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Después de veinte años: Leviatán se restaura
Por Kajkoj Maximo Ba Tiul - Guatemala, 11 de enero de 2017
ajpop2004@yahoo.es

“No es justo esperar a que vengan los extraños
a enseñarnos lo que hay de bello en nuestra propia tierra
y de interesante en nuestra historia.
Si yo fuera maestro de la niñez enseñaría a mis alumnos
a amar el suelo en que nacieron, no con himnos y músicas
que hacen divagar el espíritu, sino con el estudio
prolijo de la geografía y la narración
de los hechos históricos”

(Adrián Recinos).

Un par de años después de la firma de la paz, el grupo musical 500 AÑOS, conformado por desplazados internos, organizados en CONDEG, compusieron una canción sobre la paz, en una de sus parte dice: “Nosotros pensamos que era la verdad, que la paz en Guatemala es la solución”.

Después de más de dos décadas de conflicto armado, en mayo de 1986, se realiza el I Encuentro de Esquipulas. En esa reunión los presidentes centroamericanos, llegaron a acuerdos básicos para alcanzar la paz en Centroamérica, como se comprometieron en el Acuerdo de Contadora. Todo giraba alrededor de terminar con el conflicto armado centroamericano, pero no para resolver los problemas estructurales que generaron estos conflictos (Guatemala, El Salvador, Nicaragua).

Unas semanas antes de esa fecha, se escuchaba en los medios de comunicación que se programaron un sin número de foros conmemorando los 20 años de la firma de la Paz. Hace unos meses, con apoyo de la Universidad Rafael Landivar, se llevó a cabo un encuentro entre colombianos y guatemaltecos, sobre las experiencias de los procesos de paz y recuerdo que en ese entonces, mi comentario fue: “Ojalá que quienes participan de Guatemala, fueran sinceros con los hermanos y las hermas de Colombia y decir claramente que la Paz en Guatemala, solo fue un acto simbólico de firmas y la instalación de unas manos neoliberales, que le cambian una rosa cada fin de mes, que los movimientos sociales se oenegeizaron y que muchos líderes y lideresas aprendieron a hacer revolución en los hoteles y que los ideólogos ahora son consultores y que las investigaciones académicas se hacen como un traje a la medida del cliente, pero que los problemas álgidos de la sociedad siguen allí latentes y la pirámide invertida a la que hacía alusión Manuel Galich en su discurso de 1950 ante el Frente Popular Libertador sigue intacta”.

En los, medios de comunicación social, la noticia relacionada con los acuerdos, es que el gobierno del FCN, los relanzará. Todos los gobiernos subsiguientes a la firma de la paz, han relanzado los acuerdos, reprograman su cumplimiento, pero nadie ha tenido voluntad política seria para cumplirlos y eso sucederá nuevamente, sobre todo, porque su relanzamiento no está incluida en el presupuesto aprobado para el próximo año, como dice el diputado Walter Felix de URNG, “lamentablemente el relanzamiento de los acuerdos, se hace sin presupuesto, pero nuestra obligación es que para el presupuesto del 2018 se le asigne a cada compromiso”, es la misma cantaleta de siempre.

Los acuerdos de paz, era la apuesta para comenzar el camino para sentar las bases para la transformación del país. El objetivo de la paz, de trazar la ruta para desmontar la situación de pobreza, de miseria, de falta de salud, de trabajo, de vivienda, de tierra, como las causas principales del conflicto armado, sigue intactas. Los Acuerdos de Paz se dividieron en acuerdos operativos y acuerdos sustantivos. Los primeros fueron cumplidos en su totalidad, como la desmovilización de la guerrilla, la desarticulación de las PAC, reducción del Ejército. Pero los segundo, solo fueron formalismos legales, que no llegaron a repercutir en mejoras de vida de los guatemaltecos y las guatemaltecas. Aunque se diga, que algo cambio con los acuerdos de paz, la situación degradante y denigrante en la vida de los y las guatemaltecas, sigue cada vez peor que cuando estábamos en guerra.

