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Renaceremos de los restos de nuestras victimas
Por Kajkoj Maximo Ba Tiul - Guatemala, 7 de noviembre de 2020
ajpop2004@yahoo.es

“Todo estaba en suspenso,
estaba en calma, estaba silencioso;
estaba inmóvil: estaba apacible,
estaba desamparado en el cielo”

(Popol Wuj)

La tormenta ETA, nuevamente desnuda la vulnerabilidad en la que se encuentra nuestro país. Situación generada por la falta de políticas públicas concretas y reales de prevención por parte del Estado y de los sucesivos gobiernos. Y como siempre, son los más pobres, los vulnerabilizados por el sistema económico, quienes más sufren las consecuencias de las ambiciones de unos pocos, quienes se enriquecen bajo el compadrazgo de las autoridades de turno.

Izabal, Zacapa, Alta y Baja Verapaz, Quiché, Huehuetenango, fueron los departamentos más afectados por ETA, como en su momento, con las tormentas FIFI (1974), Mitch (1998), Stan (2005), Agatha (2010) y otras. Quienes más padecen las consecuencias irresponsables de todos, son los más pobres y quienes viven en áreas periféricas y comunidades rurales abandonadas del país, a quiénes solo se les busca cada cuatro años para el voto.

El desastre que provocan los fenómenos naturales, van de la mano de la corrupción y la cooptación de los poderes locales por parte de personas vinculadas al crimen organizado y de familias de clase alta, que no les importa en lo más mínimo el sufrimiento de la gran mayoría. En este sentido, la deforestación a gran escala, rellenar orillas de lagunas, lagos y ríos, la explotación inmoderada de los recursos naturales y el desarrollo gris, son algunos de las causas de lo que hoy se vive en estos departamentos en donde pasó ETA, quien dejó a su paso, más pobreza, muertos y desaparecidos, además de un sin número de familias y personas en albergues creados por las municipalidades, por ONG, por iglesias, así como en casa de familias que solidariamente abrieron sus casas a damnificados.

San Cristóbal Verapaz, no nos cansaremos de decir, es un municipio que está a merced de la corrupción y del crimen organizado. Los sucesivos alcaldes y los respectivos concejos municipales que han llegado a ocupar el poder municipal desde finales del año de 1990, son igual de culpables de lo que hoy viven las familias del área urbana como del área rural del municipio.

La municipalidad y las autoridades, no han podido crear un buen programa para controlar la construcción y el desarrollo del pueblo, además o por lo menos, no hay un programa adecuado de saneamiento ambiental y recolección de basura. Por otro lado, han sido cómplices para que familias de clase alta del pueblo, rellenen parte de la laguna, ocasionándole serios daños para que desfogue el caudal de agua y sobre todo, la complicidad de la actual corporación municipal, al permitir que se rellene alrededores del Petencito, y con eso se ha ocasionado daños a los habitantes de la comunidad de Nisnic y otros. Los ríos y riachuelos que atraviesan el municipio, han sufrido la reducción de su anchura, por la construcción incontrolada de viviendas y engrandecimiento de fincas y terrenos que hay alrededor de las mismas.

Lo que pasa en las comunidades rurales como Queja, Sac Iixim, Santa Elena, El Rancho, Rexquix, es precisamente por la deforestación incontrolada. Con la deforestación, igual son cómplices instituciones que tienen como función proteger el ambiente como INAB, DIPRONA, Ministerio de Ambiente y Recursos Naturales y que juntamente con autoridades del municipio han extendido licencias para destruir la gran cantidad de bosque que servía de apoyo y soporte a la tierra en esta región.

Con la deforestación, quienes se han enriquecido a cambio del sufrimiento y pobreza de la gente, son: aserraderos locales, departamentales o nacionales, ingenieros ambientales, quienes han sido los mercaderes del bosque, tramitadores de licencias, funcionarios y exfuncionarios del INAB.

De tal cuenta que los desastres ocasionados por ETA, muchos son irreparables como las vidas humanas, otros se repararan con el tiempo, más el daño psicológico, pero como se sabe en Guatemala, la mayor parte está en manos de las mismas familias que la sufren, porque a decir verdad no se espera nada ni de un gobierno local, ni del gobierno central. De esto hay ejemplos muy paradigmáticos: Cambray, San Andrés Semetabaj, Los Chorros, en donde la autoridad se olvidó de las víctimas y de sus familiares, de este último solo una “Cruz” es testigo de los daños.

Como nuestra realidad es así, ETA, así como en su momento fueron FIFI, MITCH, AGATHA, STAN y otros, nos llaman a todos, no solo a cambiar forma de elegir autoridades, sino a cambiar nuestra forma de relacionarnos con la naturaleza. Es la naturaleza misma quien se está rebelando para llamarnos la atención. Es quien nos está poniendo nuevamente la norma. Si seguimos construyendo bajo la lógica del capitalismo neoliberal, seguiremos teniendo en el futuro más Quejá, mas Sacixim y cada vez más víctimas.

ETA nos está llamando a cambiar nuestra forma de vida. A buscar la forma de restablecer una ruta equilibrada y armónica con la naturaleza y todos los seres vivientes. A ver a los bosques y a la tierra como seres vivos y no mercancía. A volver a escuchar los sonidos y retumbos de las montañas, los cantos de los pájaros, el ladrido de los perros, el maullado de los gatos, el aullido del coyote, que seguro se escucharon, como avisos, para prepararnos a dicha situación y evitar grandes desastres, como el que tengo ahora.

Quejá y lo que pasa en San Cristobal Verapaz, en la aldea los Trigales de Cunen, Quiché y los otros departamentos afectados por ETA, es un llamado de atención, para dejar el sistema que nos está llevando a la destrucción y a retomar el camino de la vida.

Finalmente no esperamos nada de autoridades corruptas y que al final lo que va a hacer hoy será asistir la emergencia, luego se olvidarán de todos. Como siempre, solo pensarán en la emergencia, pero no en la reconstrucción. Solo estarán para la foto y el video, porque eso es lo que quiere el protocolo, pero luego se olvidarán de
los que se quedaron.

Pensemos entonces en el futuro de nuestros hijos e hijas, nietos y nietas. Tomemos conciencia, que hay que recuperar Guatemala y nuestro municipio. Ya basta de tanta autoridad corrupta y gente oportunista que ve en la emergencia como elevar su perfil. Hoy nuestro compromiso no solo es asistir la emergencia, sino pensar en el futuro, en la reconstrucción.

Nuestra solidaridad con quienes perdieron a sus familiares en ésta emergencia.

“Volveremos a renacer de las cenizas y de los restos de nuestros familiares, la lucha sigue y recuperar el pueblo será nuestra meta”.

Mientras tanto, es oportuno llamar la atención a los miembros del COMUDE, a los COCODES de las comunidades que resultaron más afectadas, a la población en general, a desarrollar mecanismo de auditoria social para toda la ayuda que sea canalizada a través de las municipalidades y en particular de la de San Cristóbal Verapaz.

 

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. En donde todos juntos nos tomemos de la mano, sin distinción de ninguna clase.

Este proceso que estamos viviendo hoy, no debe concluir en una mesa de diálogo entre mudos y sordos, por eso no al diálogo, este debe terminar con que todos y todas, nos propongamos a avanzar hacia nuestra emancipación. Se respira y se siente que algo nuevo puede pasar, pero necesita de todos y de todas nosotros y que los otros y otras, deben que los demás se unan. Decimos con Benedetti, “lento pero viene, el futuro se acerca despacio, pero viene”.

(1) Tomado del poema de Mario Benedetti.