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Lenguaje
Por Luis Aceituno - Guatemala, 16 de noviembre de 2004
laceituno@elperiodico.com.gt

La lengua escrita está en crisis. O por lo menos eso es lo que saco en claro después de leer una serie de artículos que giran alrededor del III Congreso de la Lengua Española que se inaugura mañana en la ciudad argentina de Rosario.

Escribir y leer son la gimnasia del pensamiento, de la inteligencia, me decía hace unos días en una entrevista, Alex Grijelmo, un periodista que ha dedicado buena parte de su tiempo y de su oficio a reivindicar la lengua escrita. El principal problema del analfabetismo funcional es la incoherencia mental, lo que nos vuelve seres manipulables, incapaces de enfrentar con sentido crítico la infinidad de mensajes que recibimos diariamente. Es así como nos vemos involucrados en procesos que atentan seriamente contra nosotros mismos: desde alimentarse de basura que nos destruye el organismo hasta votar por candidatos políticos que nos vuelven un infierno la existencia.

“La culpa la tiene la tele”, es el grito de batalla de ciertos puristas del idioma. Y hay un grado de verdad en esto, aunque la realidad es mucho más compleja. La verdad es que también hemos sido víctima de las instituciones educativas, del vacío y del abandono cultural que países como el nuestro viven desde hace varias décadas, del oscurantismo de la Guerra Fría, de las restricciones para la libre circulación de las ideas.

Por otro lado está la cultura de la pereza: conseguir el mejor resultado con el mínimo esfuerzo. Y si algo tiene la escritura y la lectura es que demandan precisamente eso: “esfuerzo” y, por supuesto, una participación activa y crítica para resolver dificultades. El conocimiento no es un maná que cae del cielo, se conquista con estudio y disciplina. Lo que ganamos no es dinero, pero sí libertad vital, independencia intelectual, criterio propio. Bienes que por su escasez, en pocos años estarán bastante bien cotizados en el mercado.

Tomado de www.elperiodico.com.gt


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