Las oligarquías y burguesías, cada vez más unidas al crimen organizado, logran fortalecerse para desarrollar su proceso de restauración y así encontraron en Alvaro Arzú, el primer cimiento. El enriquecimiento voraz de este sector, fue extraordinariamente grande. Lograron acumular más capital y tierras, además de controlar principales ministerios del Estado, reduciendo a este Estado en su mínima expresión y a un abuso desmedido de libre mercado. El Estado controlado por ellos, es decir, secuestrado, cooptado(1), solo sirvió como una “vaca que da leche” y todos se colgaron de ella, controlando los principales programas de gobierno como FONAPAZ, FODIGUA, FOGUAVI, PINFOR, RESARCIMIENTO PARA LAS PAC, entre otros. Se fortalecieron las empresas de la oligarquía guatemalteca, industrias, bancos, agrícolas, etcétera, así como sus ONG, ejemplo: Kiej de los Bosques, Fundación Dolores Bedolla, FUNDAECO, FUNDACION DEFENSORES DE A NATURALEZA, AGEXPORT, ACOFOP, organizaciones campesinas como CONIC(2), entre otros, todos ellos funcionaron o funcionan como contratistas del Estado e intermediarios entre este y las comunidades.

La cooperación internacional, con su doble moral, por un lado financiando programas para el fortalecimiento de la paz y de la democracia, pero por el otro apoyando el proyecto neoliberal, desde el Estado y las ONG ligadas al CACIF. Como por ejemplo, el Proyecto ALA de la Unión Europea, quien tuvo entre sus objetivos la apertura de programas y oficinas en casi todo el país, contrato entre sus funcionarios a personas ligadas a las contrainsurgencia, sobre todo el Alta Verapaz. Agencias como GTZ y ahora GIZ, si bien apoyó programas relacionados con la Educación Bilingüe Intercultural, también promovió investigaciones relacionado con la situación de la tierra, que permitió conocer la forma organizativa comunitaria, sobre todo en regiones como Quiché, Huehuetenango, Alta Verapaz, al capital nacional e internacional, que se involucraría algunos años después en el modelo extractivista y proveerle herramientas para el control social comunitario.

Pocos años después de la firma de paz, dos programas grandes de la Unión Europa, Proyecto Tinamit y Municipios Democráticos, quienes tenían entre sus ejes programáticos, la consolidación de mancomunidades, fortalecimiento de la democracia, participación ciudadana, solo sirvió como una especie de botín, para las municipalidades, gobierno central y varias organizaciones, incluyendo las de izquierda. Si se evaluara profundamente sus logros fueron muy poco profundos y las mancomunidades, solo fortalecieron un modelo de municipalismo corrupto y poco transparente. De igual forma las burguesías y oligarquías regionales, controlaron programas como PRODEVER, PRODERQUI, PROCHORTI, entre otras, no solo para lavar recursos, sino, que desde allí, conocieron al nuevo liderazgo que pasarían a formar parte por un lado de la nueva oleada de ONGs como las Instancias del Pueblo Maya (de estas la única que existe es la de Cobán, Alta Verapaz) y las MACOMUNIDADES.

El nuevo modelo de Estado, de Nación y Sociedad trazado desde los acuerdos de paz, quedó rezagado. El racismo y la discriminación contra los pueblos originarios (Mayas, Xinkas) y los Afroguatemaltecos (Garífunas), sigue intacto, al igual que la discriminación contra la mujer en general y la mujer indígenas(3). Aunque se crearon algunos programas, agendas o instituciones basados en la acción afirmativa, como CODISRA, DEMI, ALMG, FOGUAVI, FODIGUA, no fue lo suficiente, por un lado por el poco recurso que se les asigna, pero a la vez, porque este poco recurso solo ha motivado la lucha intestina, entre las personas que cada año han competido para dirigirlas, pero al mismo tiempo, convertidos en botín de los partidos políticos que se crearon después de la firma de la paz.

