de tan terrible mal. Algunos de los experimentos consistían en ofrecerle diversos objetos a los sujetos sin que estos pudieran verlos, sorprendentemente la mano en cuestión era incapaz de diferenciar un lápiz de una manzana. Había perdido la razón. Los estudios avanzaron, al punto de realizar exploraciones computarizadas del cerebro de las víctimas -como antecedente de estas investigaciones se mencionaba al neurólogo Charcot (1825-1893) quien en el siglo XIX sentó las bases de la psicopatología al determinar la relación entre ciertos trastornos de la motricidad y lesiones en el cortex cerebral- pese a no encontrar lesiones significativas, daban por sentado que era una anomalía funcional del cerebro. Luego de casi 2 horas de interrogantes, misterios y dudas sin resolver el estudiante detuvo la grabación y emplazo a los presentes, incluido el profesor, a pensar una posible respuesta a esta situación. O para decirlo de otra manera, lanzó el reto de verificar si éramos capaces de imaginar otras alternativas que no fueran las propuestas por los expertos del video, cómo extirpar las partes del cerebro afectadas, inducir un tratamiento psicofarmacológico o en extremo, empezar a reconsiderar la participación de la “mano extraña” en el mundo de los vivos.

El Síndrome de la mano extraña no difiere mucho de fenómenos que suceden en la actualidad, y no se habla precisamente de comparaciones o similitudes con la mano dura o la mano invisible, aunque a la larga estas últimas no son sino expresiones que obedecen a un mismo tipo de explicación. Entre estos fenómenos actuales se puede mencionar esa famosa “cultura de los valores, la eficacia y la productividad”. Para muchos de nosotros, utilizar estos términos es aversivo y contraproducente sobre todo porque hemos aprendido que tienen una relación estrecha con un pensamiento economicista, capitalista y neoliberal. Nada más acertado. Y al igual que las explicaciones de la mano extraña pareciera que hemos llegado a un tiempo en el que la respuesta a muchos de nuestros males se encuentra allí, por la falta de liderazgo, de pensamiento positivo y de orgullo nacional. Pero si algo tiene de complicación es querer aplicar los mismos métodos y formulas a distintas realidades tal y como le sucedió a los científicos de la mano extraña. No todas las respuestas de la subjetividad humana se encuentran en el cerebro o en el corazón como tampoco todas las respuestas a las problemáticas de nuestra sociedad se encuentran en principios, valores y la elevación de la autoestima por vía de la motivación mercadológica (entiéndase superación, liderazgo, visión de futuro, etc.).

En todo caso, tanto los estudiantes que no quedaron conformes con la explicación reflexológica de la mano extraña como los que no están de acuerdo con la interpretación del mundo actual habríamos de dotarnos de un pensamiento independiente de amarras doctrinario-ideológicas que nos permita comprender que los conceptos, las palabras y las cosas tienen un contexto y una historia que les da funcionalidad. Desdeñar toda explicación fisiológica por una interpretación fenomenológica, para el caso de la mano extraña, es equiparable a negar que quien quiera transformar la realidad haga caso omiso de las leyes que gobiernan las economías, de los principios que las fundamentan y las técnicas e instrumentos que las canalizan, para sostener aquellos elementos que funcionan, reconsiderar los que han perdido vigencia y anular los que no han podido constatarse en la realidad, parafraseando al Dr. Adolfo Sánchez Vásquez (que no es el mismo de quien inicié hablando).

Hoy sabemos que uno de los argumentos a superar es el del libre mercado como generador de riqueza, principalmente porque sus resultados han sido nefastos para la mayoría de la población mundial. Pero únicamente podremos hacerlo si después del “ya no entiendo que pasa” o el consabido “a veces parece que ya esto no tiene solución” tal como nos sucedió minutos después de presenciar el video de la mano extraña, comenzamos a generar una reflexión –que no niega la acción- que nos permita pensar alternativas distintas a las propuestas por el sistema actual. Se trata no sólo de una lucha como la sostenida hasta ahora, con sus usos y costumbres; se trata de una nueva concepción de humanidad y del mundo de la vida.

Antes de finalizar el curso, el estudiante increpó al profesor respecto a lo que les estaba sucediendo a las manos y al resto de sus cuerpos, el profesor que lo sabía todo –por eso se murió- no confrontó tanto los argumentos del Síndrome como la arrogancia de quien supuso tener a disposición una herramienta todopoderosa sin darse el chance de pensar. Aún así encontró una posible explicación: El problema del Síndrome de la mano Extraña es ideológico.

Fuente: www.i-dem.org - Nueva Época número 1342


Copyright © El credito de las contribuciones es única y exclusivamente de los autores. El contenido de las contribuciones no representan necesariamente la opinión de la revista; los autores son responsables directos del mismo.