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Por Luis Aceituno - Guatemala, 9 de octubre de 2007
laceituno@elperiodico.com.gt

Un vida llena de paradojas.

A los cinco años tuve mi primer disco de Crí-Crí, y a los 15 el primer póster del Che pegado en la pared de mi cuarto. Lo recuerdo ahora que se cumple un siglo del nacimiento de Francisco Gabilondo Soler, y cuatro décadas del asesinato de Ernesto Guevara en Bolivia .

Hay que haber vivido los sesenta –y en Guatemala– para comprender cómo pasa uno del Ratón vaquero a Pasajes de la guerra revolucionaria, sin ninguna revelación divina de por medio. Lo de Crí-Crí era parte de la educación sentimental de una niñez de clase media y de provincia. Lo del Che, supongo que debo haber sido un adolescente víctima de la iconografía pop de la época, tan dada al martirologio: Hendrix, Janis, Morrison…

Pero mientras estos últimos sucumbieron a la desesperación y a los excesos, la figura de Guevara tenía para mí la consistencia de los santos. El tipo que muere ajusticiado por defender las ideas que dignifican a los hombres. De esto me enteré en Life. Es más, ese primer póster no era otra cosa que el recorte de una página de la revista gringa por excelencia. Mi vida siempre ha estado llena de este tipo de paradojas. Recuerdo que entré a los 12 años a una sala de cine en busca de pornografía y me encontré con Pasolini. De ahí, directo a la cinefilia.

En mi primera infancia, me supe de memoria todas las canciones de Crí-Crí y salí de Negrito sandía un Día de la Madre (yo de los actos escolares salté al teatro de vanguardia, sin transición alguna, como siempre). Entre mis joyas discográficas se encuentran algunos vinilos originales de Don Gabilondo, así como un extraño disco con la versión en japonés de sus canciones. En ese idioma, La patita, por ejemplo, adquiere ribetes angustiosos y dramáticos.

Hay dos estampitas que me han acompañado durante mucho tiempo. Una, la del Hermano Pedro (antigüeño que es uno). Y la otra, una instantánea del Che sonriente. En crisis de desesperanza y abatimiento, me hacen volver a confiar en cosas como la bondad, la entereza, la capacidad para el heroísmo.

Fuente: www.elperiodico.com.gt


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