En todo el proceso para llegar a la firma de la paz, se reconoció que otra de las causas que generó el conflicto fue la seguridad en la tenencia y propiedad de la tierra para los indígenas y campesino, además del latifundio y minifundio. En los acuerdos, sobre todo en el AIDPI y en el Socioeconómico y Situación Agraria, se hace referencia a esta problemática, no se consensuó la realización de una reforma agraria, que sería lo más lógico. Se crea una nueva institucionalidad agraria para superar lo que el antiguo INTA había dejado mal: Fondo de Tierra, Comisión Nacional de Tierra, Secretaria de Asuntos Agrarios, Registro de Información Catastral. Estas nuevas dependencias, después de veinte, años dejaron un saldo negativo. Muchas de las respuestas terminaron en un diálogo, entre campesinos, porque muchas veces no llegaron los terratenientes y cuando algunos litigios de tierras se resolvieron, fueron para convertir a los campesinos en deudores. Al mismo tiempo que el RIC, solo aseguró la usurpación de tierras que han hecho los finqueros durante muchos años. Por eso el resultado, no hay guerra con armas, pero la guerra contra los campesinos se trasladó a los tribunales, al Ministerio Público. Se intensificaron los desalojos y con ellos un gran cantidad de líderes y lideresas con órdenes de captura.

La tierra va unida a la situación del territorio. Después de la firma de la paz, hace su arribo la agenda neoliberal. La venta de propiedades del Estado (telecomunicaciones, agua, energía eléctrica). Se inicia todo un modelo de corrupción. Hace su arribo a los gobiernos locales (alcaldes y gobernadores) la adjudicación de contratos y licencias a cambio de comisiones. El aparecimiento de los famosos COCODES, desmoviliza paulatinamente la organización comunitaria. Eso permite la usurpación no solo de tierra sino de también de los territorios indígenas. La minería, las hidroeléctricas, la palma africana, se instala en Guatemala, con la complicidad de los gobiernos de la paz, generando nuevos despojos, desalojos, desplazamiento, pobreza y extrema pobreza. Acompaña al extractivismo, la criminalización y la judicialización. Este “modelo extractivo/cuarta guerra mundial ha erosionado a los estados nación, ha desorganizado las sociedades, evaporado las autoridades y dislocado todas las variables del sistema mundo, incluidos los partidos de izquierda y los sindicatos”(4).

La educación desde la pre-primaria hasta la superior en vez de desarrollarse como un derecho, se convirtió en una mercancía. Más del 70% de la educación está en manos de la iniciativa privada que tuvo como objetivo deslegitimar la educación pública. Una plaza magisterial se convirtió en una forma de corrupción, comenzaron a ser grandes las filas de documentos que llegaban a las manos de los diputados, para adjudicar alguna plaza para maestro y a cambio el primer cheque fue para ellos. Hace cinco años, una maestra de El Quiché, me decía, que tuvo que pagar Q.15,000.00 a un diputado del departamento para conseguir una plaza. La semana laboral se convirtió en tres días, miércoles, jueves y viernes. El horario tres horas diarias. Las clases comenzaron a ser dirigidas a ciudadanos de segundo nivel. Los vacíos territoriales de la educación fueron ocupados por la telesecundaria, bachillerato por madurez, educación a distancia. Esto ayudó a qué la iniciativa privada tomara el control de la educación, haciendo creer a los guatemaltecos que era la mejor educación. A las carreras les agregaron la “especialización en”, que solo se convirtió en un distractor. Igual sucedió con la educación superior, aparecieron un sin número “universidades”, que son casi colegios de educación superior. En algunos casos, egresando a profesionales como si fueran “Cornflakes a la guatemalteca”, que se convirtieron en consultores y profesionales del mercado y de bajo nivel. La USAC, pierde su rigidez científica que tuvo durante la guerra y se convierte en una cartera de venta de títulos como en algunas universidades privadas. Los valores humanos que tendrían que enseñarse en la educación, fueron suplantados por los principios de emprendimiento y competencia, generando así, profesionales o ciudadanos para el neoliberalismo.

