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Murieron, al rebelarse
Por Kajkoj Maximo Ba Tiul - Guatemala, 14 de marzo de 2017
ajpop2004@yahoo.es

Hoy no vale que el Presidente se lave las manos, al decir que la causa de la masacre del 8 de Marzo, en el hogar seguro, sea porque el “Estado que somos todos”, hemos fallado. Ahora sí, le conviene decir, “Estado somos todos”. Porque ante la incapacidad de asumir su responsabilidad, por su ineptitud, porque no se quiere aceptar que el Estado que él representa, sigue siendo un asesino, terrorista, militarista, patriarcal, asesino. Por qué ahora “Estado somos todos”?, si cuando se le reclama derechos, incluyendo el derecho que deben gozar los niños y las niñas, somos delincuentes. Por qué no acepta la exigencia del pueblo, para que sea valiente y si no quiere renunciar, por lo menos que ponga en manos de la “justicia” a quienes son responsables directos e indirectos, de todos los vejámenes que sufrían las niñas y los niños de este dizque hogar “Seguro” y que además promovieron sus asesinato.

Horas después, del lamentable crimen, funcionarios involucrados (PGN, Sistema de Justicia, Ministerio Publico, SOSEP, Presidente, Diputados), todos absolutamente todos, se tiraban la pelota, diciendo “yo no fui”. Argumentando que si se hubiera hecho tal o cualquier cosa, hoy no nos estuviéramos lamentado. Entonces, si sabían cuál era la situación, porque no tomaron decisiones sobre las recomendaciones que organizaciones sociales, medios de comunicación, jueces, organismos internacionales, hicieron en su momento.

Las niñas que murieron quemadas, solo exigían derechos. Hermanas, mamás, papás, tíos, tías, amigos, amigas, dan fe, de todos los vejámenes a que eran objeto las y los residentes de ese hogar. Ellas venían buscado un “Hogar Seguro”, por muchas razones: perseguidas por pandillas y narcotraficantes, huyendo de violación sexual, porque las querían obligar a prostituirse, porque no las querían o sufrían acoso, porque los padres se estaban separando, porque su papa y la mamá migraron y se quedaron bajo el resguardo del abuelo o de la abuela que es muy enojada o porqué ha sido frecuente, que también hay maestros que las acosan sexualmente o porque los papás cansados de que eran rebeldes, encontraron como único lugar para “corregirlas” ese lugar. Porque en Guatemala, si eres rebelde, te “mandan al ejército” o “un internado”. Por muchas razones, llegaron buscado refugio “seguro”, tratando de encontrar solidaridad, apoyo, amor, comprensión, seguridad y encontraron la muerte. Como decía una de las madres de las niñas que murieron: “ella se vino, porque en mí pueblo la amenazaron de muerte las pandillas y aquí vino a encontrar la muerte”.

Si bien es cierto que aquí hemos fallado todos, la sociedad, la comunidad, la familia, las iglesias, por un lado, porque hemos desprotegido a nuestros niños y niñas, pero también porque hemos confiado la conducción y administración del país a un atajo de ineptos, que en vez de apoyarnos en darnos seguridad social y civil, se ha entregado a construir el sistema neoliberal, a hacer dinero y mercado. Por eso, ha fallado el Estado como institución (Ejecutivo, Legislativo y Judicial), porque no han estado a la altura de los derechos humanos ni de la democracia. También han fallado los medios de comunicación, porque en vez de generar un sistema educativo desde los medios, se han dado a la tarea de estar al servicio del mercado, vendiendo pornografía, droga, guerra, armas.

El asesinato de más de 40 niñas (hasta el momento que escribo esto). Niñas con nombres y rostros. Niñas con muchas ilusiones. Niñas que nacieron con la esperanza de creer que la Sociedad y el Estado las iba a proteger. Nos habla a la conciencia, al corazón, al sentimiento, a la mente. Esta masacre, no se sella con la bandera a media asta, tampoco con acordar tres días de duelo, no solo con movilizaciones, veladores, cantos o consignas. Esta masacre nos llama nuevamente a unirnos, para desterrar y desmontar este sistema que al final es el causante de esta muerte. Este sistema que en vez de generar humanismo, genera odio y competencia, pobreza y extrema pobreza. Es el modelo que genera violencia. Exigir Justicia, también implica, comprender que las niñas murieron por rebelarse y se rebelaron en contra de este sistema que los acosaba, los prostituía, los estaba llevando a la drogadicción.

 

HASTA HOY NOS HACEN FALTA 40, ¡JUSTICIA!
QUEREMOS UN MEJOR PAIS, UNA MEJOR SOCIEDAD, MEJOR ESTADO, MEJOR NACION, CAMINEMOS HACIA LA REFUNDACION TOTAL

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