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Por un pacto de unidad de los movimientos sociales de Guatemala (para el debate)
Por Kajkoj Maximo Ba Tiul(1) - San Cristóbal Verapaz, 10 de diciembre de 2020
ajpop2004@yahoo.es

El modelo de Estado Colonial, heredado de la invasión española; consolidado por los movimientos independentistas (1821) y fortalecido con el proceso de despojo de tierras y territorios a pueblos originarios para beneficiar al capital norteamericano y alemán durante el siglo XIX y siglo XX y con ello se construye la república y la nación criolla, con un sistema económico y político racista, excluyente, patriarcal, monocultural, desigual y criminal.

El Estado guatemalteco creado en estas condiciones, solo pudo haber sido el instrumento de criminales que desde siempre lo utilizaron para empobrecer a la mayor parte de la población guatemalteca, principalmente indígena. El despojo de tierras y territorios, sirvió para consolidar el sistema finca y con ello, esclavizar a un inmenso número de comunidades originarias, inculcándoles miedo y terror, que fue como en antídoto principal para limitar y obstaculizar la movilización de pueblos enteros para luchar por sus derechos, mientras quienes tienen el control del poder acumulaban riqueza y poder.

Quienes ostentan el poder, se fortalecieron en estos últimos años, instalando sistema neoliberal, que tienen entre sus acciones más criminal la privatización y el extractivismo. El Estado opresor y represor, aunque crea algunas acciones, supuestamente para demostrar que quiere ser incluyente, como los espacios de diálogo y las oficinitas temáticas dedicados a pueblos indígenas, mujeres, jóvenes, campesinos, derechos humanos, etc., que son solo distractores para dilatar los cambios que quiere el país, espacios para pagar compromisos políticos, mientras los pueblos convertidos en pobres y miserables, sin derecho a la salud, educación vivienda, salario digno, etc.

El escenario actual del país, es consecuencia de esa continuidad histórica de problemas heredados de ese Estado racista, excluyente y patriarcal, que creo una historia de miedo y terror, que permitió que un pequeño grupo de oligarcas y burgueses, con relaciones fuertes con militares, iglesias y el crimen organizado, se acostumbraron a vivir de la corrupción y la impunidad, controlando los tres poderes del Estado, para mantener sus intereses en detrimento de la vida de la mayoría de la población guatemalteca.

En el mundo, los países que han hecho cambios profundos, se lo deben a la fuerza que viene de los movimiento sociales y por eso mismo en Guatemala, los cambios que se hicieron en momentos determinados de la historia política, ha sido producto de la unidad de las fuerzas políticas progresistas y de izquierda. La revolución de 1944, la lucha revolucionaria de 36 años que tuvo su momento culmen en los acuerdos de paz, por poner ejemplos; fue el fruto de la lucha de los diferentes movimientos sociales, que tuvieron como objetivo destruir el Estado burgués para construir un Estado Democrático, Incluyente y Popular.

Hoy; cuando la pobreza y la miseria aumentan, la canasta básica es casi cuatro veces mayor que el salario mínimo, el hambre, la desnutrición, la falta de educación, de vivienda y de tierra y territorio. Estos problemas demandan y exigen a los movimientos sociales (campesinos, indígenas, mujeres, diversidad sexual, jóvenes, religiosos, ong, ancestrales, resistencias, académicos, estudiantiles, etc.) un proceso de unidad, que tenga como objetivo destruir o desmontar el modelo de Estado colonial, racista, criminal, opresor, corrupto y explotador y construir un Estado Plurinacional, Originario, Comunitario y Popular.

Por eso; no se puede seguir construyendo movimiento social, tomando como banderita de lucha la corrupción y la impunidad. Porque lo que quiere el país, es una refundación total del Estado. El año 2015 es un ejemplo de cómo no se puede construir movimiento social, solo en base a una visión de ciudadanía y teniendo como bandera de lucha la corrupción e impunidad. Si bien es cierto, que estas enfermedades del país, están en sus entrañas mismas y que por ello el Estado no tiene recursos para responder a los programas sociales en beneficio de los pueblos, las mismas; los grupos de poder responden para resolverlo con un llamado al diálogo o creando mesas para reformar leyes que al final no repercuten en la vida de los pueblos.

Esto es lo que estamos experimentando nuevamente. Las plazas están llamando a la creación de una Asamblea Constituyente Popular y Plurinacional, esta demanda aún no está profundamente discutida, aunque hay varias propuestas que deben ser debatidas y asumidas por la mayoría de la población, pero el llamado de las plazas no tiene contenido de pueblos, porque su posicionamiento como demanda, es construcción de ciudadanos urbanos que están hartos de la corrupción y la impunidad.

Los pueblos, que están sufriendo los efectos de la corrupción y la impunidad, manifestando en los niveles de pobreza y de miseria, no se conforman con solo desmantelar ciertas oficinas de gobierno, como el Centro de Gobierno, ni con la renuncia de cualquier funcionario, porque los pueblos son quienes sufren los efectos criminalizantes del Estado colonial, manifestado en el despojo histórico de sus tierras y territorios.

De esta cuenta, antes de plantearnos la demanda de una Asamblea Constituyente de cualquier tipo, tenemos que tomar en cuenta que el Estado hoy, está en manos de grupos criminales (empresarios, militares, políticos, religiosos, académicos, etc.) y por lo tanto pedirle que convoque a una Asamblea Constituye Popular, Comunitario, Originario y Plurinacional, tendrá como consecuencias, la oportunidad para que estos criminales se restablezcan o sufran una metamorfosis, para ser mucho más criminales.

Pero para plantear un proceso que nos lleve a construir un Estado nuevo en el país, requiere de la unidad de los pueblos y movimientos, y para ello urge un Pacto de Unidad, pensado y con acciones que vayan en busca la ruta para esos cambios profundos que exige la historia guatemalteca hoy. Como pueblos no se busca la reforma o transformación de este Estado, si no, desmontarlo para construir uno nuevo y con contenido plural, teniendo como sistema la forma y el modo de vivir de los pueblos.

Llegar a acuerdos mediante un Pacto de Unidad, no significa que los movimientos dejen sus proyectos individuales u organizacionales.

Este pacto implica que las diferencias y similitudes se encaminen hacia la toma del poder utilizando los cánones que da ahora la democracia guatemalteca y para ello habrá que tomar fuerza para las próximas elecciones, si fuera posible y así asumir el reto de participar en las elecciones, concientizando a todas las fuerzas de izquierdas y progresistas, las resistencias comunitarias, pueblos originarios y ancestrales, a construir una fuerza única para derrotar a los grupos criminales en las urnas.

 

1) Maya Poqomchi, antropólogo, teólogo, filósofo

 

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. En donde todos juntos nos tomemos de la mano, sin distinción de ninguna clase.

Este proceso que estamos viviendo hoy, no debe concluir en una mesa de diálogo entre mudos y sordos, por eso no al diálogo, este debe terminar con que todos y todas, nos propongamos a avanzar hacia nuestra emancipación. Se respira y se siente que algo nuevo puede pasar, pero necesita de todos y de todas nosotros y que los otros y otras, deben que los demás se unan. Decimos con Benedetti, “lento pero viene, el futuro se acerca despacio, pero viene”.

(1) Tomado del poema de Mario Benedetti.