Si bien es cierto que creció el número de profesionales, tanto de educación media como superior, la mayoría se formaron para el mercado. Es por eso que encontramos un sin número de profesionales (agrónomos, abogados, ingenieros, trabajadoras sociales, sociólogos, politólogos, auditores, contadores, etcétera), ligados a la corrupción, al crimen organizado y a las empresas multinacionales, incluso muchos de ellos, profesores de nuevos profesionales, quienes tienen estas idea: “mira, nosotros estamos formados para hundir o liberar, no importa quien sea, campesino o no, quien paga más sale libre, quien no se hunde”(5).

Otro dato importante, como producto de la firma de los acuerdos de paz, las universidades (nacional e internacional) abrieron sus puertas a un considerable número de hombres y mujeres que comenzaron a profesionalizarse, en los niveles de licenciatura, maestrías y doctorados. Se ejecutaron muchos programas de becas, que ayudó de alguna manera a dicha profesionalización. Pero son pocos y pocas quienes están comprometidos con sus comunidades, la gran mayoría, está en las grandes ciudades o en el extranjero como consultores/as o como funcionarios de organismos internacionales o de gobierno. Otro tanto, ven como único camino postularse a un cargo de elección popular. Un pequeño número haciendo trabajado académico o científico, pero desde los parámetros de la ciencia occidental, sin visualizarse una posibilidad de realizar investigación descolonizada, como lo dice, Enrique Dussel, se hace investigación pero con las categorías europeas.

Siguiendo con este conjunto de ideas, sobre la paz, la situación de los pueblos indígenas en vez de mejorar sigue empeorando. La pobreza, la desnutrición, la falta de oportunidades en educación, poco acceso a la justicia, entre otros, es sufrido principalmente por los pueblos indígenas y de manera particular por la mujeres, niños, niñas, ancianos y ancianas. El problema de la tierra es padecido principalmente por campesinos indígenas, quienes tienen pocas esperanzas de tener certeza jurídica sobre sus tierras y territorios. Aunque son quienes se ha opuesto al fortalecimiento de los modelo extractivista, defendiendo sus territorios, eso no necesariamente los hace dueños legítimos de sus tierras aunque tengan derechos históricos, porque allí viven desde antes de la colonización española. Aún hay colonato, trabajo forzado, salarios bajos y trabajos de 12 a 15 horas diarias, sobre todo en la fincas de café, caña de azúcar, palma africana, ganado, incluso así son las horas de trabajo para ejercer los trabajos temporales para la construcción de hidroeléctricas o explotación minera. Los indígenas siguen siendo quienes realizan el trabajo más duro en cualquier lugar del país y son quienes reciben menos salario. Son los desalojados y despojados de lo poco que les queda de tierra y de sus territorios. Criminalizados y judicializados por defender sus derechos. La mayor parte de campesinos e indígenas, ahora conocen ampliamente sus derechos, pero sin ser respetados.

Instaurar el modelo neoliberal, cumpliendo con los requerimientos del Consenso de Washington. Esto se inicia con la venta de TELGUA, la Empresa de Agua, una parte del INDE, INDECA y otros bienes del Estado por el denominado presidente de la paz; Alvaro Arzú. Este es el inicio de la derrota de los acuerdos de paz, porque luego viene, la ley anticapucha, la cooptación de líderes y dirigentes sociales, la cooptación de organizaciones sociales, la Ley Minera, el Plan Energético, la derrota de la consulta popular de 1999, entre otros. Si bien es cierto, que se reduce algunos efectivos militares y alguna plazas militares, así como la desaparición de algunas bases militares, la re-militarización era inminente, el mismo que se inicia con la muerte de Monseñor Gerardi, unos días después de la entrega del informe del REMHI.

La incorporación de Guatemala, a los TLC y a los planes regionales, llevaba consigo no solo la venta de nuestro territorio, para ello había que buscar la forma de controlar el movimiento social y a los sectores organizados, principalmente indígena. Una forma era la militarización o remilitarización y la otra convertir a las organizaciones en ONGs. Esta forma de organizaciones se ha ido reflejando poco a poco en la movilización social y que no ha permitido crear un proceso de articulación no solo para recuperar el espíritu de la lucha revolucionaria, sino que eso ha permitido el desarrollo de un modelo de acumulación capitalista al estilo guatemalteco.

