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Peligro
Por Luis Aceituno - Guatemala, 25 de octubre de 2005
laceituno@elperiodico.com.gt

Amenazas urbanas, a la orden del día.

El domingo por la tarde, dos thunderbirds estuvieron a punto de estrellarse con mi bocho. Subía por la 6a. avenida, hacia el bulevar Liberación, cuando los vi venir directo hacia mí. “Lo que nos faltaba”, pensé, “ahora sí, ya nos invadieron los gringos”. Recordé infinidad de películas basura vistas en los últimos años en la tele: avioncitos sofisticados que caen casi coreográficamente sobre las ciudades y destruyen todo obstáculo que se les cruza en el camino.

Pero los aviones desaparecieron y el alma me volvió al cuerpo. Me imaginé discutiendo con el del seguro, tratando de convencerlo de que un “pájaro tronador” había reducido a chatarra mi carro, “¿Cómo hizo usted para salvarse?”, me preguntaría el tipo de manera inquisidora. “Me tiré a último minuto por la ventana”, le respondería yo, con mi expresión más seria.

Pero como en está ciudad puede pasar cualquier cosa, el asegurador más bien me haría un comentario en el estilo de: “Curioso, es el quinto caso parecido que tengo esta semana”, y luego apuntaría con fastidio las causas del desastre en una libretita.

Las amenazas urbanas están a la orden del día. Horas antes de que iba a estrellarme con los dos thunderbirds, recibí en mi correo electrónico una serie de mensajes extraños. Trataban de algo relacionado con las luces de los autos. La historia era más o menos así: si uno miraba venir por la noche un carro con las luces apagadas, no debía subir las del auto propio para avisarle al otro que no había prendido las suyas, porque de seguro el conductor era miembro de un secta satánica que lo único que esperaba era esa señal para perseguirnos y asesinarnos salvajemente.

Pinche destino ese de morir víctima de unos satánicos descerebrados. Hasta hace unos años, uno podía darse el lujo de que lo asesinaran por causas más dignas: por subversivo, por revoltoso, por saber leer y escribir, por andar hablando babosadas. Los tiempos cambian. Vaya si no.

Fuente: www.elperiodico.com.gt


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