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“Non Grato”
Por Jorge Rafael Urrea Lorenzini* - Guatemala, 19 de abril de 2016

Con suma indignación, leí el titular del diario “El Periódico”, donde da cuenta que el Embajador de los Estados Unidos de América, afirma –obviamente con relación a Guatemala – que en el orden de prioridades, la soberanía de un país, debe ocupar el último lugar frente al hambre que pueda sufrir la población.

En días anteriores también me enteré que junto con algunas organizaciones nacionales, estaban tratando de una posible Reforma Constitucional y recientemente que el ejecutivo prorrogó el tiempo de la permanencia de personal militar gringo en el país.

Pensé que si tuviéramos un Gobierno que cumpliera con el juramento que prestó de fidelidad - y como consecuencia, respetar y hacer respetar la Constitución Política de la República de Guatemala de Guatemala -, sin ninguna dilación hubiera expulsado del territorio nacional a tan descarado representante del país imperialista por antonomasia, por la referencia abusiva de una derecho que solo incumbe al pueblo de Guatemala. (Artículo 140 de la Constitución Política de la República de Guatemala)

Los Presidentes Arévalo y Jacobo Àrbènz Guzmán, no hubiera pensado mucho en declarar non grato a tan nefasto personaje.

Pero en la actualidad, con un gobierno que uno no se explica de dónde salió – solo que es la carátula de los militares más retrógrados y sanguinarios que ha dado la patria y de las camarillas de oligarcas que siempre – desde la conquista Española hasta nuestros días – han dominado y gobernado a través de testaferros – porque no otra cosa es el llamado gobierno del presidente Jimmy – (Creo que no conoce la última parte del segundo párrafo del artículo 182 y literal ñ del artículo 183 del la Constitución Política)

¿Qué reacción puede esperarse de los militares que se han formado y que se están formando en la “gloriosa academia militar”, ante su obligación Constitucional de mantener “la independencia, la soberanía y el honor de Guatemala”? (Artículo 244 de la Ley Suprema citada?), posiblemente ninguna, porque como dijo un escritor Latinoamericano, “los ejércitos de Latinoamérica, son ejércitos de ocupación en sus propios países”, es decir servidores en los interno de la oligarquías y en lo exterior, representación y defensores de los intereses del imperio.

Por ello, en su triste historia, en defensa de los intereses de los poderosos, masacraron, asesinaron niños, mujeres, ancianos; reprimido a sangre y fuego demandas de su propio pueblo, pero cuando se trata de defender el territorio nacional – recuérdese la presencia del mal llamado ejército de liberación nacional -, absolutamente ninguna acción tomaron.

El imperio, ha intervenido – no solo de palabra – sino por la fuerza en todos los continentes, en lugares donde según ellos se viola la libertad de uno solo de sus ciudadanos, no existen los derechos humanos, la democracia – según lo entienden ellos -. Ahora ya pregonan – por intermedio de su embajador - que nuestra soberanía, debe ocupar el último lugar, frente al hambre que existe.

¿Pero ellos, en sus más de setenta intervenciones en países extranjeros, han llevado bienestar a los países ocupados? No, solo se apropian de sus riquezas naturales y llevan la destrucción y muerte en forma indiscriminada.

Recuérdese que de las intervenciones gringas, no hay continente que se salve, contabilizándose que han efectuado más de 70, pisoteando la soberanía de los países que se les antoja – soberanía que no merece al “embajador” ninguna clase de respeto, ni le importa lo que piensen al respecto los nacionales -.

Podría ser el antecedente de la instalación de bases militares más formales, ahora con el pretexto de combatir el hambre del pueblo de Guatemala, interviniendo en la redacción de una nueva Constitución Política de la República de Guatemala, en la que claramente se establezca, la llamada “presencia militar permite de los Estados Unidos de América”.

Ninguna opinión he oído, sobre el abuso del embajador y de la presencia militar foránea, de los que blasonan que defienden la Constitución Política de la República de Guatemala.


* Abogado y Notario

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