En el año 2000, la re-militarización del país era ya una realidad. En varios foros lo comunicamos, pero la miopía de líderes y lideresas de lo que hasta ahora se ha llamado movimiento social, no permitió articularnos contra esto. Así llegan los subsiguientes gobiernos (Portillo, Berger, Colom, Pérez Molina y Morales), quienes en vez de impulsar los cambios que emanaban los acuerdos de paz, crearon más obstáculos para ello, llegando a crear una especie de “desesperanza ciudadana”, a esto se suma el nivel de corrupción y la cooptación del Estado por el crimen organizado.

En algunos lugares, las pandillas juveniles o maras, fueron creadas para provocar miedo a la población, a fin de que no tuviera ninguna posibilidad de movilización en contra del extractivismo(6), como sucedió en Sipakapa, Ixtahuacan, que para que pudiera entrar la empresa minera, crearon pánico a la gente llevando a mareros de la capital. Sumado a esto, fue la implementación de Estado de Sitio, que llevaba la excusa de controlar el narcotráfico, pero en realidad fue para desmovilización de las organizaciones sociales y limitar la organización comunitaria. Luego la reinstalación de destacamentos militares y las operaciones conjuntas de miembros del ejército y la policía nacional civil. Esto conllevaba también el debilitamiento de la policía nacional civil, creada por los acuerdos de paz. Esto ha debilitado la seguridad ciudadana, creando en las mentes de los ciudadanos una desmemoria, pensando que el Ejército es lo mejor, olvidándose que dentro de la institución también hay miembros que han sido los más salvajes y corruptos del país. Miembros del Ejército, es más, quienes durante la guerra abanderaron el genocidio guatemalteco, volvieron aparecer como funcionarios de gobierno, analistas políticos, asesores en seguridad y directos o dueños de empresas de seguridad privada. En muchos lugares del país, seguridad privada y el proceso de re-militarización, se adueñaron del derecho que tienen los ciudadanos de tener seguridad ciudadana. Por ejemplo, si las empresas durante la guerra tenían a su servicio Policías Militares Ambulantes, durante la paz, contrataron a seguridad privada y a nuevos miembros del ejército.

La suma, terratenientes, empresarios, militares, seguridad privada y narcotraficantes, crearon lo que ahora se conocerá como CRIMEN ORGANIZADO. Esa suma, se adueñó de los partidos políticos, convirtiéndolos en empresas políticas, para cooptar el Estado hasta convertirlo de nuevo en botín. Este es el origen de la trama de la corrupción y que comenzó a ventilarse hace un año y que no parece llegar a un final feliz para los guatemaltecos. Al contrario, este proceso en vez de desterrar la corrupción en su totalidad, solo va a permitir el cambio a nuevos corruptos, que son los llamados “anti-políticos”, que son iguales de corruptos y tramposos como los anteriores y esto permitirá, que después de 20 años de la firma de la paz, comience la “restauración del conservadurismo, militar, criollo, burgués, narco”, para mantener el mismo modelo capitalista de acumulación, llevando a los guatemaltecos a un nivel de más pobreza y miseria.

En este proceso ¿cómo está el movimiento social o los movimientos sociales?. En el año 2005 elaboramos unos análisis sobre el cumplimiento de los acuerdos de paz, los mismos fueron presentados en varios países de Europa, en ellos ya afirmábamos que “los compromisos de la paz solo se estaban cumpliendo de manera formal”. Tres años después, escribíamos unas reflexiones sobre el movimiento social guatemalteco y alguno de ellos titulámos “III Foro Social América, una Selva de ONG”. Posteriormente y a petición del Foro de ONG internacionales (FONGI), escribimos un ensayo denominado “movimiento y movimientos mayas en Guatemala”(7).

