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Limpieza social
Por la redacción de La Hora - Guatemala, 6 de julio de 2005

El pasado fin de semana en el noticiero Univisión se difundieron fuertes escenas con cadáveres de personas tatuadas en un reportaje que señalaba la existencia de una política de limpia social en Guatemala dirigido especialmente en contra de los miembros de las maras. Se hizo ver que las autoridades negaron vínculo alguno con los grupos clandestinos que realizan el asesinato de los pandilleros, pero el sabor que dejó la publicación fue realmente negativo para el país y su sistema de justicia.

Hoy vemos que pobladores de algunos sitios del país anuncian que se han organizado para eliminar a los delincuentes, lo que pone en un brete a las autoridades porque es indudable que ante la incapacidad del Estado para contrarrestar el efecto de la violencia que se extiende por todo el país, los ciudadanos se desesperan al punto de asumir posturas delictivas en un equivocado esfuerzo por combatir la criminalidad, sin darse cuenta que con ese proceder lo único que hacemos es envilecernos colectivamente.

Es totalmente comprensible la preocupación de la ciudadanía por el tema de la inseguridad, pero lo que no puede darse es esa reacción de intentar la justicia por propia mano. Suficiente problema es ya la actitud de los criminales como para que los ciudadanos honrados se involucren en crímenes para corregir, según ellos, la situación. Y peor aún sería que el Estado alentara o facilitara de alguna manera la mal llamada limpieza social porque la experiencia guatemalteca es terrible en la materia. Durante muchos años hemos visto cadáveres a la vera de los caminos sin que la incontable cantidad de muertos haya servido para disuadir a nadie ni, mucho menos, para evitar la delincuencia.

Por el contrario, se ha ratificado en nuestro medio que violencia engendra violencia y la verdad es que nuestras juventudes viven en una cultura de la muerte, porque la enseñanza perpetua para ellos es que los problemas se resuelven eliminando físicamente a las personas que supuesta o realmente los causan.

El anuncio formulado por pobladores anunciando que matarán a los delincuentes en sus comarcas es algo que nos debe preocupar porque nadie está libre de caer víctima de una acción represiva que emprenden sin ton ni son quienes asumen la realización de la limpieza social. En un país de tanto chisme, intriga, odios e intolerancias, la acción de escuadrones de la muerte no se limita a quienes delinquen, sino que cualquiera puede ser objeto de algún señalamiento que le cueste la vida. Ojalá entendamos que el proceder civilizado, aunque lento y muchas veces decepcionante, es el único camino.

Fuente: www.lahora.com.gt - 060705


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