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Trump, la Maldad
Por Jorge Urrea Lorenzini* - Guatemala, 5 de octubre de 2017

En publicación reciente, Trump, califica el atentado que sufrieron personas que escuchaban un concierto en la ciudad de Las Vegas, como “un acto de pura maldad”.

El tèrmino usado, se refiere a “la inclinación espontàneas que alguien ostenta a la hora de provocarle mal a otros individuos o seres vivos”

Se afirma que “la tendencia practicar el mal para dañar a otros puede tratarse de una característica inherente al individuo, es decir, la misma es parte de su personalidad y aflora en todo comportamiento y acción que despliegue.

En su defecto puede desencadenarse ante una situación determinada que termina por generar en una persona un acto revestido de maldad, pero claramente no hay tendencia constante a ejercer la maldad, un hecho puntual desencadena un comportamiento destructivo.

El primero, se caracteriza por no disponer ante nadie que lo rodea de sentimientos de cariño, de bondad, de afecto, que empatía para con el otro que sufre, entre otras emociones positivas, sino que por el contrario, primará un sentimiento de aversión absoluta hacia todo lo que lo rodea que lo llevara justamente a desenvolver con la más fría y desentendida conducta que pueda tenerse.”

Con la justificación de defender a su país, el citado gobernante se ha caracterizado por llevar sufrimiento a muchas personas, principalmente que en busca de un trabajo que les permita sobrevivir y ayudar a su familia que ha quedado muy lejos, pretenden vivir en el país del norte.

Al mismo, no se le ha visto un solo acto de bondad, que constituye la contra cara de la maldad.

Cuando llega al extremo su falta de elemental sentimiento humanitario, es cuando indica que “borrara de la faz de la tierra a Corea del Norte”, porque no simpatiza con sus gobernantes, quienes se han resistido a dejar de armarse en busca de la defensa de su territorio y población.

El “caballito de batalla” que usan los gobiernos gringos en contra de los países que no se someten a sus designios, “que no gozan de democracia y que ellos la llevarán e implementarán”, ahora se está aplicando a Corea del Norte, pero con la variante que solo llevarán devastación y muerte, por la circunstancia que su régimen no es del agrado de la potencia nuclear, sin respetar - según mi criterio -, que cada país tiene el derecho de regirse por el gobierno que solo a ellos les compete y ningún otro, tiene el derecho de asignarles y exigirles un determinado sistema.

La batalla de opinión o mediática, por lo menos en nuestros países – patio trasero del imperio -, la tienen ganada, porque ninguna noticia contraria a los intereses gringos, se logra filtrar en los medios.

Pero, imaginemos solo un momento, que por la razón que sea, niños, adolescentes, adultos, ancianos en cifra de varios millones, desaparecerán de la faz de la tierra, por obra y gracia de un solo hombre. Tal hombre, de llevar a cabo su acción, sería la maldad por antonomasia, por mucho que sus sicarios de los medios, nos presenten justificados tales actos.

La maldad en el mundo solo tiene un nombre: “Trump”


Pero la hipocresía, se hace presente, por parte de un personaje que muchos siguen como ovejas o del rebaño, se lamenta de la matanza en las vegas, pero omite cualquier referencia al peligro que millones de personas puedan perder la vida por la simple voluntad de un sujeto.

En este caso, no existe ni ofrece su intermediación, porque salvo grupos pequeños, los demás los considera infieles.

No significa lo anterior, que no condene la masacre de las Vegas y tenga como bondadosa a la persona que aseguran la cometió. ¿Un desequilibrado mental? o ¿como el gobernante de marras, alguien que era malo como un rasgo inherente a su persona?

El concepto que directamente se opone el de maldad es el de bondad, que implica la tendencia natural hacia la realización del bien.

La disposición de la maldad predispone a una persona a que sea mala, así la apreciará y la llamará la sociedad, mientras que la persona que hace el bien, practicando la bondad y la solidaridad, será designada como buena.

Malos versus buenos

Los malos y los buenos son conceptos que por tanto se contraponen y que muchas veces se utilizan con la misión de persuadir a un colectivo social respecto de una persona o de un grupo que no comparte su manera de pensar o de actuar.

La política usa mucho esta estrategia de demonizar y catalogar de malo a un dirigente político para que el electorado le tema, y así quitarle votos o intencionalidad de los mismos.

En la ficción también es sumamente corriente apreciar el enfrentamiento entre buenos y malos.

En las telenovelas tradicionales siempre habrá un personaje protagónico asociado a la bondad, y otro por el contrario a la maldad, que le hará la vida imposible, y que cada acción que despliegue tendrá como misión ponerle obstáculos y complicarle a la protagonista buena la consecución de su felicidad.

Normalmente, el público empatiza con los buenos y no con los malos, tanto en la vida real como en el mundo de la ficción, a quienes incluso les cree la maldad personificada y suelen atacarlo fuera de la pantalla si se lo cruzan en la vida por fuera de la historia ficcional.

En las historietas de comics y en las películas de superhéroes también se encuentra muy marcada la presencia de personajes que están dedicados a crear maldad, y otros que buscan combatirlos a como dé lugar, practicando obviamente el bien, desarrollando acciones buenas que desbaratan los actos malos que siembran a su paso los malos.

Un ejemplo emblemático de esta tipo de historias es el enfrentamiento histórico entre el superhéroe Batman y el villano Guasón.


* Abogado y Notario

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