En dichos aportes, afirmamos que los movimientos sociales, principalmente el maya, se perdieron en el vanguardismo y dejando por un lado las reivindicaciones justas de los pueblos, además de olvidarse de la organización y formación comunitaria y encarcelados por la “política de reconocimiento”, han fortaleciendo el “diálogo” como mecanismo distractor diseñado por el estado y sus intelectuales y con ello mediatizar las demandas de los pueblos y comunidades. Como ejemplo han sido, la Marcha Indígena y Campesina, la Marcha de San Juan Sacatepéquez, las tomas de carreteras por la Ley de Desarrollo Rural, las tomas de Parques por la Corrupción, las propuestas de reforma a la Ley Electoral y de Partidos Políticos (LEPP) consensuadas en la Asamblea Social y Popular (ASP) y que después que sus dirigentes se unieran a la Plataforma de Reforma del Estado (PRE), perdiendo así su esencia y su objetivo.

Hoy los movimientos sociales en Guatemala, al constituirse en ONG, desde el año 2000 (aunque se niegue), no les permite ver procesos, solo proyectos y las demandas y la sostenibilidad de la lucha de los pueblos, sujetos a proyectos de la cooperación o hasta donde lo permiten las políticas o programas sociales o de inclusión de los diferentes gobiernos post paz. Algunos de estos movimientos como (CONIC, FNL, STEG, movimiento cooperativo), son mercaderes de las demandas, otros (WAQIB KEJ, ASP, CUC, CCDA, CODECA(8)), aunque sus demandas sean las más justas, terminan sus luchas en sendas mesas de diálogo, o aceptando las propuestas mediatizadas y poco útiles del Estado.

La desmovilización del movimiento insurgente con la firma de la paz y la derrota de la consulta popular de 1999, además de los proyectos de la cooperación y la política de inclusió y de acción afirmativa del Estado, le hicieron mucho daño a los movimientos sociales, que ahora siguen reproduciendo las mismas limitaciones (caudillismo y dirigencial(9)). El excesivo vanguardismo(10), deja por un lado, el principio que son los pueblos quienes deben hacer los cambios y para eso, se necesita, un nueva estrategia organizativa y de procesos de formación, que no sean creadas, elaboradas o recogidos, por consultores o iluminados(11), sino construidos por los propios sujetos de lucha como son las comunidades.

En párrafos arriba, afirmamos que la firma de la paz dio paso al desarrollo del modelo extractivista (hidroeléctricas, palma africana, minería, principalmente). Además, aparece otro modelo de la violencia, dirigido por pandillas juveniles o maras. El narcotráfico que comenzaba a aparecer a finales de los años 90, se apodera de regiones grandes del país(12). Detrimento de la seguridad ciudadana y se incrementa de nuevo la presencia militar. Pero también, aparece un nuevo modelo de organización social; los pueblos inician un proceso de reivindicación político, económico y social, defendiendo sus territorios, en un primer momento, asumiendo su derecho desde el Convenio 169 y otros instrumentos internacionales. Las más de 70 consulta comunitaria y la participación de diferentes líderes y dirigentes, en foros internacionales sobre el clima, medio ambiente, tierra y territorio, pueblos indígenas, etcétera. Pero también la respuesta del Estado fue: represión, criminalización, judicialización y como consecuencia, nuevas formas de dividir y controlar a las comunidades, cooptando a líderes, representantes de COCODES y organizaciones sociales.

En estos últimos años, el concepto de autonomía, comienza a sumirse dentro de las demandas. Concepto que había sido abandonado desde el AIDPI. Poco tiempo después aparece el concepto de plurinacionalismo y el mal llamado “buen vivir”(13). Estos dos conceptos, desde las movilizaciones del 2015 contra la corrupción, comienzan de nuevo a ser discutidos. Volviendo a la “autonomía”, este aún sigue siendo muy académico, muy poco aterrizado desde los pueblos. Así como la idea de “tomar el poder”, que ha sido asumido por los partidos de supuesta izquierda(14), que aún siguen siendo de su pasado vanguardista, creyendo los liberadores del pueblo. Se nos ha olvidado, que “la autonomía es, por lo tanto, un imperativo de las circunstancias, no una mera opción de tal o cual corriente ideológica. Si no somos autónomos, no podremos construir ni resistir. Hoy más que nunca, la vida es sinónimo de autonomía”.(15)

