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Cambios
Por Luis Aceituno - Guatemala, 24 de marzo de 2007
laceituno@elperiodico.com.gt

Se terminó el rock & roll en la Iglesia.

Hace diez años, en Bolonia, el rock & roll y la fe cristiana conservadora se dieron la mano luego de muchos años de relación tormentosa. Juan Pablo II aparecía junto a Bob Dylan en un recital que congregó a 300 mil personas. Para Karol Wojtyla, la situación era clara: estaba dispuesto a hacer cualquier cosa con tal de que los jóvenes regresaran al seno de la Iglesia católica. Y si para ello era necesario compartir escenario con un judío revoltoso, gritón y con un negro pasado beatnick, pues no tenía ningún empacho en hacerlo.

Al que la situación no le hizo ninguna gracia fue a su asistente, Joseph Ratzinger -actual Benedicto XVI-, o por lo menos eso confiesa en un librito de recuerdos sobre su “amado” predecesor que aparecerá el próximo 29 de marzo: “No era apropiado hacer intervenir al Papa junto a ese tipo de profetas (sic)”, dice.

Pianista y amante de la “música clásica”, el actual Papa considera la “música moderna” como una de las tantas pestes que azotan a la fe católica. Las otras son la Teología de la Liberación, el divorcio, el matrimonio entre homosexuales y la misa dicha en “lenguas vulgares”. Hace una semana lo dejó muy claro al divulgar su primera exhortación apostólica Sacrametum caritatis: Se terminó Blowing on the wind, de Dylan –o cualquier tonadita beat- cantada a todo pulmón en las homilías, de ahora en adelante será, como en la Edad Media, misa en latín y puros cantos gregorianos.

El Vaticano II ha muerto. No solo en su espíritu hippie rocanrolero sino también en el contestatario.

Junto al “Sacramento de la caridad” se divulgaba, un día después, una notificación de la Congregación para la Doctrina de la Fe, en donde se condena la obra del teólogo Jon Sobrino por “notables discrepancias con la Iglesia”. Así sea.

Fuente: www.elperiodico.com.gt - 200307


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