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Vaqueros
Por Luis Aceituno - Guatemala, 13 de marzo de 2007
laceituno@elperiodico.com.gt

Relajado y con un periódico en la mano.

Hace unos años, preparando un especial de fotografías sobre la Guatemala del siglo XX, me encontré de pronto con una instantánea curiosa: Richard Nixon se lustraba los zapatos en el Parque Central. Tenía un periódico en la mano y se le miraba relajado y sonriente, como un burócrata escapado de la oficina a las 10:00 de la mañana.

Buceando por internet, acabo de encontrarme otra, no menos pintoresca: Nixon en una recepción junto a Castillo Armas, a punto ambos de comerse un tamal. El primero mira intrigado la inquietante masa de maíz envuelta en hojas, pero está dispuesto a todo con tal de cimentar lo que él llama una alianza para el progreso.

Corría entonces 1955, Guatemala acababa de ser salvada de las garras de los comunistas, y Richard Nixon, vicepresidente de Estados Unidos, había sido enviado por Eisenhower para asegurarse de que todo estuviera bajo control.

Nixon se ve satisfecho, tan satisfecho que, como puede constatarse, aprovecha la visita para leer la prensa, gustar platillos típicos y pasearse por el parque. Nada que temer.

Cincuenta y dos años después, el presidente George W. Bush se desplaza por las calles de Guatemala como un vaquero en territorio apache. No le inquietan los tamales, sino las bombas, los francotiradores que pueden esconderse en cualquier parte, los manifestantes feroces que no creen en las bondades del libre comercio, los más de 40 mil indocumentados que él ha expulsado del sueño americano y que podrían reclamar venganza.

Parece preguntarse qué hace aquí, caminando por pueblos y ruinas que no comprende, cargando cajas de lechuga, saludando como Mickey Mouse. No le ha dado tiempo de comerse unas tortillas ni, por supuesto, de lustrarse los zapatos. “Vayas a donde vayas, el mundo no es más que una serie de calles sucias y amenazantes”, puede que haya pensado antes de marcharse para siempre.

Fuente: www.elperiodico.com.gt


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