Por eso mismo concuerdo con muchos intelectuales, que la izquierda y los movimientos progresistas como el de Guatemala, están perdiendo valiosos momentos políticos, enredándose mucho en la lucha contra la corrupción, reformas constitucionales y otras, demandando inclusión, aprobación de leyes como la ley de desarrollo rural, en vez de construir una gran alianza, bajo propuestas políticas profundas, que nos lleve a derribar no solo el modelo de acumulación capitalista de Guatemala, sino el Leviatan que lo sostiene.

En conclusión, después de 20 años de la firma de la paz, ya no vale, pensar en relanzar los acuerdos, ni tampoco seguir pensándonos desde los acuerdos, sino que hoy más que nunca hay que avanzar para construir poder contra hegemónico, para desmantelar el modelo capitalista oligárquico-burgués-militar-criollo-narco y esto hay que emprenderlo desde los pueblos y no desde los llamados movimiento sociales urbanos.


1 Para el año 2000, ya se comenzaba a hablar de Estado secuestrado, cooptado y en algunos momentos se habló de Estado fallido, narco Estado, etcétera.

2 La lista es larga, por el tamaño del documento, solo pondremos ejemplos.

3 El racismo y la discriminación contra los pueblos indígenas, gay, lesbiana, etcétera, es alta en Guatemala, a pesar de los programas de acción afirmativa y acción positiva.

4 Zibechi, Raúl, 2016: los primeros relámpagos. http://www.rebelion.org/noticia.php?id=220844

5 Diálogo con un profesional con cargo de coordinador de carrera de una universidad privada.

6 Sobre la utilización de pandillas y crimen organizado por las empresas no se ha trabajado ampliamente.

7 Los miembros del FONGI, decidieron no publicar, a cambio de eso, elaboraron un resumen, que como siempre solo se dijo bonitas cosas del movimiento maya.

8 Solo para citar los movimientos llamados históricos y que se consideran como movimientos nacionales, porque ahora también existen movimiento regionales, sobre el que merece la pena hacer un análisis de sus acciones y políticas.

9 En una reunión, donde discutíamos el actual de los movimiento sociales, alguien decía, que hay dirigentes que parecen sacerdotes, que van a la comunidad a dirigir reuniones de 15 minutos y visitan a las comunidades donde dicen tener presencia una vez al año, de acuerdo a una agenda preparada por sus técnicos. Porque, están más tiempo en el extranjero. De allí mi idea de los JetSet Indígenas: http://politicasociedad.blogspot.com/2011/06/la-transnacionalizacion-de-la-lucha.html.

10 Solo basta ver las diferentes símbolos de las organizaciones en las marchas, en las diferentes actividades. También en las redes sociales, FB, Twitter, Instagram, diciendo, estamos ahora, “x organizaciones, su bandera y la actividad”. Es raro, cuando dicen: “los pueblos x, conduciendo su proceso de lucha”.

11 Las tres propuestas que ahora se presentan como planes o propuestas de Refundación: CPO, WAQIB KEJ Y CODECA. Si bien es cierto, que parte de su contenido son reflexiones de representantes de organizaciones, ong y comunidades, pero ya su elaboración estuvo a cargo de consultores o intelectuales, indígenas o no y nunca ha sido retroalimentado de nuevo con las comunidades.

12 Ver investigaciones de insight crime. WOLA y de El Observador, sobre estos temas.

13 Sobre este concepto hemos elaborado algunos aportes, que pueden ser encontrados en varios sitios de internet.

14 sobre esto leer, Winaq, la controversidad, ni a la izquierda, ni a la derecha o la izquierda social y la izquierda partidistas, también se puede encontrar en el internet.

15 Zibechi

 

 

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