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Catástrofes
Por Luis Aceituno - Guatemala, 11 de octubre de 2005
laceituno@elperiodico.com.gt

Dios y el diablo tienen la culpa

Durante la cobertura de los estragos causados en el país por la tormenta tropical Stan, a un telenoticiero se le ocurrió lanzar una curiosa encuesta: “¿El desastre que estamos viviendo es un castigo de Dios?” Salvo una persona que respondió que no, que aquí la culpa de todo la tiene el Gobierno, las demas coincidieron en que sí, que los temporales, tormentas y huracanes que nos azotan son debido a que el Señor ya está cansado de lo malos y pecadores que somos los guatemaltecos.

Por otro lado, al menos cinco personas llamaron a mi casa el sábado para preguntarme, que tán enterado estaba yo -ya que trabajo en un periódico- de que la verdadera causa de la tormenta fue una especie de gas que los gringos rociaron para alejar las lluvías de Nueva Orleans, desplazarlas hacia nuestro territorio y salir ellos altamente beneficiados en el Tratado de Libre Comercio…. que me acuerde de que el terremoto del 76 fue el resultado de las pruebas nucleares en Nevada y que al final de cuentas
estos señores andan viendo siempre como jodernos.

Ambas hipótesis –la del castigo divino y la de la diabólica conspiración-, hacen parte de ese “pensamiento mágico” en que vive sumergido el guatemalteco. Dios, el diablo, los gringos, los árabes, la mala suerte tienen la culpa, nosotros –tanto Estado como ciudadanía- somos simplemente víctimas de las circunsatancias. A partir de afirmaciones tipo “las catástrofes nos caen del cielo”, nos quitamos toda responsabilidad de encima. Nos especializamos en producir porquería para luego asolvar con ella el cauce de los ríos.

Y claro, después prentendemos que estos fluyan cristalinos y ordenados como en los parques temáticos. Alguien me decía que Guatemala nunca ha sido un país, sino un montón de gente concentrada en un paisaje. Ahora ya ni eso.

Fuente: www.elperiodico.com.gt


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