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Por que una Asamblea Plurinacional (documento para el debate 2)
Por Kajkoj Maximo Ba Tiul(1) - San Cristóbal Verapaz, 21 de diciembre de 2020
ajpop2004@yahoo.es


En Guatemala, urgen cambios radicales. No se puede decidir entre “reforma o revolución”. O se aventura por cambios revolucionarios, que significa cambios de raíz; o nos volvemos a quedar con cambios cosméticos, folkloricos, culturalistas, esencialistas, cambios oligárquicos y pequeños burgueses, que ha sido constante, en nuestro país, para cambiar todo pero no cambiar nada.

Los cambios en lo político, social, económico y cultural que urgen, pasan por la demanda de una Asamblea Constituyente Plurinacional, Originaria y Comunitaria.

Que delinee una nueva visión de país y de Estado. Un nuevo sistema económico y político. Pero igual una cultura política, que termine con el clientelismo, el paternalismo y la victimización.

Una Asamblea Constituyente Plurinacional, Originaria y Comunitaria, no es solo para los pueblos originarios, sino para todos y para quienes en este momento no piensan que es el camino. Incluso para quienes desde las cámaras y los micrófonos de los medios corporativos, siguen pensando que basta una simple reforma y ¡ya!.

Los asambleístas, no debe ser solo representante de los partidos políticos o de la oligarquía y burguesía. Una nueva asamblea debe integrarse por la representación de todos: representantes de pueblos, comunidades, organizaciones, movimientos sociales, regiones, territorios, partidos políticos, comités cívicos, ong, etc.

Debe ser una Asamblea que privilegie la representación de quienes nunca han estado presente en la redacción y en la definición del Estado Nación. Por eso, el nombre de Asamblea Constituyente Plurinacional, Originaria y Comunitaria.

La representación plural, es importante; porque no solo se redactará un nuevo contrato social, sino que se redefinirá una nueva estructura de Estado. Este no debe ser un contrato al estilo europeo u occidental. Debe ser un contrato de los pueblos, de los de abajo, de quienes han sido ninguneados y maltratados por el sistema capitalista y la modernidad, pero también debe ser un contrato que redefina la relación de todos con la tierra, la naturaleza y el territorio.

Si se le apuesta a una Asamblea de nuevo cuño; parecido a la que se redactó en Bolivia, Ecuador y Venezuela, la guatemalteca debe ir mucho más allá que el simple reconocimiento de pueblos y naciones, comunidades o grupos, sino que debe plantear la ruta para desterrar el modelo y el concepto de desarrollo, democracia, capitalismo, república, nación, comunidad, grupo y la figura conformista de la persona humana.

En ese sentido, debe estar en sintonía con el komon o molab’ como organización político administrativa de los pueblos originarios. No debe quedarse en el reconocimiento del “Buen Vivir”, sino del “Utz’ Kaslemal”; “Ch’ab’iil Wan”, “Jolojik Kachariq”. Porque, los conceptos y las prácticas de los diferentes pueblos, es mucho más que el “buen vivir”. Eso quiere decir, que no solo debe reconocer la “autonomía y la libre determinación de los pueblos”, sino que debe potenciarla y promoverla.

Si no se tiene claro, el objetivo del porqué una “Asamblea Constituyen Plurinacional, Comunitaria y Originaria” o cualquier otro nombre que quiera dársele, entonces será un documento con buenas intenciones, pero sin posibilidades de darle vida. Por eso, la idea anterior de pensar en un Pacto de Unidad (2) , es porque esta nueva constitución debe dejar de ser un “documento indigenizado”, deberá contener las ideas, pensamientos y esperanzas de los “ch’ool winq”, de hombres y mujeres que con vida de “aj raal ch’och’”, dejan de ser indígenas y retoman su vida de “rebeldes y salvajes”, que es lo que a la modernidad no le gusta y mucho menos al capitalismo.

Si pensamos en una nueva ruta para Guatemala, se debe dejar de ser condescendientes, con los famosos constituyentes de la república criolla. No se debe temer a las ideas de los Dionisio (3) y de los Arzú o de la embajada norteamericana, que ya tiene reuniones con supuestos representantes indígenas, porque estos intentaran en todo lo posible no dejar crecer la idea, así como lo hicieron con las reformas a la actual constitución, para que se integrara los cambios que se necesita para hacer realidad los contenidos de los Acuerdos de Paz.

Entonces, demandar una Asamblea Constituyente Plurinacional, Originaria y Comunitaria, se debe hacer en rebeldía y pensada y dirigida por rebeldes que no se dejaran intimidar por las ideas y acciones de las oligarquías y burguesías, así como de políticos corruptos, grupos criminales que han hecho de su Estado el instrumento para enriquecerse ilícitamente.

 

1) Maya poqomchi, antropólogo, filósofo y teólogo.

2) https://rebelion.org/autor/kajkoj-maximo-ba-tiul/, visitado última vez el 19 de diciembre de 2020.

3) Me refiero a las venenosas ideas de Dionisio Gutiérrez y sus discípulos que trabajan en Fundación Libertad y Desarrollo, que es una red de fundaciones de los Think Tank desde Europa hasta América Latina.

 

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. En donde todos juntos nos tomemos de la mano, sin distinción de ninguna clase.

Este proceso que estamos viviendo hoy, no debe concluir en una mesa de diálogo entre mudos y sordos, por eso no al diálogo, este debe terminar con que todos y todas, nos propongamos a avanzar hacia nuestra emancipación. Se respira y se siente que algo nuevo puede pasar, pero necesita de todos y de todas nosotros y que los otros y otras, deben que los demás se unan. Decimos con Benedetti, “lento pero viene, el futuro se acerca despacio, pero viene”.

(1) Tomado del poema de Mario Benedetti.