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Gabinete folclórico
Por Kajkoj Maximo Ba Tiul - Guatemala, 20 de agosto de 2013
ajpop2004@yahoo.es

A pesar de los desafíos que nos plantea el siglo XXI, lo que se está haciendo en algunos países de América Latina, como Guatemala, es perpetuar la vida de un Estado y de una Nación, que aunque no queramos es la cruda imagen de un cadáver que nos resistimos a enterrar. Es allí donde se origina nuestra crítica a las políticas hacia pueblos indígenas que pretende impulsar este gobierno en nombre del Estado guatemalteco. Y así es “hacia” porque es desde la institucionalidad para afuera y no de afuera hacia dentro, como debiera ser.

La política de reconocimiento que nace ante la demanda del respeto a los derechos civiles y políticos, de las minorías étnicas, principalmente migrantes en los países receptores como Estados Unidos, Canadá y algunos de Europa, hoy por hoy, está en discusión y revisión, sobre todo cuando hay países, como el nuestro, donde los pueblos indígenas, no son sectores ni pequeños grupos, sino pueblos con toda la capacidad para poder desarrollar su derecho a la autonomía, autogobierno y libre determinación.

De esa cuenta, hoy los pueblos no están demandando inclusión, porque esta es sinónimo de asimilación, integración, blanqueamiento, ladinización y cooptación, que es igual a la política del indio permitido o la del indio folclorizado.

Construir políticas “hacia pueblos indígenas”, implica que nuevamente el Estado, el Gobierno y funcionarios están tomando posición folclórica sobre los pueblos originarios, evadiendo la situación real y objetiva que viven los pueblos indígenas en todo el país, como es la destrucción de sus tierras y territorios.

Con esto me estoy refiriendo al anuncio que hiciera el presidente, el 9 de agosto, de crear el gabinete para pueblos indígenas. Sobre lo que hace más énfasis en el último programa De frente con el presidente. Me queda claro, que no tienen claridad de cómo tratar la situación de los pueblos indígenas y lo reducen a un simple hecho de pretender con este gabinete crear políticas públicas con énfasis en el folclorismo, como si se tratara de crear un Inguat ampliado. Esto mismo es lo que los teóricos del multiculturalismo le llaman lo “nominal de la política del reconocimiento”. No olvidemos el tímido papel que jugó la Coordinadora Interinstitucional Indígena en los gobiernos anteriores.

Un gabinete indígena, conformado por las ventanillas indígenas, es una farsa, por las siguientes razones: primero: los pueblos no están buscando inclusión, sino el reconocimiento y el respeto de sus territorios y tierras, segundo: los pueblos no son sectores ni grupos, tercero: porque los pueblos están construyendo sus autonomías de hecho, cuarto: quienes figuran como indígenas dentro de la estructura del Estado son simples funcionarios públicos y no representantes de los pueblos, quinto: no puede haber políticas públicas sin recursos económicos, sexto: los pueblos indígenas ya no creen en este Estado y en este gobierno, aunque les den bolsa segura.

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