Revista electrónica de discusión y propuesta social 
Revista · Documentos · Archivo · Blog   Año 12 - 2015

::::albedrío::::

Revista
Editorial
Artículos
Entrevistas
Noticias

linea

Redacción

linea

Enlaces

linea

SiteMap
Contacto


Otros documentos de consulta

De orden internacional
De carácteroficial
Comunicados

 

 

 

¿Y los que usaban los “servicios” de la línea?
Por Jorge Urrea Lorenzini* - Guatemala, 13 de mayo de 2015

No soy funcionario ni empleado del actual gobierno, ni tampoco defiendo los actos de los funcionarios y empleados señalados públicamente como corruptos.

Pero para variar, en la vida nacional, todo es relativo y parcializado.

Lógica y legalmente, para que exista el soborno o cohecho, son necesarios dos sujetos, uno que soborna (activo lo llama el Código Penal, artículo 439) y el otro (pasivo, artículo 443 del citado código) que recibe la “comisión”, dádiva, presente o como quiera llamársele a la recompensa por realizar el acto – normalmente - ilegal que interesada al primero de los citados.

Pero resulta, que la CICIG, solo da cuenta de funcionarios y empleados corruptos que la prensa se ha encargado de denominar grupo de “la línea”, porque según explican, al llamar a determinado número telefónico y cumplir con el pago establecido, se podía ingresar al territorio nacional, furgones cuyo contenido no se revela, ni se revelará, libre total o parcialmente del pago de los impuestos.

¿Quienes eran los que se beneficiaban con el “servicio!” que prestaba “la línea”?

Obviamente eran o son agricultores, comerciantes o industriales, que por pertenecer a una conocida cámara que los agrupa, son intocables, pues su cúpula constituye la élite de la nación, que son los que verdaderamente gobiernan Guatemala.

Por eso me da risa cuando en primera plana de los periódicos – que también están a su servicio o que pertenecen a ellos mismos -, aparece su presidente (de la Cámara), exigiendo que la Superintendencia de Administración Tributaria SAT cumpla con sus obligaciones y persiga a los comerciantes e industriales que no cumplen con sus obligaciones fiscales, posiblemente refiriéndose a los “grandes” comerciantes del “Amate”, pero nunca contra un humilde integrante de la élite empresarial.

El artículo 24 de la Constitución Política de la República de Guatemala, declara “punible el revelar el monto de los impuestos pagados, utilidades, pérdidas, costos y cualquier otro dato referente a las contabilidades…” y con esa basa la tantas veces citada Cámara, se ha opuesto rotundamente que se publique el nombre de contribuyentes acusados evadir el pago y de apropiarse de impuestos, que aún cuando no nos gusten, tenemos el deber de satisfacer (artículo 135 literal d) de la citada Constitución Política),

Hace algunos años el Presidente de la época – que fue satanizado y perseguido con furor por la iniciativa privada –, su Ministro de Finanzas y el Jefe de la Sat, convocaron a conferencia de Prensa, dando cuenta que eran miles los expedientes iniciados por el Ministerio Público por evasión y apropiación de Impuestos e “ingenuamente” agregaron que para imponer sanción de tipo moral, se daba a conocer el nombre de 29 personas y empresas que eran los mayores defraudadores del Estado.

Digo “ingenuamente”, porque nunca periódico alguno, dio los nombres de esos 29 grandes evasores.

Pero vuelvo a decir, cuando “los manifestantes contra la corrupción”, protestan contra los funcionarios corruptos, se olvidan que muchos de ellos son parte de la corrupción, al evadir el cumplimiento de sus obligaciones fiscales y de apropiarse de los impuestos que pertenecen al Estado, que le permitiría cumplir con su deber de “garantizar a los habitantes de la República la vida, la libertad, la justicia, la seguridad, la paz y el desarrollo integral de la persona” (artículo 2º de la Constitución Política de la República de Guatemala).

¿Cuantos de los que manifiestan su “indignación”, no hicieron uso de los “servicios “de la “línea”?

Cuantos no tienen como consigna: “Como el Gobierno todo se lo roba, mejor me lo robo yo”

* Abogado y Notario

www.albedrio.org


Copyright © El credito de las contribuciones es única y exclusivamente de los autores. El contenido de las contribuciones no representan necesariamente la opinión de la revista; los autores son responsables directos del mismo.